[La especialista en infancia, educación y medios coordina el libro Qué es un niño hoy, que analiza la actualidad de la infancia y la pluralidad de realidades infantiles, articulando la visión que los niños y expertos tienen de la niñez en un tiempo de cambio social significativo. Por Marta Frechilla]

Alejandra Walzer es Doctora en Ciencias de la Información; en el pasado trabajó en un canal de televisión educativa en Argentina y se especializó en el ámbito de los medios de comunicación, la educación y la infancia. Es profesora titular del
Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos
III de Madrid. Un día se planteó una pregunta aparentemente simple, pero muy
complicada de responder, «¿Qué es un niño hoy?». La cuestión ha dado como
resultado un libro, con el mismo título y bajo su coordinación, en el que, más
que dar respuestas, diferentes profesionales, desde psicoanalistas a pedagogos,
de educadores a expertos en consumo, desde especialistas en medios a filósofos,
reflexionan sobre el estatuto de la infancia en nuestro tiempo, un tiempo de grandes transformaciones. También ellos, los protagonistas, dan su visión
sobre la infancia con dibujos, frases y textos breves, y aportan colorido a
Qué es un niño hoy, un
libro publicado por
Comunicación Social Ediciones, en edición impresa en
www.comunicacionsocial.es y en formato eBook en
www.librosdecomunicacion.com.
«La cuestión es cómo articular la mirada
que tienen
los niños y los jóvenes con la nuestra, porque
la nuestra corresponde a otra
lógica,
a un tiempo que está dejando de ser»
-¿Por qué precisamente en este momento se hacen la pregunta
qué es un niño hoy?
-
La
idea surge de las cuestiones derivadas de mi propia investigación. Desde hace
años estoy intentando conocer tanto la relación de los niños y los medios como el
peso de lo mediático sobre lo educativo y lo cultural, por tanto, la infancia
constituye una categoría muy cercana a mi trabajo. Sin embargo, en los últimos
tiempos, resulta evidente que la gran metamorfosis social que estamos
atravesando está afectando también a los niños como sujetos y a la infancia
como categoría. Es en ese contexto que parece imprescindible preguntarse ahora:
cuando nos referimos a los niños y a las niñas ¿de qué estamos hablando?, ¿cómo
es ser niños hoy?, ¿a qué tipo de realidad infantil nos referimos? A veces las
preguntas sencillas no son fáciles de responder. Creo que éste es uno de esos casos:
una pregunta simple que exige un abordaje múltiple y complejo.
-¿Cuál ha sido la forma escogida para responder a esta pregunta?
-
Quizás lo primero
que hay que decir es que este libro no pretende dar respuesta y mucho menos
una, en singular. La intención que late
en estas páginas es la de movilizar la reflexión, la de proponer, a través del
conocimiento y el análisis de expertos procedentes de diferentes ámbitos del
conocimiento, que los lectores se formulen esta pregunta con
nosotros y vayan encontrando la riqueza, la variedad, los problemas que
encierra la cuestión de lo infantil en nuestro tiempo. Por ese motivo, el libro
incluye capítulos escritos por especialistas en pedagogía, antropología,
psicoanálisis, filosofía, consumo infantil, medios de comunicación y
multiculturalidad. A través de sus capítulos podemos compartir miradas diversas
sobre un momento de la vida, la infancia, que requiere una especial atención,
tanto en lo que se refiere a la singularidad de la vida de los niños y las
niñas, como a la noción colectiva de lo infantil. Quienes hemos pasado ya la
niñez sabemos que es cierto que el niño es el padre del adulto, como
suele decirse, pero también sabemos que, en sí misma, la niñez es una etapa que
encierra una riqueza y unas particularidades que son incomparables.
«Los recortes educativos son un desastre. La educación tiene que ser un ámbito prioritario de inversión de todo tipo de recursos siempre»
-¿Qué lugar tienen los niños en este libro?
