domingo, 3 de febrero de 2013

Xosé López: «En un momento de tantas transformaciones en internet, no hay un modelo único de negocio»


[El catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela publica Movimientos Periodísticos en Comunicación Social Ediciones. Por Marta Frechilla]

Xosé López es Catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela.
Xosé López ejerció siempre como periodista en publicaciones locales (A Nosa Terra, El Ideal Gallego y La Voz de Galicia) y, en buena medida, esa circunstancia le llevó a centrar en el periodismo de proximidad sus investigaciones como catedrático de Periodismo en la Universidad de Santiago y director del grupo de investigación Novos Medios. La irrupción de internet dio un nuevo giro a sus trabajos, que también se fijaron en las formas de comunicar de los nuevos medios y que propiciaron tres obras publicadas por Comunicación Social Ediciones: Desafíos de la comunicación local. Guía para la práctica de la información en los ámbitos de proximidad, Ciberperiodismo en la proximidad y La metamorfosis del periodismo. Ahora acaba de publicar Movimientos periodísticos, un libro sobre todas aquellas corrientes que han dejado su impronta en el periodismo. Pese a que su estudio se ha integrado en los planes de las facultades de Comunicación, faltaba una obra que, como ésta, «analizase, reflexionase o sistematizase este asunto». Y Xosé López lo ha escrito.

-Las obras que ha publicado con Comunicación Social Ediciones se han centrado en los cibermedios y la información local. ¿Sus investigaciones también se han volcado en esos dos temas o ha tocado más ámbitos?
-Básicamente yo he investigado siempre sobre espacios de proximidad, la llamada comunicación local o comunicación en espacios de proximidad. Soy de un pueblo pequeño, he trabajado en prensa de proximidad y siempre he procurado investigar en esa línea con perspectiva histórica y diferentes metodologías. Cuando apareció la red internet, me orienté hacia ese fenómeno de nuevas formas de comunicar en el ámbito global y en el ámbito próximo, que era emergente en aquel momento. A partir de ahí, me ha interesado esa relación entre lo mundial y lo local que algunos autores han definido como glocal.

Movimientos periodísticos
El último libro de Xosé López,
Movimientos periodísticos.
-Ahora acaba de publicar un nuevo libro, Movimientos periodísticos. ¿Puede avanzar de qué trata este libro?
-Yo creo que en la historia del periodismo desde sus inicios hay una serie de corrientes, en unos casos son únicamente tendencias y en otros se acaban convirtiendo en movimientos. ¿Qué son esos movimientos? Al igual que hay movimientos literarios, hay movimientos periodísticos que buscan otra forma de hacer periodismo, que se consolidan alrededor de una serie de principios y de formas y que tienen una plasmación en una serie de medios. Esto aparece en el periodismo desde sus inicios. Podríamos hablar del Nuevo Periodismo en Inglaterra. Luego aparecen el Nuevo Periodismo Norteamericano, el Periodismo de Precisión, el Periodismo Cívico... Una serie de movimientos que se han consolidado y que han dejado su impronta en el periodismo, porque han incidido en el modelo estándar o dominante del periodismo. 


-¿Y por qué saca este estudio ahora?
-La verdad es que lo he ido posponiendo. No había en nuestro ámbito ningún estudio que analizase, reflexionase o sistematizase este asunto, y en alguno de los nuevos planes de estudio se han incorporado ya a las diferentes materias aquellas cuestiones que han ido nutriendo el periodismo y aquellos periodistas que han dejado su impronta. De ahí el interés de hacer, en un momento de tantas transformaciones en el periodismo, un recorrido por esos aspectos referidos a los diferentes movimientos y tendencias a lo largo de la historia.

Portada de La metamorfosis del periodismo
-Muchas veces los digitales de los periódicos locales se limitan a ‘colgar’ los contenidos del periódico en papel, no se diferencian, no actualizan contenidos, entre otras cosas, porque no hay apenas personal para ocuparse de estas tareas...
-Sí, efectivamente. Hay un modelo dominante que ha introducido la industria que consiste en incorporar el mismo contenido en papel y en la red. Es un modelo no muy acertado, porque, por un lado, fagocita su producto en papel y, por otro, no da valor añadido. Los productos en la red deben acomodarse y adaptarse a las dinámicas de la red, que son unas dinámicas y unas posibilidades totalmente distintas de las que ofrece el producto en papel. Primero hay que crear la comunidad y toda una serie de posibilidades de interactuar, de participar... Algunas empresas están trabajando en hacer productos diferentes y claramente diferenciados. De ahí que la estrategia de las empresas sea de diversificación. Si apuestan por el papel apuestan por el papel. También puede apostar por el papel combinado con la red o sólo por la red y, por tanto, por productos claramente diferenciados y originales.

«Los cibermedios han abierto
nuevas posibilidades y nuevas
formas de construir mensajes,
pero están todavía en
fase de experimentación»
-Parece como si, en su día, a los diarios locales les hubiese pillado la irrupción de internet con el paso cambiado...
-La aparición de internet provocó cierto desconcierto en la industria de los medios de comunicación. Hubo empresas que miraron de reojo lo que aparecía en la red. La mayoría optó por hacer lo mismo que hacía en papel y trasladarlo a la red. Llegamos a una fase de buscar originalidad en los productos. ¿Qué ha pasado? Que se produce en un contexto —a partir de 2008— de crisis económica y ha coincidido con toda una serie de cambios en la propia industria: se produce un descenso en la publicidad y una serie de factores que condicionan el desarrollo de la industria y de sus estrategias. Efectivamente, a los diarios locales, que viven básicamente de la publicidad de proximidad, les toca abandonar esas estrategias, y ahora mismo son muy pocos los que tienen claro y definido el modelo. Hay algunas experiencias en los grandes mercados, como el norteamericano, donde hay alguna industria tradicional, como el Courant, con una serie de experiencias que combinan el producto tradicional en papel, el producto hiperlocal en la red, con participación ciudadana... Es el caso de la sección Eye Towns, una especie de ediciones hiperlocales para dar información de proximidad publicada por los propios ciudadanos. Hay una búsqueda de nuevas formas que buscan la combinación de todos esos fenómenos y características de la red para el producto en la red y aprovechar para el papel el apoyo que ofrece internet en algunos casos, pero, en cualquier caso, hacer productos diferenciados.

