[El catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela
publica Movimientos Periodísticos en
Comunicación Social Ediciones. Por Marta Frechilla]
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Xosé López es Catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela. |
Xosé López ejerció siempre como periodista en
publicaciones locales (A Nosa Terra, El Ideal Gallego y La Voz de Galicia) y,
en buena medida, esa circunstancia le llevó a centrar en el periodismo de
proximidad sus investigaciones como catedrático de Periodismo en la Universidad
de Santiago y director del grupo de investigación Novos Medios. La irrupción de
internet dio un nuevo giro a sus trabajos, que también se fijaron en las formas de
comunicar de los nuevos medios y que propiciaron tres obras publicadas por
Comunicación Social Ediciones: Desafíos de la comunicación local. Guía para la práctica de la información en los ámbitos de proximidad, Ciberperiodismo en la proximidad y La metamorfosis del periodismo. Ahora acaba de publicar Movimientos periodísticos, un libro sobre todas aquellas corrientes
que han dejado
su impronta en el periodismo. Pese a que su estudio se ha integrado en los planes de las facultades de Comunicación, faltaba una obra que, como ésta, «analizase, reflexionase o sistematizase este asunto». Y Xosé López lo ha escrito.
-Las obras que ha publicado con Comunicación Social
Ediciones se han centrado en los cibermedios y la información local. ¿Sus
investigaciones también se han volcado en esos dos temas o ha tocado más
ámbitos?
-Básicamente yo he investigado siempre sobre espacios de
proximidad, la llamada comunicación local o comunicación en espacios de
proximidad. Soy de un pueblo pequeño, he trabajado en prensa de proximidad y
siempre he procurado investigar en esa línea con perspectiva histórica y
diferentes metodologías. Cuando apareció la red internet, me orienté hacia ese
fenómeno de nuevas formas de comunicar en el ámbito global y en el ámbito
próximo, que era emergente en aquel momento. A partir de ahí, me ha interesado
esa relación entre lo mundial y lo local que algunos autores han definido como glocal.
-Ahora acaba de publicar un nuevo libro, Movimientos
periodísticos. ¿Puede avanzar de qué trata este libro?
-Yo creo que en la historia del periodismo desde sus inicios
hay una serie de corrientes, en unos casos son únicamente tendencias y en otros
se acaban convirtiendo en movimientos. ¿Qué son esos movimientos? Al igual que
hay movimientos literarios, hay movimientos periodísticos que buscan otra forma
de hacer periodismo, que se consolidan alrededor de una serie de principios y
de formas y que tienen una plasmación en una serie de medios. Esto aparece en
el periodismo desde sus inicios. Podríamos hablar del Nuevo Periodismo en
Inglaterra. Luego aparecen el Nuevo Periodismo Norteamericano, el Periodismo de
Precisión, el Periodismo Cívico... Una serie de movimientos que se han
consolidado y que han dejado su impronta en el periodismo, porque han incidido en el modelo estándar o
dominante del periodismo.
-¿Y por qué saca este estudio ahora?
-La verdad es que lo he ido posponiendo. No había en nuestro
ámbito ningún estudio que analizase, reflexionase o sistematizase este asunto,
y en alguno de los nuevos planes de estudio se
han incorporado ya a las diferentes materias aquellas
cuestiones que han ido nutriendo el periodismo y aquellos periodistas que han
dejado su impronta. De ahí el interés de hacer, en un momento de tantas
transformaciones en el periodismo, un recorrido por esos aspectos referidos a
los diferentes movimientos y tendencias a lo largo de la historia.
-Muchas veces los digitales de los periódicos locales se
limitan a ‘colgar’ los contenidos del periódico en papel, no se diferencian, no
actualizan contenidos, entre otras cosas, porque no hay apenas personal para
ocuparse de estas tareas...
-Sí, efectivamente. Hay un modelo dominante que ha
introducido la industria que consiste en incorporar el mismo contenido en papel
y en la red. Es un modelo no muy acertado, porque, por un lado, fagocita su
producto en papel y, por otro, no da valor añadido. Los productos en la red
deben acomodarse y adaptarse a las dinámicas de la red, que son unas dinámicas
y unas posibilidades totalmente distintas de las que ofrece el producto en
papel. Primero hay que crear la comunidad y toda una serie de posibilidades de
interactuar, de participar... Algunas empresas están trabajando en hacer
productos diferentes y claramente diferenciados. De ahí que la estrategia de
las empresas sea de diversificación. Si apuestan por el papel apuestan por el
papel. También puede apostar por el papel combinado con la red o sólo por la red y, por
tanto, por productos claramente diferenciados y originales.
«Los cibermedios han abierto
nuevas
posibilidades y nuevas
formas de construir mensajes,
pero están todavía en
fase
de experimentación»
-Parece como si, en su día, a los diarios locales les
hubiese pillado la irrupción de internet con el paso cambiado...
