viernes, 27 de abril de 2012

Raúl Trejo: «En ambos flancos del Atlántico se mantiene un costoso desconocimiento de los estudios de comunicación que se llevan a cabo en cada nación»

[Raúl Trejo, Raúl Fuentes y Enrique E. Sánchez publican Qué pasa con el estudio de los medios con el sello Comunicación Social Ediciones.  Por Marta Frechilla]

El estudio de los medios de comunicación no es estático, sobre todo cuando fenómenos como la irrupción de internet y de los nuevos medios cambian radicalmente los esquemas de la investigación en comunicación. Por eso, los mexicanos Raúl Fuentes, Enrique E. Sánchez y Raúl Trejo, tres investigadores en comunicación de primera línea y con una larga trayectoria a sus espaldas, se han sentado a escribir un nuevo libro en el que, como su título indica, debaten Qué pasa con el estudio de los medios. Raúl Trejo nos avanza en esta entrevista algunas claves de la obra, publicada por Comunicación Social Ediciones dentro de su nueva colección Espacio Iberoamericano, y que puede adquirirse tanto en edición tradicional como en eBook en la web http://www.comunicacionsocial.es/. 

Fuentes, Sánchez y Trejo, con un ejemplar de Qué pasa con el estudio de los
medios
, en la última edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
 
-La primera pregunta sería precisamente ésa: ¿Qué pasa con el estudio de los medios?
-El estudio de los medios se encuentra, hoy en día, en el centro de las preocupaciones de las ciencias sociales. Ocurre, entonces, que se trata de un estudio creciente e inevitablemente interdisciplinario y que transita, no sin dificultades, de los ámbitos académicos a los medios mismos y viceversa.

-¿Por qué este libro es oportuno en este momento?
-Porque a todo el mundo le interesan los medios. Pero no todos, en todas las ocasiones, pueden convertirse en analistas exprés de la comunicación mediática. El libro describe las vicisitudes de la investigación acerca de los medios, la contrasta con otras áreas de las ciencias sociales y enfatiza la necesidad de recuperar el espíritu crítico en estos enfoques.

«El periodismo requiere de habilidades y
vocación específicas, sobre todo de una
intensa fascinación por la actualidad»

-En el libro hablan de que muchas veces se confunde periodista con comunicador, cuando comunicador es un concepto mucho más amplio que abarca a más profesionales. ¿Cómo lo definirían?
-En lo personal, me parece que el comunicador es el que comunica. En tanto que el comunicólogo es el que estudia la comunicación. Comunicador, en efecto, es un concepto más ambicioso que el de periodista. Pero el periodismo requiere de habilidades y vocación específicas, sobre todo de una intensa fascinación por la actualidad, por la noticia, que no necesariamente experimenta cualquier comunicador.

-Dicen en el libro «La colectividad (de los comunicólogos) está todavía lejos de haberse dotado de una identidad más o menos homogénea o una disciplina bien articulada que sustente tal identidad». Pero seguro que cada uno de ustedes tiene claro, al menos desde sus personales puntos de vista, qué es un comunicólogo...
-Se trata, para seguir con la respuesta anterior, del especialista que se dedica al estudio de los medios de comunicación. Por lo general, ese estudio se practica desde instituciones universitarias, pero cada vez hay más espacio para él en gabinetes de asesoría en materia de comunicación, ministerios gubernamentales, organismos sociales, etcétera. El comunicólogo trata de entender las lógicas inherentes a la formulación y propagación de mensajes, sus formas de transmisión, los efectos que pueden contribuir a suscitar en los públicos, la situación de las empresas e instituciones que comunican a públicos masivos, el uso de nuevas tecnologías, los parámetros normativos para esas actividades, sus implicaciones económicas y su historia, etcétera. Por eso se trata de una actividad que requiere de enfoques multidisciplinarios.