-¿En España, que es el ámbito que usted mejor conoce, hay casos de medios que lo hayan hecho bien?
-Hay medios que han innovado y que están apostando por las iniciativas hiperlocales, como el grupo Vocento y también La Vanguardia. Buscan diferenciar lo que es el producto en papel del producto en la red, con iniciativas de base ciudadana, de base colaborativa. Realmente hay mucha experimentación, que es lo que toca en una fase de tantos cambios y transformaciones. Porque no hay una única forma que funcione en el ámbito del mercado y de los negocios; hay varios modelos de negocio. Los modelos de negocio en la red son complejos y cambiantes y, por tanto, en un momento de tantas transformaciones, no hay un único modelo, hay diferentes modelos que van dando algunos resultados.

Portada del libro de Xosé López
Desafíos de la Comunicación Local
-¿Los periodistas y los responsables de los diarios locales tienen en cuenta que no sólo se dirigen al ámbito local en el que nacieron y al que informaban inicialmente, sino al resto del mundo, que su información local tiene trascendencia global?
-La difusión ahora es mundial y el interés puede llegar desde cualquier parte. Esa circunstancia lleva a una reformulación de los productos, a la incorporación de mucha más información de servicios, de mucha más información interactiva y participativa, nuevos productos basados en herramientas de automatización de la información...
Hay medios de proximidad que están tratando de trabajar con esa doble perspectiva: próxima a la comunidad cercana y, también, a la comunidad virtual, que tiene interés porque ha visitado el lugar donde se enclava ese diario o porque en algún momento va a acudir allí y necesita información. Al final, la base territorial sigue siendo fundamental para el ámbito del negocio y del  funcionamiento de la propia industria de la comunicación. Pero no es menos cierto que hay que tener una dimensión global, porque la difusión también lo es. También las iniciativas colaborativas de medios de proximidad han entrado en una nueva fase, en la que encontramos algunos casos de intercambios de información. Son las nuevas dinámicas que impone la sociedad en red.

«La difusión ahora es
mundial, lo que exige
una reformulación de
los productos»
-Algunos profesores, periodistas e investigadores de la Comunicación apuntan a que la clave para que la prensa escrita compita con la digital está en hacer dos productos diferentes: por un lado, el periódico en papel, el tradicional de toda la vida, y por otro, el digital. ¿Qué opina al respecto?
-Esa parece la opción más lógica y racional. No hay una fórmula única, no funciona un único modelo de negocio, sino que hay varias fórmulas y varios modelos de negocio. Lo más razonable es hacer productos diferenciados, de acuerdo con las características de los propios usuarios, que no son los mismos en uno y otro producto, aunque haya usuarios coincidentes. Esto implica hacer productos diferenciados, pero, también en alguna medida, complementarios y coincidentes. Es lógico que la actualidad se trate de manera diferente en un diario que sale cada 24 horas que en un medio en la red que estamos actualizando constantemente y constantemente tenemos la información puntual.

«Hacer un producto en papel
y otro digital parece la opción
más lógica, porque los usuarios
de cada medio son también diferentes»

-Algunos autores comentan que hay que escribir de manera diferente para los digitales que como se escribe para la prensa...
-Sí, claramente. No es lo mismo escribir para un diario en papel que para un diario en la red. Una noticia breve, un flash, puede ser igual. Pero todos los elementos de hipertextualidad, de multimedialidad, de interactividad, que genera la información en red exige escribir de manera diferente. Hay nuevas formas de hacer historias de vida, de contextualizar la información. La red de redes, no cabe duda, ofrece nuevas posibilidades y exige nuevas narrativas. Hay una matriz general, pero luego el soporte condiciona. Y no sólo condiciona el soporte, sino la manera de acceder a la información: es diferente si la consumimos en una tableta o en un móvil. Hay diferentes formatos y diferentes estructuras narrativas para cada uno de esos soportes. Esto no es nuevo, sino que es algo que ha caracterizado a la propia evolución de la industria de la comunicación, igual que ha sido diferente escribir para la radio, la televisión o para un diario. Ahora hay nuevos medios, nuevas variantes, nuevos soportes y un nuevo entorno que condiciona y marca las características de la propia construcción de mensajes.     

-¿Se lleva a la práctica? ¿Realmente se hace?
-Hablamos de lo que en principio se considera ideal. Luego, los medios, para producir, necesitan una serie de recursos y necesitan no sólo profesionales capacitados, sino un número de profesionales. Las limitaciones y el contexto económico están llevando a que algunos de estos productos tengan una estructura pobre y no desarrollen muchos aspectos. Hoy la redacción en los cibermedios tiene aspectos de hipertextualidad, de multimedialidad y de interactividad, pero en algunos casos el nivel es primario, en otros medios es medio y en otro, alto o muy alto. Suele ser alto en los grandes medios y aquellos más innovadores. Hay un gran número de medios, de tamaño medio o pequeños que hacen un gran esfuerzo, que tienen un nivel alto. Hay una gran mayoría de medios, principalmente medios de proximidad, que ofrecen productos cuya estructura narrativa es realmente primaria y con pocos elementos que aprovechen las posibilidades que tiene la narrativa en la red. Es algo que está en una fase inicial y, a medida que van evolucionando y garantizando su sostenibilidad, va mejorando.

