martes, 17 de abril de 2012

Antonio Pasquali cosecha buenas críticas en la presentación de su libro 'La Comunicación Mundo'


El codirector del diario Talcual destaca el optimismo del autor ante «los excepcionales aportes» de las nuevas tecnologías a la comunicación

El Nacional pone de relieve su capacidad para inducir a la reflexión de otros investigadores y ensayistas y dar lugar a nuevas investigaciones

Antonio Pasquali firma un ejemplar de La Comunicación Mundo.
En 1946, el código dígito binario, ya vislumbrado en el siglo XIX, vio la luz en Pensilvania bajo la forma de una enorme máquina computadora e inauguró una nueva era de comunicación (binaria-digital, algorítmica y onmidenotativa). Es uno de los puntos de partida del capítulo Los códigos, del investigador de la comunicación Antonio Pasquali, y el arranque de su último libro, La Comunicación Mundo. A lo largo de los nueve capítulos que lo componen, el autor venezolano reflexiona acerca de cómo la red internet ha modificado en profundidad los comercios humanos, los métodos educativos y la política: la propia relacionalidad humana en su conjunto.

La obra publicada por Comunicación Social Ediciones fue presentada en Caracas en la librería El Buscón el pasado 23 de febrero, con gran asistencia de público y una más que calurosa acogida por parte de la crítica. De hecho, el filósofo y codirector del diario caraqueño TalCual Fernando Rodríguez, encargado de presentar el libro, destacó tanto «la invitación a una relectura del mundo partiendo de conceptos y categorías comunicacionales», como el fundamentado optimismo del autor ante «los excepcionales aportes» de las nuevas tecnologías y la comunicación basadas en un nuevo código, el dígito binario, que ha expandido sobremanera la humana capacidad de producir, conservar y comunicar saberes y obras del espíritu, democratizando dichos procesos.

El libro está disponible en edición
tradicional y en eBook en
www.comunicacionsocial.es

Nelson Rivera destaca, en una reciente reseña sobre La Comunicación Mundo publicada en el periódico El Nacional de Venezuela, que, en sus 176 páginas, el lector se encontrará con un «pensador en estado de goce. Que paladea cada palabra. Que plasma cada frase a sus textos como quien añade un ingrediente a un plato primoroso (me han contado que Pasquali tiene una parte de su alma en el paladar). Y que elabora (cocina) una escritura abierta a muchas facultades simultáneas: capaz de portar marcos de pensamiento (Pasquali parte de la filosofía: su travesía se refiere a asuntos que debaten la condición del hombre), pero a un mismo tiempo (insisto: la simultaneidad es su signo autoral), dispuesta a cargarse de datos, de fenómenos».

Con lo que Rivera define como un «pensamiento en curso, en desasosiego», proyectado a lo que todavía está por venir, Pasquali analiza, siempre en clave comunicacional, aspectos tales como la ciudad tomada como espacio humano esencial, la educación en la era electrónica o la libertad de expresión. Además, las reflexiones de este «gran maestro venezolano, de este pensador de trayectorias incalculables» suponen un sustrato de trabajo para otros, ya que, añade Rivera, «ofrece una masa de datos y reflexiones desde la que otros investigadores y ensayistas podrían despegar hacia nuevos objetivos de investigación».

Porque, concluye el artículo de El Nacional (http://www.el-nacional.com),  «La Comunicación Mundo es un muy cohesionado estudio de la potencia del hombre contemporáneo. Su vocación, su espíritu, mira hacia adelante. Ajeno a cualquier atajo, Pasquali asume la ardua tarea de conectar los hechos con visiones e ideas de larga proyección. En el topógrafo también coinciden el filósofo, el sociólogo, el estudioso de la historia, el perseguidor de data, el individuo con los ojos abiertos al mundo, el irónico que rechaza la comodidad de una variopinta gama de pensamientos».

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