-Como
parte de este proyecto, no sólo he consultado a profesionales y académicos para
que respondan a la pregunta ¿qué es un niño hoy? sino que también hemos
realizado, con la coordinación de Gabriela Waisberg, actividades con niños y
niñas en diferentes colegios y bibliotecas de Madrid. La idea era conocer la
opinión de los protagonistas. El resultado es una serie de textos breves y
dibujos realizados por chavales de 3 a 12 años en los que ellos expresan su
percepción, sus sensaciones y pensamientos en torno a la infancia y que están
presentes acompañando los capítulos de este libro.
-¿Podría explicarnos algo más sobre las transformaciones que podrían estar afectando a las ideas sobre infancia con las que nos manejamos?
-
Ser
niño y ser niña no es algo separado de un tiempo histórico y de una cultura
particular. Es importante partir de aquí porque muchas veces creemos que las
categorías sociales son universales, deslocalizadas y atemporales. Las formas
de concebir la niñez son producciones históricas y van transformándose a lo
largo del tiempo, y también tienen modulaciones muy diversas en las distintas
latitudes. La infancia tampoco puede ser reducida a una cuestión meramente
biológica. La concepción de la infancia con la que nos movemos habitualmente en
nuestro contexto deriva de un entorno cultural proveniente de la Modernidad,
con sus valores, sus jerarquías y sus concepciones sobre el individuo y la
sociedad. Pero las profundas transformaciones que estamos viviendo en estos
tiempos suponen un cambio de magnitud civilizatoria. Como investigadora en el
ámbito de la comunicación y los medios, me resulta imprescindible señalar la
gran mutación que introducen los medios de comunicación en las formas de
circulación de saberes, en la estimulación de la sensorialidad, en los usos de
los lenguajes, en las formas de socialidad. Ya no se trata solamente de si los
niños y las niñas ven mucha televisión sino de la evidencia de que ellos crecen
en un mundo altamente mediatizado. Para los pequeños hoy es casi “natural” lo
que para los adultos ha sido el resultado de un proceso de aprendizaje
posterior, es decir: muchas actividades de la vida cotidiana y académica
transcurren mediadas por pantallas. Se trata de unas pantallas que vehiculan
todo tipo de contenidos y a través de las que ahora se pueden establecer
vínculos. Se ha producido un desbordamiento respecto a las formas de
transmisión habituales antaño y ello afecta a los lenguajes, a la educación, al
ocio, al consumo, etc. Estos medios no introducen, como a veces se pretende,
una especie de decoración añadida al paisaje de sus vidas (y a la de todos en
general), sino que constituyen una esfera estratégica de circulación cultural.
Y justamente la edad infantil es un tiempo de especial apertura, creatividad,
descubrimiento y, por tanto, es imprescindible prestar atención a los modos en
los que estas transformaciones impactan sobre su realidad, sobre las maneras de
transitar la infancia, de mirar al mundo, establecer jerarquías, etc.
«El discurso sobre la infancia se hace
en la adultez, y
cuando investigamos
y pensamos sobre los niños tendemos
a preguntarles poco a
ellos»
-¿Es positivo todo esto?
-Honestamente
creo que no conviene formular la cuestión en esos términos. Ésta es la realidad
que tenemos y no va a retroceder. Estamos con la pantalla en el bolsillo, cada
vez más. La cuestión no es si es bueno o malo, sino qué hacemos con ello. Cómo
hacemos para articular lo que los adultos pensamos que es importante
transmitir, lo que es importante conservar de todo el capital cultural
acumulado por la ciencia, las artes y los saberes, de manera que pueda ser
interesante y que dé alas a la propia creatividad, a la propia formación
intelectual y afectiva de los niños hoy y de potenciar lenguajes y formas que
favorezcan el encuentro y la articulación entre lo viejo y lo nuevo en lugar de
sostener posiciones apocalípticas o negacionistas.