Portada de Ciberperiodismo en la proximidad
-¿Las facultades de Comunicación están al día y forman a los estudiantes universitarios para escribir para estos nuevos medios?
-Sí, efectivamente. La materias de redacción informativa o producción de la información se imparten pensando en todos los soportes. ¿Qué pasa? Que en las facultades se dan unas visiones generales y luego hay másters y materias específicas para una formación continua más completa con el fin de dominar herramientas y, sobre todo, la narrativa. Porque las herramientas van cambiando, pero las narrativas están condicionadas por las características del soporte. Hoy las facultades en su mayoría han adaptado los planes de estudio. Antes 'redacción informativa' se planteaba pensando en prensa, radio y televisión, y ahora pensando en internet y en toda la sociedad móvil, porque a través de ellos se consume información y, por tanto, hay que construir mensaje periodístico.

-¿Cómo pueden reciclarse los profesionales que estudiaron la carrera hace tiempo? ¿Los libros, como los que usted ha escrito sobre ciberperiodismo, pueden ser una buena herramienta?
-Hay tres vías básicamente. Por una parte, toda una serie de bibliografía que ha aparecido en los últimos años y que nos permite ver todas estas transformaciones y reflexionar desde diferentes perspectivas, tanto desde una perspectiva aplicada como hacer una reflexión crítica. El segundo ámbito es la propia actualización de material que va apareciendo en la red y en textos en eBook. Y en tercer lugar, todo lo que son las nuevas herramientas y cursos de formación continua vinculados a esas nuevas herramientas. Actualmente, las facultades, las asociaciones de la prensa y los colegios de periodistas, en algunos casos conjuntamente, organizan cursos para que se puedan actualizar esos conocimientos. También algunas empresas procuran que sus propios equipos de redacción puedan adquirir las habilidades precisas para construir mensajes para los nuevos soportes.

«No es lo mismo escribir para
un diario en papel que para
un diario en la red; internet
exige nuevas narrativas»

-En el libro Ciberperiodismo en la proximidad sostiene que el ciberperiodismo supone «nuevos horizontes para el periodismo», pero también «amenazas». ¿Cuáles son esos horizontes y esas amenazas?
-El periodismo es periodismo al margen de los soportes; se puede hacer periodismo en muy diferentes soportes. Pero no cabe duda de que la aparición de los cibermedios abrió nuevas posibilidades y nuevas formas de construir mensajes, pero están todavía en fase de experimentación. Es un sector muy dinámico y, por tanto, hay muchas transformaciones y, también, muchas incertidumbres, y esas incertidumbres llevan a muchas amenazas. Las dificultades para crear y consolidar modelos de negocio generan una serie de iniciativas con pocos recursos, situaciones precarias de periodistas... No se han visto correspondidas con las expectativas que podían generar los cibermedios y el mundo de la comunicación en la red. Hay muchas oportunidades, pero también muchas debilidades. Siempre ha sido así en el mundo de los medios, pero en esta fase de transformaciones hay todavía más incertidumbres, porque el modelo de empresa también está cambiando: pasamos de un modelo estable y que estaba más o menos consolidado a un modelo que vive altos y bajos. Esto efectivamente abre posibilidades, pero también supone una serie de amenazas. Por otro lado, la comunicación es ubicua, está en todas partes, pero el periodismo es escaso. Por tanto es necesario una serie de aspectos, de convenciones renovadas, para diferenciar lo que es comunicación y lo que es periodismo, lo que cumple los principios básicos en los que se basa el periodismo y, más en concreto, el periodismo de calidad.

lunes, 7 de enero de 2013

Ha muerto Enrique Meneses, periodista de raza








Enrique Meneses, periodista.
Me he levantado esta mañana con la noticia de la muerte de Enrique Meneses, periodista de raza donde los haya habido.
Con él se muere una forma de hacer periodismo en peligro de extinción. Enrique defendía hasta el ahogo que el periodista debe ir por sí mismo al lugar en el que suceden las historias que se han de contar. Sus reportajes en la Sierra Maestra durante la revolución cubana, sus crónicas desde Egipto, el Oriente Medio y el África negra oriental son buena prueba de ello. Hay que tomar nota.

Conocí a Enrique Meneses hace unos años en Huesca, durante la celebración del Congreso de Periodismo Digital que  se celebra anualmente en esa ciudad aragonesa. Entonces la bombona de oxígeno que le ha acompañado durante estos últimos años se quedaba en su habitación de hotel. Era un hombre campechano, de trato agradable, simpático y conversador. Aquel día me regaló un ejemplar de su libro de memorias Hasta aquí hemos llegado y lo devoré en pocos días varios meses después de aquel encuentro.
Como buen periodista —decía que por sus venas en lugar de sangre corría tinta— estuvo escribiendo hasta el final de sus días en su blog www.enriquemeneses.com sobre todas aquellas cuestiones de actualidad que merecían su atención. Recomiendo su lectura.
Cualquier búsqueda que hoy hagamos a través de la red nos arrojará multitud de información sobre su persona y su obra. Yo desde aquí os recomiendo echar un vistazo a la web de Radio Televisión Española, en donde podéis encontrar interesantes reportajes y entrevistas que, para quien no lo conozca, os darán una idea de la talla de su persona y profesionalidad: http://www.rtve.es/archivo/reporteros-tve/enrique-meneses/.
Descanse en paz.
Pedro J. Crespo

P.S. Tras publicar esta entrada he leído la columna que ha escrito Gervasio Sánchez sobre su amigo Enrique Meneses. Es un texto simplemente maravilloso que destila el amor y la admiración por este periodista, y escrito por otro de los grandes periodistas —no sólo fotoperiodista— de este país ingrato: Gervasio Sánchez. No dejéis de leerlo aquí: http://blogs.heraldo.es/gervasiosanchez/?p=2594

sábado, 5 de enero de 2013

Alejandra Walzer: «Sin infancia no hay biografía»

[La especialista en infancia, educación y medios coordina el libro Qué es un niño hoy, que analiza la actualidad de la infancia y la pluralidad de realidades infantiles, articulando la visión que los niños y expertos tienen de la niñez en un tiempo de cambio social significativo. Por Marta Frechilla]

Alejandra Walzer es Doctora en Ciencias de la Información; en el pasado trabajó en un canal de televisión educativa en Argentina y se especializó en el ámbito de los medios de comunicación, la educación y la infancia. Es profesora titular del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid. Un día se planteó una pregunta aparentemente simple, pero muy complicada de responder, «¿Qué es un niño hoy?». La cuestión ha dado como resultado un libro, con el mismo título y bajo su coordinación, en el que, más que dar respuestas, diferentes profesionales, desde psicoanalistas a pedagogos, de educadores a expertos en consumo, desde especialistas en medios a filósofos, reflexionan sobre el estatuto de la infancia en nuestro tiempo, un tiempo de grandes transformaciones. También ellos, los protagonistas, dan su visión sobre la infancia con dibujos, frases y textos breves, y aportan colorido a Qué es un niño hoy, un libro publicado por Comunicación Social Ediciones, en edición impresa en www.comunicacionsocial.es y en formato eBook en www.librosdecomunicacion.com. 

