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sábado, 5 de enero de 2013

Alejandra Walzer: «Sin infancia no hay biografía»

[La especialista en infancia, educación y medios coordina el libro Qué es un niño hoy, que analiza la actualidad de la infancia y la pluralidad de realidades infantiles, articulando la visión que los niños y expertos tienen de la niñez en un tiempo de cambio social significativo. Por Marta Frechilla]

Alejandra Walzer es Doctora en Ciencias de la Información; en el pasado trabajó en un canal de televisión educativa en Argentina y se especializó en el ámbito de los medios de comunicación, la educación y la infancia. Es profesora titular del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid. Un día se planteó una pregunta aparentemente simple, pero muy complicada de responder, «¿Qué es un niño hoy?». La cuestión ha dado como resultado un libro, con el mismo título y bajo su coordinación, en el que, más que dar respuestas, diferentes profesionales, desde psicoanalistas a pedagogos, de educadores a expertos en consumo, desde especialistas en medios a filósofos, reflexionan sobre el estatuto de la infancia en nuestro tiempo, un tiempo de grandes transformaciones. También ellos, los protagonistas, dan su visión sobre la infancia con dibujos, frases y textos breves, y aportan colorido a Qué es un niño hoy, un libro publicado por Comunicación Social Ediciones, en edición impresa en www.comunicacionsocial.es y en formato eBook en www.librosdecomunicacion.com

«La cuestión es cómo articular la mirada
que tienen los niños y los jóvenes con la nuestra, porque
la nuestra corresponde a otra lógica,
a un tiempo que está dejando de ser»

-¿Por qué precisamente en este momento se hacen la pregunta qué es un niño hoy?
- La idea surge de las cuestiones derivadas de mi propia investigación. Desde hace años estoy intentando conocer tanto la relación de los niños y los medios como el peso de lo mediático sobre lo educativo y lo cultural, por tanto, la infancia constituye una categoría muy cercana a mi trabajo. Sin embargo, en los últimos tiempos, resulta evidente que la gran metamorfosis social que estamos atravesando está afectando también a los niños como sujetos y a la infancia como categoría. Es en ese contexto que parece imprescindible preguntarse ahora: cuando nos referimos a los niños y a las niñas ¿de qué estamos hablando?, ¿cómo es ser niños hoy?, ¿a qué tipo de realidad infantil nos referimos? A veces las preguntas sencillas no son fáciles de responder. Creo que éste es uno de esos casos: una pregunta simple que exige un abordaje múltiple y complejo.

-¿Cuál ha sido la forma escogida para responder a esta pregunta?
- Quizás lo primero que hay que decir es que este libro no pretende dar respuesta y mucho menos una, en singular.  La intención que late en estas páginas es la de movilizar la reflexión, la de proponer, a través del conocimiento y el análisis de expertos procedentes de diferentes ámbitos del conocimiento, que los lectores se formulen esta pregunta con nosotros y vayan encontrando la riqueza, la variedad, los problemas que encierra la cuestión de lo infantil en nuestro tiempo. Por ese motivo, el libro incluye capítulos escritos por especialistas en pedagogía, antropología, psicoanálisis, filosofía, consumo infantil, medios de comunicación y multiculturalidad. A través de sus capítulos podemos compartir miradas diversas sobre un momento de la vida, la infancia, que requiere una especial atención, tanto en lo que se refiere a la singularidad de la vida de los niños y las niñas, como a la noción colectiva de lo infantil. Quienes hemos pasado ya la niñez sabemos que es cierto que el niño es el padre del adulto, como suele decirse, pero también sabemos que, en sí misma, la niñez es una etapa que encierra una riqueza y unas particularidades que son incomparables.

