miércoles, 27 de junio de 2012

Lucila Hinojosa: «Para mejorar la investigación en México hay que despertar la vocación científica desde los primeros ciclos universitarios»


[La profesora Lucila Hinojosa coordina el libro Educación, ciencia y cultura, que incluye cinco miradas instrospectivas a las comunidades universitarias en México. Por Marta Frechilla]

«La Universidad es donde se realizan
más investigaciones vinculando
educación, ciencia y cultura,
pero muy pocas se enfocan
hacia sus propios públicos:
las comunidades universitarias»
La editorial Comunicación Social ha presentado en el reciente Congreso de ALAIC (Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación), celebrado en Montevideo, Uruguay, un nuevo título de su Colección Espacio Iberoamericano: Educación, ciencia y cultura. Miradas introspectivas a las comunidades universitarias en México. El libro permite conocer más acerca de quiénes conviven cotidianamente en las universidades mexicanas, concretamente en cinco de ellas. Este libro es una aportación más para divulgar trabajos de investigadores mexicanos interesados en temas de comunicación, en este caso centrados en el análisis de problemáticas internas de las universidades y de quienes las viven: estudiantes, docentes, investigadores y personal administrativo. La coordinadora del trabajo, la profesora de la Universidad Autónoma de Nuevo León Lucila Hinojosa Córdova, nos presenta en esta entrevista este título ya disponible en eBook en www.librosdecomunicacion.com y en edición papel en www.comunicacionsocial.es.
-¿Qué se va a encontrar el lector de Educación, ciencia y cultura. Miradas introspectivas a las comunidades universitarias en México?
-Es una publicación que contiene cinco trabajos de profesores investigadores de universidades públicas del país, cuya preocupación docente y científica los ha llevado a la realización de investigaciones que emergen de su práctica cotidiana en el ámbito universitario. Son cinco miradas a sus comunidades universitarias respectivas.

-Los tres primeros se centran más en el uso de las nuevas tecnologías por parte de los jóvenes universitarios y también de los profesores mexicanos, así como en sus consumos culturales.
-Sí, en La huella de las tecnologías digitales en la vida cotidiana de jóvenes universitarios, Delia Crovi Druetta y Rocío López González, investigadoras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), presentan, en un estudio realizado entre estudiantes de licenciatura, un primer acercamiento a las prácticas juveniles cotidianas en torno al uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC). En un segundo trabajo titulado Universidad y cultura: una aproximación al consumo y prácticas culturales de la comunidad universitaria de la UANL, Lucila Hinojosa Córdova, investigadora de la UANL, y Graciela Ceballos de la Mora y Tania Yael Cortés Álvarez, estudiantes de comunicación de la Universidad de Colima, presentan un resumen de los principales hallazgos de un sondeo exploratorio para conocer los hábitos de consumo y prácticas culturales de estudiantes, profesores e investigadores y personal administrativo de la Universidad Autónoma de Nuevo León: sus hábitos de lectura, asistencia a bibliotecas y museos, conciertos de música y teatro, consumo de cine, radio y televisión, etcétera. Blanca Chong López y Roberto López Franco, profesores investigadores de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Campus Torreón, son los autores de un tercer estudio sobre Apropiación y uso de las TIC de profesores y estudiantes universitarios. Con la investigación se busca disponer de información básica sobre el empleo de las TIC en las labores de docencia, investigación y difusión del conocimiento que se realizan en la Universidad Autónoma de Coahuila.

«El uso de la computadora y las nuevas
tecnologías está creando una subcultura
que rebasa las fronteras territoriales»

-¿Y los otros dos estudios?
En un cuarto trabajo titulado Cultura científica en profesores universitarios del sur de Tamaulipas, realizado por los profesores investigadores Ennio Héctor Carro Pérez, Jorge Nieto Malpica, Arturo Secundino Hernández Gómez y Jorge Carlos González González, los autores buscan analizar y explicar las costumbres, actividad y creencias de uno de los sectores poblacionales, en el sur de Tamaulipas, encargados de la producción científic: los profesores e investigadores universitarios. Plantean, a manera de hipótesis general, un modelo a través del cual describen dos aproximaciones empíricas al estudio de variables asociadas a la cultura científica de profesores e investigadores pertenecientes a una universidad pública de la región estudiada. Finalmente, Óscar Eduardo Torres García, profesor de la Facultad de Música de la Universidad Autónoma de Nuevo León, realizó un estudio, Didáctica de la apreciación a las artes en la UANL: la experiencia docente en la formación de estudiantes universitarios, para evaluar el impacto de la unidad de aprendizaje de Apreciación a las Artes en el desarrollo creativo de los alumnos regulares y del grupo de Talentos de nivel Licenciatura de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

-¿Cuál es la razón de ser de este libro? Como sugiere en sus páginas, los cinco trabajos que lo integran son «una reflexión y una invitación a desarrollar más investigación sobre nuestras universidades»...
-El libro está dirigido, principalmente, a profesores e investigadores que busquen contribuir al desarrollo de proyectos comunes en materia de educación, ciencia y cultura entre instituciones de educación superior que compartan propósitos afines a los que promueve esta edición; e impulsar la formación de redes estratégicas de colaboración con universidades nacionales e internacionales que fomenten el intercambio científico, tecnológico y cultural que beneficien a nuestras propias comunidades y a la sociedad en general. Los principales espacios en los que se realizan investigaciones vinculando la educación, la ciencia y la cultura son las universidades, pero muy pocos se enfocan hacia sus propios públicos, las comunidades universitarias, conformadas por estudiantes, profesores e investigadores y personal administrativo que labora en estas instituciones. Conocer más acerca de sus procesos académicos, de investigación, de uso del tiempo libre, de sus modos de apropiación de la ciencia y la tecnología, permitirá establecer diagnósticos que contribuyan a desarrollar programas de atención y mejora en su trayectoria por la universidad, así como fomentar la identidad institucional y promover su sentido de cohesión como comunidad.  A ello invita esta edición.