«La cuestión es cómo articular la mirada
que tienen los niños y los jóvenes con la nuestra, porque
la nuestra corresponde a otra lógica,
a un tiempo que está dejando de ser»

-¿Por qué precisamente en este momento se hacen la pregunta qué es un niño hoy?
- La idea surge de las cuestiones derivadas de mi propia investigación. Desde hace años estoy intentando conocer tanto la relación de los niños y los medios como el peso de lo mediático sobre lo educativo y lo cultural, por tanto, la infancia constituye una categoría muy cercana a mi trabajo. Sin embargo, en los últimos tiempos, resulta evidente que la gran metamorfosis social que estamos atravesando está afectando también a los niños como sujetos y a la infancia como categoría. Es en ese contexto que parece imprescindible preguntarse ahora: cuando nos referimos a los niños y a las niñas ¿de qué estamos hablando?, ¿cómo es ser niños hoy?, ¿a qué tipo de realidad infantil nos referimos? A veces las preguntas sencillas no son fáciles de responder. Creo que éste es uno de esos casos: una pregunta simple que exige un abordaje múltiple y complejo.

-¿Cuál ha sido la forma escogida para responder a esta pregunta?
- Quizás lo primero que hay que decir es que este libro no pretende dar respuesta y mucho menos una, en singular.  La intención que late en estas páginas es la de movilizar la reflexión, la de proponer, a través del conocimiento y el análisis de expertos procedentes de diferentes ámbitos del conocimiento, que los lectores se formulen esta pregunta con nosotros y vayan encontrando la riqueza, la variedad, los problemas que encierra la cuestión de lo infantil en nuestro tiempo. Por ese motivo, el libro incluye capítulos escritos por especialistas en pedagogía, antropología, psicoanálisis, filosofía, consumo infantil, medios de comunicación y multiculturalidad. A través de sus capítulos podemos compartir miradas diversas sobre un momento de la vida, la infancia, que requiere una especial atención, tanto en lo que se refiere a la singularidad de la vida de los niños y las niñas, como a la noción colectiva de lo infantil. Quienes hemos pasado ya la niñez sabemos que es cierto que el niño es el padre del adulto, como suele decirse, pero también sabemos que, en sí misma, la niñez es una etapa que encierra una riqueza y unas particularidades que son incomparables.

 «Los recortes educativos son un desastre. La educación tiene que ser un ámbito prioritario de inversión de todo tipo de recursos siempre»

-¿Qué lugar tienen los niños en este libro?
-Como parte de este proyecto, no sólo he consultado a profesionales y académicos para que respondan a la pregunta ¿qué es un niño hoy? sino que también hemos realizado, con la coordinación de Gabriela Waisberg, actividades con niños y niñas en diferentes colegios y bibliotecas de Madrid. La idea era conocer la opinión de los protagonistas. El resultado es una serie de textos breves y dibujos realizados por chavales de 3 a 12 años en los que ellos expresan su percepción, sus sensaciones y pensamientos en torno a la infancia y que están presentes acompañando los capítulos de este libro.
-¿Podría explicarnos algo más sobre las transformaciones que podrían estar afectando a las ideas sobre infancia con las que nos manejamos?
- Ser niño y ser niña no es algo separado de un tiempo histórico y de una cultura particular. Es importante partir de aquí porque muchas veces creemos que las categorías sociales son universales, deslocalizadas y atemporales. Las formas de concebir la niñez son producciones históricas y van transformándose a lo largo del tiempo, y también tienen modulaciones muy diversas en las distintas latitudes. La infancia tampoco puede ser reducida a una cuestión meramente biológica. La concepción de la infancia con la que nos movemos habitualmente en nuestro contexto deriva de un entorno cultural proveniente de la Modernidad, con sus valores, sus jerarquías y sus concepciones sobre el individuo y la sociedad. Pero las profundas transformaciones que estamos viviendo en estos tiempos suponen un cambio de magnitud civilizatoria. Como investigadora en el ámbito de la comunicación y los medios, me resulta imprescindible señalar la gran mutación que introducen los medios de comunicación en las formas de circulación de saberes, en la estimulación de la sensorialidad, en los usos de los lenguajes, en las formas de socialidad. Ya no se trata solamente de si los niños y las niñas ven mucha televisión sino de la evidencia de que ellos crecen en un mundo altamente mediatizado. Para los pequeños hoy es casi “natural” lo que para los adultos ha sido el resultado de un proceso de aprendizaje posterior, es decir: muchas actividades de la vida cotidiana y académica transcurren mediadas por pantallas. Se trata de unas pantallas que vehiculan todo tipo de contenidos y a través de las que ahora se pueden establecer vínculos. Se ha producido un desbordamiento respecto a las formas de transmisión habituales antaño y ello afecta a los lenguajes, a la educación, al ocio, al consumo, etc. Estos medios no introducen, como a veces se pretende, una especie de decoración añadida al paisaje de sus vidas (y a la de todos en general), sino que constituyen una esfera estratégica de circulación cultural. Y justamente la edad infantil es un tiempo de especial apertura, creatividad, descubrimiento y, por tanto, es imprescindible prestar atención a los modos en los que estas transformaciones impactan sobre su realidad, sobre las maneras de transitar la infancia, de mirar al mundo, establecer jerarquías, etc.