 «Los recortes educativos son un desastre. La educación tiene que ser un ámbito prioritario de inversión de todo tipo de recursos siempre»

-¿Qué lugar tienen los niños en este libro?
-Como parte de este proyecto, no sólo he consultado a profesionales y académicos para que respondan a la pregunta ¿qué es un niño hoy? sino que también hemos realizado, con la coordinación de Gabriela Waisberg, actividades con niños y niñas en diferentes colegios y bibliotecas de Madrid. La idea era conocer la opinión de los protagonistas. El resultado es una serie de textos breves y dibujos realizados por chavales de 3 a 12 años en los que ellos expresan su percepción, sus sensaciones y pensamientos en torno a la infancia y que están presentes acompañando los capítulos de este libro.
-¿Podría explicarnos algo más sobre las transformaciones que podrían estar afectando a las ideas sobre infancia con las que nos manejamos?
- Ser niño y ser niña no es algo separado de un tiempo histórico y de una cultura particular. Es importante partir de aquí porque muchas veces creemos que las categorías sociales son universales, deslocalizadas y atemporales. Las formas de concebir la niñez son producciones históricas y van transformándose a lo largo del tiempo, y también tienen modulaciones muy diversas en las distintas latitudes. La infancia tampoco puede ser reducida a una cuestión meramente biológica. La concepción de la infancia con la que nos movemos habitualmente en nuestro contexto deriva de un entorno cultural proveniente de la Modernidad, con sus valores, sus jerarquías y sus concepciones sobre el individuo y la sociedad. Pero las profundas transformaciones que estamos viviendo en estos tiempos suponen un cambio de magnitud civilizatoria. Como investigadora en el ámbito de la comunicación y los medios, me resulta imprescindible señalar la gran mutación que introducen los medios de comunicación en las formas de circulación de saberes, en la estimulación de la sensorialidad, en los usos de los lenguajes, en las formas de socialidad. Ya no se trata solamente de si los niños y las niñas ven mucha televisión sino de la evidencia de que ellos crecen en un mundo altamente mediatizado. Para los pequeños hoy es casi “natural” lo que para los adultos ha sido el resultado de un proceso de aprendizaje posterior, es decir: muchas actividades de la vida cotidiana y académica transcurren mediadas por pantallas. Se trata de unas pantallas que vehiculan todo tipo de contenidos y a través de las que ahora se pueden establecer vínculos. Se ha producido un desbordamiento respecto a las formas de transmisión habituales antaño y ello afecta a los lenguajes, a la educación, al ocio, al consumo, etc. Estos medios no introducen, como a veces se pretende, una especie de decoración añadida al paisaje de sus vidas (y a la de todos en general), sino que constituyen una esfera estratégica de circulación cultural. Y justamente la edad infantil es un tiempo de especial apertura, creatividad, descubrimiento y, por tanto, es imprescindible prestar atención a los modos en los que estas transformaciones impactan sobre su realidad, sobre las maneras de transitar la infancia, de mirar al mundo, establecer jerarquías, etc.

 
«El discurso sobre la infancia se hace
en la adultez, y cuando investigamos
y pensamos sobre los niños tendemos
a preguntarles poco a ellos»

-¿Es positivo todo esto?
-Honestamente creo que no conviene formular la cuestión en esos términos. Ésta es la realidad que tenemos y no va a retroceder. Estamos con la pantalla en el bolsillo, cada vez más. La cuestión no es si es bueno o malo, sino qué hacemos con ello. Cómo hacemos para articular lo que los adultos pensamos que es importante transmitir, lo que es importante conservar de todo el capital cultural acumulado por la ciencia, las artes y los saberes, de manera que pueda ser interesante y que dé alas a la propia creatividad, a la propia formación intelectual y afectiva de los niños hoy y de potenciar lenguajes y formas que favorezcan el encuentro y la articulación entre lo viejo y lo nuevo en lugar de sostener posiciones apocalípticas o negacionistas

- Hoy en día, los niños y niñas hacen cosas que los mayores no comprenden, tienen habilidades y se confrontan con situaciones para las que sus mayores no tienen referencias en su pasado individual. ¿Qué podemos hacer para resolver esa disonancia entre niños y adultos?
- La idea que late en este libro es la de hacer preguntas y me parece que esa es una buena fórmula. Lo que se pretende es intentar mirar con curiosidad, desnaturalizar lo que parece absolutamente natural y no lo es en absoluto, interrogarlo... Y en lo concreto, el gran desafío que se presenta  es intentar articular estas nuevas formas. No es interesante ni inteligente pretender forzar la mirada que tienen los niños y los jóvenes sobre el mundo para que sea la nuestra, porque la nuestra corresponde a otra lógica, a un tiempo que está dejando de ser. Hay que tratar de acercarse, conversar, entenderse, preguntarse cosas y tratar de encontrar fórmulas que articulen los viejos y los nuevos lenguajes. No se trata de perder, abandonar, resignarse y descartar  lo que para los adultos es valioso, sino ver cómo se articula todo ello con los intereses y las nuevas formas de inteligencia y sensibilidad de los niños y los jóvenes. Es verdad que se están perdiendo cosas, con cada crisis se pierden cosas, pero también se ganan otras. Todavía podremos sorprendernos mucho.