-La aparición de internet provocó cierto desconcierto en la
industria de los medios de comunicación. Hubo empresas que miraron de reojo lo
que aparecía en la red. La mayoría optó por hacer lo mismo que hacía en papel y
trasladarlo a la red. Llegamos a una fase de buscar originalidad en los
productos. ¿Qué ha pasado? Que se produce en un contexto —a partir de 2008— de
crisis económica y ha coincidido con toda una serie de cambios en la propia
industria: se produce un descenso en la publicidad y una serie de factores que
condicionan el desarrollo de la industria y de sus estrategias. Efectivamente,
a los diarios locales, que viven básicamente de la publicidad de proximidad,
les toca abandonar esas estrategias, y ahora mismo son muy pocos los que tienen
claro y definido el modelo. Hay algunas experiencias en los grandes mercados,
como el norteamericano, donde hay alguna industria tradicional, como el
Courant, con una serie de experiencias que combinan el producto tradicional en
papel, el producto hiperlocal en la red, con participación ciudadana... Es el
caso de la sección Eye Towns, una especie de ediciones hiperlocales
para dar información de proximidad publicada por los propios ciudadanos. Hay
una búsqueda de nuevas formas que buscan la combinación de todos esos fenómenos
y características de la red para el producto en la red y aprovechar para el
papel el apoyo que ofrece internet en algunos casos, pero, en cualquier caso,
hacer productos diferenciados.
-¿En España, que es el ámbito que usted mejor conoce, hay
casos de medios que lo hayan hecho bien?
-Hay medios que han innovado y que están apostando por las
iniciativas hiperlocales, como el grupo Vocento y también La Vanguardia. Buscan
diferenciar lo que es el producto en papel del producto en la red, con
iniciativas de base ciudadana, de base colaborativa. Realmente hay mucha
experimentación, que es lo que toca en una fase de tantos cambios y
transformaciones. Porque no hay una única forma que funcione en el ámbito del
mercado y de los negocios; hay varios modelos de negocio. Los modelos de
negocio en la red son complejos y cambiantes y, por tanto, en un momento de
tantas transformaciones, no hay un único modelo, hay diferentes modelos que van
dando algunos resultados.
-¿Los periodistas y los responsables de los diarios locales
tienen en cuenta que no sólo se dirigen al ámbito local en el que nacieron y al
que informaban inicialmente, sino al resto del mundo, que su información local
tiene trascendencia global?
-La difusión ahora es mundial y el interés puede llegar
desde cualquier parte. Esa circunstancia lleva a una reformulación de los
productos, a la incorporación de mucha más información de servicios, de mucha más
información interactiva y participativa, nuevos productos basados en
herramientas de automatización de la información...
Hay medios de proximidad
que están tratando de trabajar con esa doble perspectiva: próxima a la
comunidad cercana y, también, a la comunidad virtual, que tiene interés porque
ha visitado el lugar donde se enclava ese diario o porque en algún momento va a
acudir allí y necesita información. Al final, la base territorial sigue siendo
fundamental para el ámbito del negocio y del funcionamiento de la propia industria de la comunicación. Pero no
es menos cierto que hay que tener una dimensión global, porque la difusión
también lo es. También las iniciativas colaborativas de medios de proximidad
han entrado en una nueva fase, en la que encontramos algunos casos de intercambios
de información. Son las nuevas dinámicas que impone la sociedad en red.
«La difusión ahora es
mundial, lo que exige
una reformulación de
los productos»
-Algunos profesores, periodistas e investigadores de la Comunicación apuntan a que la clave para que la prensa escrita compita con la
digital está en hacer dos productos diferentes: por un lado, el periódico en
papel, el tradicional de toda la vida, y por otro, el digital. ¿Qué opina al
respecto?
-Esa parece la opción más lógica y racional. No hay una
fórmula única, no funciona un único modelo de negocio, sino que hay varias
fórmulas y varios modelos de negocio. Lo más razonable es hacer productos
diferenciados, de acuerdo con las características de los propios usuarios, que
no son los mismos en uno y otro producto, aunque haya usuarios coincidentes.
Esto implica hacer productos diferenciados, pero, también en alguna medida,
complementarios y coincidentes. Es lógico que la actualidad se trate de manera
diferente en un diario que sale cada 24 horas que en un medio en la red que
estamos actualizando constantemente y constantemente tenemos la información
puntual.
«Hacer un producto en papel
y otro digital parece la
opción
más lógica, porque los usuarios
de cada medio son también diferentes»
-Algunos autores comentan que hay que escribir de manera
diferente para los digitales que como se escribe para la prensa...
-Sí, claramente. No es lo mismo escribir para un diario en
papel que para un diario en la red. Una noticia breve, un flash, puede ser igual. Pero todos los elementos de hipertextualidad, de multimedialidad, de
interactividad, que genera la información en red exige escribir de manera
diferente. Hay nuevas formas de hacer historias de vida, de contextualizar la
información. La red de redes, no cabe duda, ofrece nuevas posibilidades y
exige nuevas narrativas. Hay una matriz general, pero luego el soporte
condiciona. Y no sólo condiciona el soporte, sino la manera de acceder a la
información: es diferente si la consumimos en una tableta o en un móvil. Hay
diferentes formatos y diferentes estructuras narrativas para cada uno de esos
soportes. Esto no es nuevo, sino que es algo que ha caracterizado a la propia
evolución de la industria de la comunicación, igual que ha sido diferente escribir
para la radio, la televisión o para un diario. Ahora hay nuevos medios, nuevas
variantes, nuevos soportes y un nuevo entorno que condiciona y marca las
características de la propia construcción de mensajes.