 
«El discurso sobre la infancia se hace
en la adultez, y cuando investigamos
y pensamos sobre los niños tendemos
a preguntarles poco a ellos»

-¿Es positivo todo esto?
-Honestamente creo que no conviene formular la cuestión en esos términos. Ésta es la realidad que tenemos y no va a retroceder. Estamos con la pantalla en el bolsillo, cada vez más. La cuestión no es si es bueno o malo, sino qué hacemos con ello. Cómo hacemos para articular lo que los adultos pensamos que es importante transmitir, lo que es importante conservar de todo el capital cultural acumulado por la ciencia, las artes y los saberes, de manera que pueda ser interesante y que dé alas a la propia creatividad, a la propia formación intelectual y afectiva de los niños hoy y de potenciar lenguajes y formas que favorezcan el encuentro y la articulación entre lo viejo y lo nuevo en lugar de sostener posiciones apocalípticas o negacionistas. 

- Hoy en día, los niños y niñas hacen cosas que los mayores no comprenden, tienen habilidades y se confrontan con situaciones para las que sus mayores no tienen referencias en su pasado individual. ¿Qué podemos hacer para resolver esa disonancia entre niños y adultos?
- La idea que late en este libro es la de hacer preguntas y me parece que esa es una buena fórmula. Lo que se pretende es intentar mirar con curiosidad, desnaturalizar lo que parece absolutamente natural y no lo es en absoluto, interrogarlo... Y en lo concreto, el gran desafío que se presenta  es intentar articular estas nuevas formas. No es interesante ni inteligente pretender forzar la mirada que tienen los niños y los jóvenes sobre el mundo para que sea la nuestra, porque la nuestra corresponde a otra lógica, a un tiempo que está dejando de ser. Hay que tratar de acercarse, conversar, entenderse, preguntarse cosas y tratar de encontrar fórmulas que articulen los viejos y los nuevos lenguajes. No se trata de perder, abandonar, resignarse y descartar  lo que para los adultos es valioso, sino ver cómo se articula todo ello con los intereses y las nuevas formas de inteligencia y sensibilidad de los niños y los jóvenes. Es verdad que se están perdiendo cosas, con cada crisis se pierden cosas, pero también se ganan otras. Todavía podremos sorprendernos mucho.

- ¿Qué otros aspectos se abordan en este libro sobre los niños en tiempos de cambio?

- El ámbito de lo mediático, como he señalado, pero también otro lugar primordial de lo infantil, como es lo educativo. Lo educativo y lo escolar son escenarios centrales de la vida infantil y, evidentemente, constituyen un lugar primordial para la reflexión sobre los niños. También se analiza la pluralidad de las infancias en un capítulo dedicado a la visión desde la antropología que nos permite conocer las diferentes formas que la experiencia de los niños adopta en culturas diversas. Muy relacionado con ello está el capítulo dedicado a conocer cómo es la llegada al mundo de una nueva vida, el primer hijo de una mujer, en distintas latitudes: Mali, India, Perú, España, Estados Unidos. Estos textos permiten conocer diferencias y similitudes de las infancias en el mundo. Otra cuestión de gran relevancia se plantea en el capítulo dedicado al psicoanálisis. En él se nos propone comprender cómo se llega a ser niño o niña, pero también se nos invita a analizar las transformaciones que actualmente se observan en el ánimo infantil. Cierto estado de excitación, falta de atención, depresión y estrés que se detecta y que está produciendo malestar y preocupación transformándose en motivo frecuente de consulta clínica. Se multiplican los diagnósticos de trastorno de hiperactividad o déficit atencional y se observa una alarmante tendencia a medicamentalizar a los niños. Lamentablemente, este tipo de enfoque acalla el desorden silenciando a los niños, dejándolos sin expresión, intentando evitar el “ruido”. El psicoanálisis propone, en cambio, escuchar a cada niño a cada niña y a sus familias.  Un análisis desde la filosofía nos propone reflexionar sobre la infancia y el tiempo. También se abordan las múltiples particularidades que está teniendo el consumo infantil. En definitiva, se ha intentado aportar el pensamiento de expertos que se interesan por lo infantil desde diferentes perspectivas. 

«El contacto con múltiples pantallas introduce un cambio profundo en lo más hondo de la civilización tal como la hemos conocido»
 
- Por último, ¿cree que este libro permite tener una visión completa sobre qué es un niño hoy?

- Esperamos que este texto sea una primera aproximación que interese a investigadores, a educadores, a agentes políticos y a responsables administrativos y a los ciudadanos en general, pero también esperamos que éste sea el comienzo de un trabajo que no se dé por concluido porque aún hay muchos puntos de vista para incorporar, para pensar lo infantil en toda su complejidad, su importancia y su interés.

lunes, 17 de diciembre de 2012

«La Guerra Civil televisada» demuestra el uso político, social y cultural de la contienda por parte de los medios televisivos

En la editorial Comunicación Social Ediciones acabamos de publicar el libro La Guerra Civil televisada. La representación de la contienda en la ficción y el documental españoles, bajo el cuidado de la profesora de la Universidad de Navarra Sira Hernández Corchete.

Setenta y cinco años después de su estallido, la Guerra Civil española conserva una inusitada actualidad en la vida política nacional y, quizá también por ello, en la parrilla televisiva. Reportajes, documentales y series de ficción se asoman sin descanso a la pequeña pantalla para, como en décadas anteriores, conformar y mantener viva la memoria colectiva e histórica del que aún hoy está considerado como uno de los acontecimientos más trágicos de la historia reciente de España.
Portada de La Guerra Civil televisada. Coordinado por
Sira Hernández Cochete (Universidad de Navarra) y publicado
por Comunicación Social Ediciones y Publicaciones.