- ¿Qué otros aspectos se abordan en este libro sobre los niños en tiempos de cambio?

- El ámbito de lo mediático, como he señalado, pero también otro lugar primordial de lo infantil, como es lo educativo. Lo educativo y lo escolar son escenarios centrales de la vida infantil y, evidentemente, constituyen un lugar primordial para la reflexión sobre los niños. También se analiza la pluralidad de las infancias en un capítulo dedicado a la visión desde la antropología que nos permite conocer las diferentes formas que la experiencia de los niños adopta en culturas diversas. Muy relacionado con ello está el capítulo dedicado a conocer cómo es la llegada al mundo de una nueva vida, el primer hijo de una mujer, en distintas latitudes: Mali, India, Perú, España, Estados Unidos. Estos textos permiten conocer diferencias y similitudes de las infancias en el mundo. Otra cuestión de gran relevancia se plantea en el capítulo dedicado al psicoanálisis. En él se nos propone comprender cómo se llega a ser niño o niña, pero también se nos invita a analizar las transformaciones que actualmente se observan en el ánimo infantil. Cierto estado de excitación, falta de atención, depresión y estrés que se detecta y que está produciendo malestar y preocupación transformándose en motivo frecuente de consulta clínica. Se multiplican los diagnósticos de trastorno de hiperactividad o déficit atencional y se observa una alarmante tendencia a medicamentalizar a los niños. Lamentablemente, este tipo de enfoque acalla el desorden silenciando a los niños, dejándolos sin expresión, intentando evitar el “ruido”. El psicoanálisis propone, en cambio, escuchar a cada niño a cada niña y a sus familias.  Un análisis desde la filosofía nos propone reflexionar sobre la infancia y el tiempo. También se abordan las múltiples particularidades que está teniendo el consumo infantil. En definitiva, se ha intentado aportar el pensamiento de expertos que se interesan por lo infantil desde diferentes perspectivas. 

«El contacto con múltiples pantallas introduce un cambio profundo en lo más hondo de la civilización tal como la hemos conocido»
 
- Por último, ¿cree que este libro permite tener una visión completa sobre qué es un niño hoy?

- Esperamos que este texto sea una primera aproximación que interese a investigadores, a educadores, a agentes políticos y a responsables administrativos y a los ciudadanos en general, pero también esperamos que éste sea el comienzo de un trabajo que no se dé por concluido porque aún hay muchos puntos de vista para incorporar, para pensar lo infantil en toda su complejidad, su importancia y su interés.

viernes, 27 de abril de 2012

Raúl Trejo: «En ambos flancos del Atlántico se mantiene un costoso desconocimiento de los estudios de comunicación que se llevan a cabo en cada nación»

[Raúl Trejo, Raúl Fuentes y Enrique E. Sánchez publican Qué pasa con el estudio de los medios con el sello Comunicación Social Ediciones.  Por Marta Frechilla]

El estudio de los medios de comunicación no es estático, sobre todo cuando fenómenos como la irrupción de internet y de los nuevos medios cambian radicalmente los esquemas de la investigación en comunicación. Por eso, los mexicanos Raúl Fuentes, Enrique E. Sánchez y Raúl Trejo, tres investigadores en comunicación de primera línea y con una larga trayectoria a sus espaldas, se han sentado a escribir un nuevo libro en el que, como su título indica, debaten Qué pasa con el estudio de los medios. Raúl Trejo nos avanza en esta entrevista algunas claves de la obra, publicada por Comunicación Social Ediciones dentro de su nueva colección Espacio Iberoamericano, y que puede adquirirse tanto en edición tradicional como en eBook en la web http://www.comunicacionsocial.es/

Fuentes, Sánchez y Trejo, con un ejemplar de Qué pasa con el estudio de los
medios
, en la última edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
 
-La primera pregunta sería precisamente ésa: ¿Qué pasa con el estudio de los medios?
-El estudio de los medios se encuentra, hoy en día, en el centro de las preocupaciones de las ciencias sociales. Ocurre, entonces, que se trata de un estudio creciente e inevitablemente interdisciplinario y que transita, no sin dificultades, de los ámbitos académicos a los medios mismos y viceversa.