«Los libros españoles suelen llegar a casi todos
nuestros países con tan escasos ejemplares
que apenas alcanzan a ser conocidos por
unas cuantas docenas de personas»

-Fuentes analiza la triple marginalidad a la que han sido sometidos los estudios de la comunicación, con respecto a las ciencias sociales y a la investigación científica en general. Sánchez Ruiz repasa los cambios ideológicos que han dominado las Ciencias Sociales en Iberoamérica, desde un espíritu más crítico en los años 60 y 70 que ha ido perdiendo fuelle. Y usted hace un recorrido bibliográfico por los estudios de los comunicólogos. Haga una breve exposición de sus conclusiones para abrir boca entre los lectores.
-Del texto de mi colega Raúl Fuentes, además de su idea acerca de la «triple marginalidad» que han padecido los estudios acerca de los medios, destaco la exhortación a seguir reflexionando, desde el análisis de la comunicación, acerca del contexto académico y metodológico de esta labor. En el trabajo de mi también colega Enrique Sánchez Ruiz sobresalen el carácter complejo y transdisciplinario de la investigación acerca de los medios, así como la necesidad de interactuar con reflexiones teóricas para trascender el frecuente empirismo de numerosos estudios. Mi contribución al libro subraya el interés reciente que el estudio de la comunicación despierta en variadas ramas de las ciencias sociales y la exigencia que esta situación impone para que quienes estamos comprometidos con estos temas miremos con atención a esas áreas de la investigación social.

-Son importantes los análisis que hagan desde Iberoamérica, teniendo en cuenta que en un reciente diálogo de uno de ustedes (Raúl Fuentes) con Miquel de Moragas, recordaban que, por la situación política en España, el flujo y el influjo de los estudios de comunicación venía más de Iberoamérica hacia España que al revés. ¿Cuál es la situación hoy en día?
«Internet ha alterado los estudios de
comunicación desde la esencia misma
de sus esquemas teóricos»
-Creo que si pensamos en las amplias comunidades académicas que se dedican en nuestros países a estos temas, tendremos que reconocer que en ambos flancos del Atlántico se mantiene, en lo fundamental, un costoso desconocimiento de lo que se hace en cada nación. En América Latina los profesores involucrados en carreras de Comunicación, en su gran mayoría, están poco actualizados acerca de la reflexión y la investigación en España, pero también en cada uno de nuestros países. En las universidades colombianas se conoce y lee poco lo que escriben académicos chilenos y mexicanos, en México circula poco y mal la producción argentina, etcétera. Los libros españoles suelen llegar a casi todos nuestros países, pero con dotaciones de tan escasos ejemplares que apenas alcanzan a ser conocidos por unas cuantas docenas en cada sitio. Y todos juntos, compartimos una enorme ignorancia acerca de la vital producción académica que hay en Brasil. No hemos aprendido a utilizar internet para la difusión de nuestros trabajos. Desde luego, casi en cada uno de nuestros países hay un puñado de académicos que están más o menos al día, que leen o al menos se enteran de la nueva producción de los colegas a los que encuentran en congresos internacionales o que participan en algunas revistas de circulación iberoamericana, pero son los menos. Hay mucho por hacer en la difusión de esos trabajos. Tengo la impresión de que quienes lo harán mejor, lo mismo como autores que como lectores, serán los académicos jóvenes que emplean internet sin los atavismos de muchos de los colegas de mi generación.

-¿Dominan los autores e investigadores anglosajones y los franceses en los estudios de comunicación?
-Entre ellos hay algunos autores que han destacado por su reflexión panorámica, teórica, acerca de asuntos respecto de los cuales muchos latinoamericanos han escrito solamente estudios de caso. Allí radica la influencia principal de autores de tales países. En ello influye, desde luego, la existencia de más traducciones del inglés y del francés que de otras lenguas. Hoy en día en América Latina por ejemplo, y supongo que también en España, es difícil que un editor se arriesgue a traducir y publicar a un investigador chino, o a alguno de un país africano. Pero en las revistas especializadas aparecen cada vez más artículos de autores que trabajan con originalidad y rigor en países que destacaban poco en la investigación sobre estos asuntos.