«Estudios como éste nos permiten
contar con un diagnóstico
que apoye la toma de decisiones
de las autoridades universitarias
en el diseño de sus programas»


-El libro es una especie de radiografía de los estudiantes de varias universidades mexicanas. ¿Con qué se han encontrado? ¿Cómo es la juventud mexicana o, al menos, la juventud mexicana universitaria?
-La juventud mexicana universitaria es como la de otras instituciones de educación superior del mundo, pero en particular de Iberoamérica, por los lazos que nos unen en idioma, idiosincrasias, historias de independencias y revoluciones, problemáticas educativas, políticas y económicas similares. En este siglo XXI, donde la tecnología es la nueva ideología, la juventud tiene también un nuevo motivo para el empoderamiento en las TIC’s: el uso de la computadora, el teléfono móvil, el iPad, sus aplicaciones, usos y apropiaciones, está creando una subcultura que rebasa las fronteras territoriales y de la consciencia, generando movimientos sociales de la que tenemos que conocer más los docentes e investigadores para articularlo y aprovecharlo como herramienta de aprendizaje de nuestros alumnos en su proceso educativo.

-¿Ha cambiado mucho la comunidad universitaria mexicana en los últimos años?
Sí, en una generación ha cambiado, como han cambiado las condiciones socio-históricas y estructurales de los recintos universitarios, el hábitat donde conviven estudiantes, docentes, investigadores y personal administrativo, más allá de las condiciones de infraestructura, equipamiento y recurso humano. También, las transformaciones de los procesos educativos, enfocados ahora a un aprendizaje más autónomo del estudiante, y la tecnología que está permeando los procesos comunicativos de interacción entre estos actores, y los necesarios procesos académicos y administrativos que conlleva la administración de las universidades. Conocer más acerca de estos procesos internos nos permitirá contar con un diagnóstico que apoye a la toma de decisiones de las autoridades universitarias en el diseño de sus programas y proyectos.

-Tomando las aportaciones del libro como punto de partida, ¿qué proponen usted y los participantes en el libro para mejorar la investigación en las universidades de México?
-Siempre faltarán recursos para la investigación, sean públicas o privadas las universidades. Sin embargo, consideramos más puntual la formación de investigadores jóvenes, atentos a los avances de la ciencia, tecnología e innovación, despertando en ellos las vocaciones científicas desde los primeros ciclos en la universidad. En esto desempeñamos un rol fundamental los docentes investigadores, que si difundimos lo que hacemos entre nuestros propios estudiantes, éstos tendrán una perspectiva de hacia dónde orientar sus propias vocaciones científicas y dar continuidad a las líneas de investigación que ya se desarrollan. El ejemplo sigue siendo una de las mejores estrategias de aprendizaje significativo.


«Es indiscutible la importancia de la
Red RIEC; comparto sus objetivos
y espero que mi universidad se
integre pronto en esta reconocida
red de investigadores»

-En el libro hablan de la propuesta de estrategias para promover una gestión inteligente de la educación, la ciencia y la cultura, y para aumentar la participación y el intercambio de experiencias entre universidades. ¿Cuáles son esas estrategias que proponen?
-Compartir propuestas como ésta en foros y espacios comunes, donde a través de la reflexión y generación del conocimiento e investigación aplicada podamos hacer visible la necesidad de hacer investigación hacia el interior de nuestras universidades,  e invitar a otras instituciones educativas a establecer redes de investigación presenciales y virtuales que nos permitan estrechar los lazos de colaboración y cooperación con los que ya contamos. Ya existen intercambios entre universidades, pero generalmente se enfocan a problemas relacionados con proyectos de investigación básica y aplicada, y no muchos al análisis de problemáticas internas de los propios recintos universitarios.
 
-También comenta en sus páginas que «las aportaciones del libro suponen una vía de reflexión sobre la necesaria construcción de un espacio iberoamericano común para el desarrollo de las ciencias y, en concreto, de las ciencias de comunicación». ¿Los diferentes países han investigado en comunicación unos a espaldas de otros? ¿Hace falta una interconexión entre las diferentes universidades?
-Como comentaba anteriormente, ya existen espacios internacionales como los congresos de ALAIC, IBERCOM, ULEPICC, entre otros, donde los investigadores dialogamos y reflexionamos en torno a las ciencias de la comunicación desde hace tiempo, y en donde compartimos productos académicos que generamos como resultado de los proyectos de investigación en que trabajamos, pero enfocados al análisis de problemáticas relacionadas con las ciencias de la comunicación. Este libro es una aportación más para divulgar trabajos de investigadores mexicanos interesados en temas de comunicación, pero enfocados al análisis de problemáticas internas que permitan conocer más acerca de quienes convivimos cotidianamente: estudiantes, docentes, investigadores y personal administrativo. En particular, éste último ha sido muy olvidado por los estudios incluso de comunicación organizacional. Se hacen de empresas, organizaciones e instituciones públicas y privadas, pero a escala interna, si se realizan, no se conocen y menos se divulgan.

-En este sentido, ¿qué le parecen redes de cooperación interuniversitaria para la investigación en comunicación como la Red RIEC?
-Conociendo los propósitos de esta iniciativa, hay que destacar su indiscutible importancia para la integración y cooperación interuniversitaria en la investigación de la comunicación, a la que habremos de integrarnos otras universidades públicas, como las que colaboramos en este libro. Comparto sus objetivos y espero pronto integrarnos como universidad a esta reconocida red de investigadores.

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