-
Hoy en día, los niños y niñas hacen cosas que los
mayores no comprenden, tienen habilidades y se confrontan con situaciones para
las que sus mayores no tienen referencias en su pasado individual. ¿Qué podemos
hacer para resolver esa disonancia entre niños y adultos?
-
La
idea que late en este libro es la de hacer preguntas y me parece que esa es una
buena fórmula. Lo que se pretende es intentar mirar con curiosidad,
desnaturalizar lo que parece absolutamente natural y no lo es en absoluto,
interrogarlo... Y en lo concreto, el gran desafío que se presenta es intentar articular estas nuevas formas. No
es interesante ni inteligente pretender forzar la mirada que tienen los niños y
los jóvenes sobre el mundo para que sea la nuestra, porque la nuestra
corresponde a otra lógica, a un tiempo que está dejando de ser. Hay que tratar
de acercarse, conversar, entenderse, preguntarse cosas y tratar de encontrar
fórmulas que articulen los viejos y los nuevos lenguajes. No se trata de
perder, abandonar, resignarse y descartar lo que para los adultos es valioso, sino ver
cómo se articula todo ello con los intereses y las nuevas formas de
inteligencia y sensibilidad de los niños y los jóvenes. Es verdad que se están
perdiendo cosas, con cada crisis se pierden cosas, pero también se ganan otras.
Todavía podremos sorprendernos mucho.
-
¿Qué otros aspectos se abordan en este libro sobre los
niños en tiempos de cambio?
-
El
ámbito de lo mediático, como he señalado, pero también otro lugar primordial de
lo infantil, como es lo educativo. Lo educativo y lo escolar son escenarios
centrales de la vida infantil y, evidentemente, constituyen un lugar primordial
para la reflexión sobre los niños. También se analiza la pluralidad
de las infancias en un capítulo dedicado a la visión desde la antropología que
nos permite conocer las diferentes formas que la experiencia de los niños
adopta en culturas diversas. Muy relacionado con ello está el capítulo dedicado
a conocer cómo es la llegada al mundo de una nueva vida, el primer hijo de una
mujer, en distintas latitudes: Mali, India, Perú, España, Estados Unidos. Estos
textos permiten conocer diferencias y similitudes de las infancias en el mundo.
Otra cuestión de gran relevancia se plantea en el capítulo dedicado al
psicoanálisis. En él se nos propone comprender cómo se llega a ser niño o niña, pero también se
nos invita a analizar las transformaciones que actualmente se observan en el
ánimo infantil. Cierto estado de excitación, falta de atención, depresión y
estrés que se detecta y que está produciendo malestar y preocupación transformándose
en motivo frecuente de consulta clínica. Se multiplican los diagnósticos de trastorno
de hiperactividad o déficit atencional y se observa una alarmante tendencia a
medicamentalizar a los niños. Lamentablemente, este tipo de enfoque acalla el
desorden silenciando a los niños, dejándolos sin expresión, intentando evitar
el “ruido”. El psicoanálisis propone, en cambio, escuchar a cada niño a cada
niña y a sus familias. Un análisis desde
la filosofía nos propone reflexionar sobre la infancia y el tiempo. También se
abordan las múltiples particularidades que está teniendo el consumo infantil.
En definitiva, se ha intentado aportar el pensamiento de expertos que se
interesan por lo infantil desde diferentes perspectivas.
«El contacto con múltiples pantallas introduce un cambio profundo en lo más hondo de la civilización tal como la hemos conocido»
-
Por último, ¿cree que
este libro permite tener una visión completa sobre qué es un niño hoy?
-
Esperamos que este texto sea una primera aproximación
que interese a investigadores, a educadores, a agentes políticos y a
responsables administrativos y a los ciudadanos en general, pero también
esperamos que éste sea el comienzo de un trabajo que no se dé por concluido
porque aún hay muchos puntos de vista para incorporar, para pensar lo infantil
en toda su complejidad, su importancia y su interés.