La Guerra Civil televisada. La representación de la contienda en la ficción y el documental españoles examina por vez primera de forma diacrónica y global la evolución del discurso histórico sobre la Guerra Civil ofrecido a través de los principales documentales y ficciones de producción propia emitidos a lo largo de la historia de la televisión en España.

Los trabajos que integran esta obra colectiva demuestran, de forma rigurosa y pluridisciplinar, que la representación catódica del conflicto fratricida no se ha mantenido invariable en el tiempo y en el espacio, sino que, por el contrario, las distintas cadenas han ido acomodando su recuerdo a las necesidades políticas, sociales, culturales y televisivas de cada etapa y región histórica.

De este modo, La Guerra Civil televisada reivindica el papel desempeñado por la pequeña pantalla en la socialización política de los españoles acerca de la contienda nacional, al tiempo que desvela los recursos narrativos y retóricos empleados en las distintas producciones para configurar un discurso televisivo sobre la guerra «presentista», heterogéneo y en absoluto neutral.

Sira Hernández Corchete.
Fotografía: M.C.
Además de la propia editora, Sira Hernández Corchete, han colaborado en La Guerra Civil televisada las profesoras de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra Ruth Gutiérrez y Patricia Diego, así como los profesores Juan Carlos Ibáñez (Universidad Carlos III de Madrid), Enric Castelló (Universitat Rovira y Virgili), Santiago de Pablo (Universidad del País Vasco), Francisca López (Bates College), José Carlos Rueda Laffond (Universidad Complutense de Madrid), Elena Galán (Universidad Carlos III de Madrid) y Mar Chicharro (Centro de Estudios Superiores Felipe II. Universidad Complutense de Madrid).
‘La Guerra Civil televisada’ se inserta en el marco de la investigación que la profesora Hernández desarrolla en el proyecto “El discurso público. Estrategias persuasivas y de interpretación”, pilotado por el grupo Análisis del Discurso. Universidad de Navarra (GRADUN) del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra.

Pueden acceder al índice y a la introducción de este libro directamente desde su ficha bibliográfica en la web de Comunicación Social Ediciones.
Información diversa que ha ido apareciendo en los medios de comunicación:
Diario ABC.
Universidad de Navarra.

lunes, 1 de octubre de 2012

Begoña Echevarría: «En el género de la entrevista no está todo inventado, pero su evolución depende del atrevimiento de los periodistas y de los medios»

[La profesora de Redacción Periodística publica el libro La entrevista periodística. Voz impresa, una herramienta útil y práctica para los estudiantes y los periodistas que empiezan. Por Marta Frechilla]  
La profesora de Redacción Periodística del CEU de Valencia Begoña Echevarría.

Cuántas veces un periodista se queda en blanco mientras hace una entrevista. Cuántas se bloquea y no arranca al escribir una entradilla. Y seguro que más de una vez a lo largo de su carrera se va a encontrar con un «no» por respuesta al pedir una entrevista a un personaje famoso. Porque la teoría es una cosa y la práctica otra bien distinta, la profesora de Redacción Periodística de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia Begoña Echevarría ha escrito un libro sobre la entrevista en el que, además de ‘diseccionar’ el género, ofrece herramientas y consejos prácticos para que el periodista afronte bien ‘armado’ un género que la autora define de difícil. Muy difícil. En septiembre, Comunicación Social Ediciones ha publicado La entrevista periodística, voz impresa, un estudio pensado para estudiantes de Periodismo y periodistas ‘novatos’. Aunque nunca está de más un consejo útil para aquellos profesionales curtidos en la batalla. 

«Los destinatarios del libro son alumnos
y también periodistas 'novatos' que,
mientras cogen seguridad, tienen una
referencia a la que acudir»

-Cómo no sentirse intimidada y vigilada al hacer una entrevista a la autora de un libro que, precisamente, trata de la entrevista...
-No te sientas así. Escribir un libro sobre la entrevista no significa que lo sepa todo sobre ese género ni mucho menos, si bien es verdad que es un género que me gusta mucho. Es un género difícil, aunque aparentemente parezca que no lo es. Detrás del texto que llega a los lectores hay mucho trabajo y, a diferencia de otros géneros periodísticos, hay que conocer técnicas que van más allá de la redacción. El periodista puede preparar la entrevista muy bien, pero, luego, a la hora de hacerla se tira a la piscina, porque puede que el entrevistado no reaccione como esperaba, puede encontrarse con contratiempos, etcétera.

-El libro incluye casos prácticos, ejemplos de entrevistas, trucos para convencer al entrevistado de que nos conceda la entrevista y otras herramientas útiles para periodistas. ¿Es ese carácter práctico lo que diferencia a este libro de otros ya publicados sobre el género periodístico de la entrevista?
-Sí, yo creo que sí. Estamos hablando de libros académicos y yo, como llevo muchos años dando clases de Periodismo, ya me di cuenta hace tiempo de que explicar a los alumnos sólo teoría no les sirve. Es necesaria la teoría, pero si les estás explicando y luego les pides que vayan a la calle y hagan una entrevista, hay que poner muchos ejemplos para que ellos puedan darse cuenta de que la teoría les dice “a” pero luego para hacer ese “a” se encuentran con muchos contratiempos. Y los alumnos suelen agradecer esos ejemplos. La intención del libro es que resulte práctico, y precisamente en eso se diferencia de los demás estudios de la entrevista. He intentado que sirva de herramienta a los alumnos. Para ayudarles en situaciones y darles respuestas a qué hacer cuando, por ejemplo, llaman a una persona para hacerle una entrevista y les responde que no se la concede.