-¿Se lleva a la práctica? ¿Realmente se hace?
-Hablamos de lo que en principio se considera ideal. Luego,
los medios, para producir, necesitan una serie de recursos y necesitan no sólo
profesionales capacitados, sino un número de profesionales. Las limitaciones y
el contexto económico están llevando a que algunos de estos productos tengan
una estructura pobre y no desarrollen muchos aspectos. Hoy la redacción en los
cibermedios tiene aspectos de hipertextualidad, de multimedialidad y de
interactividad, pero en algunos casos el nivel es primario, en otros medios es medio y
en otro, alto o muy alto. Suele ser alto en los grandes medios y aquellos más
innovadores. Hay un gran número de medios, de tamaño medio o pequeños que hacen
un gran esfuerzo, que tienen un nivel alto. Hay una gran mayoría de medios, principalmente
medios de proximidad, que ofrecen productos cuya estructura narrativa es
realmente primaria y con pocos elementos que aprovechen las posibilidades que
tiene la narrativa en la red. Es algo que está en una fase inicial y, a medida
que van evolucionando y garantizando su sostenibilidad, va mejorando.
-¿Las facultades de Comunicación están al día y forman a los
estudiantes universitarios para escribir para estos nuevos medios?
-Sí, efectivamente. La materias de redacción informativa o
producción de la información se imparten pensando en todos los soportes. ¿Qué
pasa? Que en las facultades se dan unas visiones generales y luego hay másters
y materias específicas para una formación continua más completa con el fin de dominar
herramientas y, sobre todo, la narrativa. Porque las herramientas van
cambiando, pero las narrativas están condicionadas por las características del
soporte. Hoy las facultades en su mayoría han adaptado los planes de estudio.
Antes 'redacción informativa' se planteaba pensando en prensa, radio y televisión,
y ahora pensando en internet y en toda la sociedad móvil, porque a través de
ellos se consume información y, por tanto, hay que construir mensaje
periodístico.
-¿Cómo pueden reciclarse los profesionales que estudiaron la
carrera hace tiempo? ¿Los libros, como los que usted ha escrito sobre
ciberperiodismo, pueden ser una buena herramienta?
-Hay tres vías básicamente. Por una parte, toda una serie de
bibliografía que ha aparecido en los últimos años y que nos permite ver todas
estas transformaciones y reflexionar desde diferentes perspectivas, tanto desde
una perspectiva aplicada como hacer una reflexión crítica. El segundo ámbito es
la propia actualización de material que va apareciendo en la red y en textos en
eBook. Y en tercer lugar, todo lo que son las nuevas herramientas y cursos de
formación continua vinculados a esas nuevas herramientas. Actualmente, las
facultades, las asociaciones de la prensa y los colegios de periodistas, en
algunos casos conjuntamente, organizan cursos para que se puedan actualizar
esos conocimientos. También algunas empresas procuran que sus propios equipos
de redacción puedan adquirir las habilidades precisas para construir mensajes
para los nuevos soportes.
«No es lo mismo escribir para
un diario en papel que
para
un diario en la red; internet
exige nuevas
narrativas»
-En el libro Ciberperiodismo en la proximidad sostiene que el ciberperiodismo supone «nuevos horizontes para el periodismo», pero
también «amenazas». ¿Cuáles son esos horizontes y esas amenazas?
-El periodismo es periodismo al margen de los soportes; se puede hacer
periodismo en muy diferentes soportes. Pero no cabe duda de que la aparición de
los cibermedios abrió nuevas posibilidades y nuevas formas de construir
mensajes, pero están todavía en fase de experimentación. Es un sector muy
dinámico y, por tanto, hay muchas transformaciones y, también, muchas incertidumbres,
y esas incertidumbres llevan a muchas amenazas. Las dificultades para crear y
consolidar modelos de negocio generan una serie de iniciativas con pocos
recursos, situaciones precarias de periodistas... No se han visto
correspondidas con las expectativas que podían generar los cibermedios y el
mundo de la comunicación en la red. Hay muchas oportunidades, pero también
muchas debilidades. Siempre ha sido así en el mundo de los medios, pero en esta
fase de transformaciones hay todavía más incertidumbres, porque el modelo de
empresa también está cambiando: pasamos de un modelo estable y que estaba más o
menos consolidado a un modelo que vive altos y bajos. Esto efectivamente abre
posibilidades, pero también supone una serie de amenazas. Por otro lado, la
comunicación es ubicua, está en todas partes, pero el periodismo es escaso. Por
tanto es necesario una serie de aspectos, de convenciones renovadas, para
diferenciar lo que es comunicación y lo que es periodismo, lo que cumple los
principios básicos en los que se basa el periodismo y, más en concreto, el
periodismo de calidad.