-¿Por qué este libro es oportuno en este momento?
-Porque a todo el mundo le interesan los medios. Pero no todos, en todas las ocasiones, pueden convertirse en analistas exprés de la comunicación mediática. El libro describe las vicisitudes de la investigación acerca de los medios, la contrasta con otras áreas de las ciencias sociales y enfatiza la necesidad de recuperar el espíritu crítico en estos enfoques.

«El periodismo requiere de habilidades y
vocación específicas, sobre todo de una
intensa fascinación por la actualidad»

-En el libro hablan de que muchas veces se confunde periodista con comunicador, cuando comunicador es un concepto mucho más amplio que abarca a más profesionales. ¿Cómo lo definirían?
-En lo personal, me parece que el comunicador es el que comunica. En tanto que el comunicólogo es el que estudia la comunicación. Comunicador, en efecto, es un concepto más ambicioso que el de periodista. Pero el periodismo requiere de habilidades y vocación específicas, sobre todo de una intensa fascinación por la actualidad, por la noticia, que no necesariamente experimenta cualquier comunicador.

-Dicen en el libro «La colectividad (de los comunicólogos) está todavía lejos de haberse dotado de una identidad más o menos homogénea o una disciplina bien articulada que sustente tal identidad». Pero seguro que cada uno de ustedes tiene claro, al menos desde sus personales puntos de vista, qué es un comunicólogo...
-Se trata, para seguir con la respuesta anterior, del especialista que se dedica al estudio de los medios de comunicación. Por lo general, ese estudio se practica desde instituciones universitarias, pero cada vez hay más espacio para él en gabinetes de asesoría en materia de comunicación, ministerios gubernamentales, organismos sociales, etcétera. El comunicólogo trata de entender las lógicas inherentes a la formulación y propagación de mensajes, sus formas de transmisión, los efectos que pueden contribuir a suscitar en los públicos, la situación de las empresas e instituciones que comunican a públicos masivos, el uso de nuevas tecnologías, los parámetros normativos para esas actividades, sus implicaciones económicas y su historia, etcétera. Por eso se trata de una actividad que requiere de enfoques multidisciplinarios.

«Los libros españoles suelen llegar a casi todos
nuestros países con tan escasos ejemplares
que apenas alcanzan a ser conocidos por
unas cuantas docenas de personas»

-Fuentes analiza la triple marginalidad a la que han sido sometidos los estudios de la comunicación, con respecto a las ciencias sociales y a la investigación científica en general. Sánchez Ruiz repasa los cambios ideológicos que han dominado las Ciencias Sociales en Iberoamérica, desde un espíritu más crítico en los años 60 y 70 que ha ido perdiendo fuelle. Y usted hace un recorrido bibliográfico por los estudios de los comunicólogos. Haga una breve exposición de sus conclusiones para abrir boca entre los lectores.
-Del texto de mi colega Raúl Fuentes, además de su idea acerca de la «triple marginalidad» que han padecido los estudios acerca de los medios, destaco la exhortación a seguir reflexionando, desde el análisis de la comunicación, acerca del contexto académico y metodológico de esta labor. En el trabajo de mi también colega Enrique Sánchez Ruiz sobresalen el carácter complejo y transdisciplinario de la investigación acerca de los medios, así como la necesidad de interactuar con reflexiones teóricas para trascender el frecuente empirismo de numerosos estudios. Mi contribución al libro subraya el interés reciente que el estudio de la comunicación despierta en variadas ramas de las ciencias sociales y la exigencia que esta situación impone para que quienes estamos comprometidos con estos temas miremos con atención a esas áreas de la investigación social.