«La entrevista en medios impresos es
el género que se presta a mayor manipulación;
pero, en España, los periodistas trabajan
bien y no acuden a la entrevista
con intención de manipular»
 

-Además aparecen dos entrevistas con las periodistas Sol Alameda (El País Semanal) y Ana Romero (El Mundo), ambas especializadas en la entrevista. ¿Es otro atractivo más del libro?
-Es un aspecto que le da interés al libro porque da el punto de vista de dos periodistas que cosechan este género de manera habitual. Sol Alameda, que ya murió, realizaba un tipo de entrevista, las de personaje, que es preciosa, pero muy difícil. Ana Romero, una variante de entrevista, la de domingo. La intención de incluirlas era que ellas reflexionasen sobre su trabajo, a partir de la parte teórica que yo planteaba. A mí esas dos entrevistas me aportaron mucho, y es una de las partes del libro que me parecen más interesantes. Lo que digan ellas de la entrevista es mucho más interesante que lo que pueda aportar yo. El objetivo era contrastar lo que tu estás viendo desde el lado de la teoría y del análisis y lo que ellas están viendo cada día desde su profesión.
 
-Viendo que ‘manda deberes’ al final de cada capítulo, se deduce que es un libro dirigido a estudiantes de Periodismo, ¿o también puede ser interesante para profesionales en ejercicio?
-El libro está pensado, sobre todo, para estudiantes de Periodismo y está adaptado a las directivas de Bolonia, que exigen la inclusión de ejercicios. El libro también puede resultar útil a profesionales del periodismo que están empezando, a ‘novatos’, como los llamo yo, que en un momento determinado pueden necesitar ayuda. También a profesionales del periodismo que ya llevan más tiempo trabajando les puede ofrecer una visión algo distinta a la que tienen ellos, que es la puramente práctica. Porque a medida que pasa el tiempo se alejan más de la parte analítica. Pero, fundamentalmente los destinatarios del libro son alumnos y también periodistas nuevos que, mientras van cogiendo seguridad, tienen una referencia a la que acudir en un momento determinado. Es un libro que, más que nada, es una herramienta de trabajo.

«Hay que coger tablas en todo
género periodístico, pero yo creo
que en la entrevista más»

-¿Por qué decidió centrarse en la entrevista impresa y dejar de lado la radio, televisión e internet y los nuevos medios? ¿Tiene previsto abordarlos en posteriores volúmenes?
-El género, en principio, es el mismo, cuyo fin es recoger declaraciones de una persona, la más idónea para hablar de un tema dado. Pero también es el género que cambia más de hacerlo para prensa o para radio y televisión. El lector no ve la conversación, mientras que en radio, por ejemplo, está escuchando a la persona entrevistada a la vez que se realiza la entrevista. Cada medio de comunicación tiene sus técnicas y en el caso de la entrevista son más diferentes todavía. Yo me centro en uno, que es la entrevista en prensa, que me gusta especialmente. ¿Sería oportuno estudiar la entrevista en otros medios? Sí, pero estudios en profundidad porque son técnicas completamente diferentes.

-García Márquez y Milan Kundera lo llaman el género «roba-voz» y lo rechazan porque hay una intervención del periodista. Usted que ha analizado muchas entrevistas, ¿coincide con ellos en que, realmente, la entrevista se presta a muchas manipulaciones en el proceso de edición?
-Coincido totalmente con ellos. La entrevista en medios impresos es el género que más se presta a posibles manipulaciones. Pero si uno quiere manipular en periodismo tiene que hacerlo a conciencia. Lo que es triste es caer en una manipulación por falta de conocimiento técnico. Tienes las palabras del entrevistado, las tienes grabadas en la cinta... Evidentemente, hay una manipulación técnica, que es correcta y necesaria. ¿Dónde está el problema? En que si no hay una ética profesional y el periodista aprovecha la opción de manipular las palabras del entrevistado, puede hacerle decir lo que no ha dicho en ningún momento. Por lo cual a la hora de editar hay que ser muy respetuoso y no hacer decir al entrevistado lo que no dijo o algo completamente diferente. También se da el caso de que los entrevistados se creen en el derecho de manipular sus propias palabras, de corregir aquello que no les ha gustado cómo ha quedado, y eso no es así. Por tanto, se puede dar un deseo de manipulación por ambas partes. Luego, hay entrevistados habituales, no lo digo por García Márquez, sino más bien por Kundera, que se piensan por encima del bien y del mal y desprecian a todos los periodistas. Y no es cierto. Puede haber casos de periodistas que se equivocan o que manipulan intencionadamente, es verdad. Pero otra cosa es rechazar el género como tal.

«La entrevista es un género difícil.
Es más, estoy convencida de que
no todos los periodistas hacen
buenas entrevistas»
 
-¿Y cree que, en general, los periodistas van a hacer la entrevista de buena fe, con el ánimo de ser veraces y de respetar las palabras del entrevistado?
-Sí, por supuesto. En la mayoría de las ocasiones en España cuando se ha producido un error ha sido más por un mal manejo de la técnica que por una mala intención. ¿Podría haber algún caso? Siempre hay excepciones, pero, en general, no se dan, porque los periodistas trabajan bien. Otra cosa es que haya entrevistas que, aunque no haya manipulación, se utilicen como propaganda. Una de las entrevistas que comento en el libro y que trajo cola fue la que hizo Juan José Millás a Felipe González y que fue publicada en El País. Es un ejemplo de entrevista que se hizo con la intención de dar espacio y voz al ex presidente del Gobierno y de poner encima de la mesa un tema que no hubiera salido de otra manera.

-Evidentemente, hay un doble interés: por un lado, el del periódico y el del periodista y, por otro, el del entrevistado...
-Sí, pero es más cómodo ver solamente el interés —y el malo— por parte del periodista que ver el otro interés. Cuando, en realidad, es un juego y una negociación entre uno y otro, no es una charla tomando una cerveza. El periodista busca y quiere algo de esa persona y el entrevistado, también, aunque más del medio que del periodista propiamente dicho.

La autora publicó en 2011
El reportaje  periodístico,
también con Comunicación
Social, disponible en
edicional papel y en eBook.