-Son importantes los análisis que hagan desde Iberoamérica, teniendo en cuenta que en un reciente diálogo de uno de ustedes (Raúl Fuentes) con Miquel de Moragas, recordaban que, por la situación política en España, el flujo y el influjo de los estudios de comunicación venía más de Iberoamérica hacia España que al revés. ¿Cuál es la situación hoy en día?
«Internet ha alterado los estudios de
comunicación desde la esencia misma
de sus esquemas teóricos»
-Creo que si pensamos en las amplias comunidades académicas que se dedican en nuestros países a estos temas, tendremos que reconocer que en ambos flancos del Atlántico se mantiene, en lo fundamental, un costoso desconocimiento de lo que se hace en cada nación. En América Latina los profesores involucrados en carreras de Comunicación, en su gran mayoría, están poco actualizados acerca de la reflexión y la investigación en España, pero también en cada uno de nuestros países. En las universidades colombianas se conoce y lee poco lo que escriben académicos chilenos y mexicanos, en México circula poco y mal la producción argentina, etcétera. Los libros españoles suelen llegar a casi todos nuestros países, pero con dotaciones de tan escasos ejemplares que apenas alcanzan a ser conocidos por unas cuantas docenas en cada sitio. Y todos juntos, compartimos una enorme ignorancia acerca de la vital producción académica que hay en Brasil. No hemos aprendido a utilizar internet para la difusión de nuestros trabajos. Desde luego, casi en cada uno de nuestros países hay un puñado de académicos que están más o menos al día, que leen o al menos se enteran de la nueva producción de los colegas a los que encuentran en congresos internacionales o que participan en algunas revistas de circulación iberoamericana, pero son los menos. Hay mucho por hacer en la difusión de esos trabajos. Tengo la impresión de que quienes lo harán mejor, lo mismo como autores que como lectores, serán los académicos jóvenes que emplean internet sin los atavismos de muchos de los colegas de mi generación.

-¿Dominan los autores e investigadores anglosajones y los franceses en los estudios de comunicación?
-Entre ellos hay algunos autores que han destacado por su reflexión panorámica, teórica, acerca de asuntos respecto de los cuales muchos latinoamericanos han escrito solamente estudios de caso. Allí radica la influencia principal de autores de tales países. En ello influye, desde luego, la existencia de más traducciones del inglés y del francés que de otras lenguas. Hoy en día en América Latina por ejemplo, y supongo que también en España, es difícil que un editor se arriesgue a traducir y publicar a un investigador chino, o a alguno de un país africano. Pero en las revistas especializadas aparecen cada vez más artículos de autores que trabajan con originalidad y rigor en países que destacaban poco en la investigación sobre estos asuntos.

-Dado que hacen un amplio repaso bibliográfico, recomiende un libro que sea referencia en los estudios de comunicación, el que no hay que perderse...
-Ya sabemos que en gustos se rompen géneros. A mí siempre me ha parecido brillante el desparpajo y la creatividad de Marshall McLuhan. Entre otros, su libro La comprensión de los medios como las extensiones del hombre me parece indispensable. Lo he tenido como lectura básica en varios de mis seminarios de posgrado y los estudiantes lo encuentran muy actual. Estoy seguro de que mis colegas Fuentes Navarro y Sánchez Ruiz tendrán sus propios gustos.

«No hemos aprendido a utilizar internet
para la difusión de nuestros trabajos; 
lo harán mejor los académicos jóvenes»
 
-Los nuevos medios (internet) han cambiado el discurso comunicativo. ¿Cómo han influido en los estudios de comunicación?
-Internet, con su apertura a la interactividad, rompió el paradigma de los medios convencionales que suponía que la comunicación transitaba solamente del emisor a los receptores. Es decir, la red ha alterado a los estudios de comunicación desde la esencia misma de sus esquemas teóricos. Además, ha sido un medio (o un ámbito para la presencia de muchos medios, según se le quiera ver) cuyo desarrollo hemos presenciado paso a paso. Nunca el crecimiento de un medio de comunicación había sido tan visible de manera abierta y para tantos interesados en él. En tercer término, internet ha sido, entre muchas otras cosas, una plataforma para difundir lo que se dice y estudia acerca de ella. Ha comenzado a transformar las prácticas en materia de distribución e intercambio entre los investigadores en todas las áreas del conocimiento incluyendo también —desde luego— a quienes estudian la comunicación. En cuarto lugar, internet está creando nuevas prácticas sociales que obligan a un acercamiento multidisciplinario y que requiere de los comunicólogos, o de los científicos sociales volcados en el estudio de los medios, de una mirada más abierta y desprejuiciada, pero a la vez más exigente y atenta que nunca antes. Se trata de una actualización de paradigmas y enfoques que puede ser desconcertante para muchos, pero que, antes que nada, resulta fascinante.