-Juan Cantavella dice que existe un desprestigio de la entrevista, que se debe a que se abusa de las entrevistas vulgares y fáciles. ¿Cuál es su opinión? ¿La entrevista está en un buen momento, tanto en España como en Iberoamérica?
-El desprestigio de la entrevista, que existe y bastante, no se da tanto en prensa como en las entrevistas en medios audiovisuales. Para que algo tenga desprestigio lo tiene que consumir mucha gente, y hay poca gente que lea los periódicos. Creo que las entrevistas en prensa son más serias y están mejor hechas, quizá también porque se disponga de más tiempo. En los medios audiovisuales, y más en televisión, aparecen entrevistas que no deberían aparecer como tal género de entrevista, se entrevista a personas que no son ‘entrevistables’, que no tienen ningún interés para el público. Y eso desprestigia. O la aparición de entrevistas —por ejemplo, dentro de un debate en televisión— que no son tales y que el público entiende como entrevistas. La entrevista como género es la que aparece en programas que duran más tiempo, con tranquilidad... y ese tipo de programas cada vez existe menos.

-Y hablando de entrevistas en televisión, ¿qué le parece el nuevo programa de TVE, Entrevista a la carta, que presenta Julia Otero, en el que son los invitados y algunos espectadores los que preguntan al entrevistado?
-Son formatos nuevos que no me parecen mal. Soy de la idea de que si lo que se intenta transmitir llega al público y se adapta a su gusto, adelante. Que preguntan otros, perfecto. Igual que cada vez se lee menos y se va a formatos más breves porque si no, el lector no lee, en televisión hay que buscar formatos más atractivos para el público. Frente a la entrevista tradicional, en la que pregunta una sola persona, una entrevista en la que participan varias puede hacer el programa más atractivo. Desde luego, más ágil sí que lo es. Son nuevos modelos interesantes, siempre y cuando haya un periodista que ‘ponga orden’.

-Sherwood dice que «la entrevista es la primera de las tareas con que debe enfrentarse un periodista». En otro pasaje de su libro aparece la idea de que «se aprende a entrevistar entrevistando», con la práctica. ¿Es un género que se puede practicar desde el primer momento o, por el contrario, es difícil y exige muchas tablas?
-Sherwood, más que hablar del género entrevista como tal, se refiere a la tarea esencial de todo periodista de preguntar haga el género que haga. La entrevista es un género difícil. Se puede formar uno en la carrera, pero creo que a medida que hagas más entrevistas, vas a hacerlo mejor. Es más, estoy convencida de que no todos los periodistas hacen buenas entrevistas, o que no todos los periodistas tienen la capacidad para hacer buenas entrevistas. Puede haber un periodista que sea un maravilloso entrevistador y a lo mejor no sepa hacer reportajes. Y al revés. Basta mirar los periódicos para darnos cuenta de que existe una especialización por géneros. Una cosa es hacer una entrevista sencilla, por ejemplo, ha ocurrido un accidente y le pregunto cuatro o cinco cosas a un testigo. Otra, hacer entrevistas con un poquito más de entidad. Si te fijas en las firmas, hay pocos periodistas que las hagan. Hay que coger tablas en todo género periodístico, pero yo creo que en la entrevista más. Porque lo más difícil de la entrevista, en lo que hay que curtirse más, es la conversación con el entrevistado, que, además, también es lo más importante. 

«Hay que volver al Nuevo
Periodismo; si no, el periodismo
impreso morirá de verdad
» 

-Habla en el libro de técnicas que hacen el género más atractivo para el lector: enfocar la entradilla desde diferentes puntos de vista, introducirla con un diálogo o que dos personajes se entrevisten uno a otro. ¿Está todo inventado en la entrevista o se pueden dar todavía nuevas vueltas de tuerca al género?
-Todo, todo no está inventado, porque en periodismo nunca está todo inventado. De hecho, como comento en el libro, no podemos hablar de una tipología cerrada de entrevista. El género se va a mantener, pero intentando llegar a los lectores. Vivimos en un mundo diferente al de hace diez años, y el género se va adaptando a las necesidades de los lectores de hoy para resultar más atractivo. De una parte depende de la capacidad creativa de los periodistas, pero también de la apuesta que hagan los medios impresos ante formatos nuevos. Porque a veces los periodistas son muy creativos y luego el jefe le dice que no puede ser. La evolución del género depende del atrevimiento de los periodistas y, sobre todo, de los medios. Hay muchos periodistas a los que les cortan las alas los jefes de sección, cuando en realidad se puede hacer un texto de manera diferente. Hay noticias que están contadas sin la pirámide invertida y cuentan una historia igual de bien, de manera objetiva y de manera atractiva. Consiguen que leas el relato hasta el final. Yo creo que se tiene que volver al Nuevo Periodismo. Puedo contar historias, historias reales, con todas las técnicas habidas y por haber de la literatura. Aunque en España somos un poco tradicionales para ese tipo de fórmulas.

-Hay otros autores que, como usted, están en esa línea y piensan, incluso, que es la salida a la crisis que vive la prensa escrita.
-La única fórmula que veo es esa. Si no, el periódico morirá de verdad. Siempre se dice que el periódico va a morir, se está muriendo desde que yo nací. Pero si es verdad que, hoy en día, o se cuentan de otra manera las historias o el periódico acabará desapareciendo. Una de las fórmulas para que no ocurra —la básica en mi opinión— es volver al Nuevo Periodismo. Lo que ocurre es que es muy costoso, porque hay que escribir muy bien, y no todos los periodistas saben hacerlo tan bien. El problema es que hay mucha gente en los periódicos que tiene una visión muy tradicional. Pensar que la objetividad se consigue únicamente utilizando un lenguaje neutro es equivocarse. Porque uno puede ser muy poco neutro —y digo neutro porque no creo en la objetividad como tal— con un lenguaje sin adjetivos. Y se puede ser neutro y honesto con un lenguaje más creativo. Por ejemplo, utilizando adjetivos y con una descripción muy personal se puede contar de una manera más fiel cómo es el rostro de una persona. Yo creo que la única salida es el Nuevo Periodismo.  

La entrevista periodística. Voz impresa, el nuevo libro de Begoña Echevarría Llombart. Más información en la web de Comunicación Social Ediciones.