-Dado que hacen un amplio repaso bibliográfico, recomiende un libro que sea referencia en los estudios de comunicación, el que no hay que perderse...
-Ya sabemos que en gustos se rompen géneros. A mí siempre me ha parecido brillante el desparpajo y la creatividad de Marshall McLuhan. Entre otros, su libro La comprensión de los medios como las extensiones del hombre me parece indispensable. Lo he tenido como lectura básica en varios de mis seminarios de posgrado y los estudiantes lo encuentran muy actual. Estoy seguro de que mis colegas Fuentes Navarro y Sánchez Ruiz tendrán sus propios gustos.

«No hemos aprendido a utilizar internet
para la difusión de nuestros trabajos; 
lo harán mejor los académicos jóvenes»
 
-Los nuevos medios (internet) han cambiado el discurso comunicativo. ¿Cómo han influido en los estudios de comunicación?
-Internet, con su apertura a la interactividad, rompió el paradigma de los medios convencionales que suponía que la comunicación transitaba solamente del emisor a los receptores. Es decir, la red ha alterado a los estudios de comunicación desde la esencia misma de sus esquemas teóricos. Además, ha sido un medio (o un ámbito para la presencia de muchos medios, según se le quiera ver) cuyo desarrollo hemos presenciado paso a paso. Nunca el crecimiento de un medio de comunicación había sido tan visible de manera abierta y para tantos interesados en él. En tercer término, internet ha sido, entre muchas otras cosas, una plataforma para difundir lo que se dice y estudia acerca de ella. Ha comenzado a transformar las prácticas en materia de distribución e intercambio entre los investigadores en todas las áreas del conocimiento incluyendo también —desde luego— a quienes estudian la comunicación. En cuarto lugar, internet está creando nuevas prácticas sociales que obligan a un acercamiento multidisciplinario y que requiere de los comunicólogos, o de los científicos sociales volcados en el estudio de los medios, de una mirada más abierta y desprejuiciada, pero a la vez más exigente y atenta que nunca antes. Se trata de una actualización de paradigmas y enfoques que puede ser desconcertante para muchos, pero que, antes que nada, resulta fascinante.

martes, 17 de abril de 2012

Antonio Pasquali cosecha buenas críticas en la presentación de su libro 'La Comunicación Mundo'


El codirector del diario Talcual destaca el optimismo del autor ante «los excepcionales aportes» de las nuevas tecnologías a la comunicación

El Nacional pone de relieve su capacidad para inducir a la reflexión de otros investigadores y ensayistas y dar lugar a nuevas investigaciones

Antonio Pasquali firma un ejemplar de La Comunicación Mundo.
En 1946, el código dígito binario, ya vislumbrado en el siglo XIX, vio la luz en Pensilvania bajo la forma de una enorme máquina computadora e inauguró una nueva era de comunicación (binaria-digital, algorítmica y onmidenotativa). Es uno de los puntos de partida del capítulo Los códigos, del investigador de la comunicación Antonio Pasquali, y el arranque de su último libro, La Comunicación Mundo. A lo largo de los nueve capítulos que lo componen, el autor venezolano reflexiona acerca de cómo la red internet ha modificado en profundidad los comercios humanos, los métodos educativos y la política: la propia relacionalidad humana en su conjunto.

La obra publicada por Comunicación Social Ediciones fue presentada en Caracas en la librería El Buscón el pasado 23 de febrero, con gran asistencia de público y una más que calurosa acogida por parte de la crítica. De hecho, el filósofo y codirector del diario caraqueño TalCual Fernando Rodríguez, encargado de presentar el libro, destacó tanto «la invitación a una relectura del mundo partiendo de conceptos y categorías comunicacionales», como el fundamentado optimismo del autor ante «los excepcionales aportes» de las nuevas tecnologías y la comunicación basadas en un nuevo código, el dígito binario, que ha expandido sobremanera la humana capacidad de producir, conservar y comunicar saberes y obras del espíritu, democratizando dichos procesos.

El libro está disponible en edición
tradicional y en eBook en
www.comunicacionsocial.es

Nelson Rivera destaca, en una reciente reseña sobre La Comunicación Mundo publicada en el periódico El Nacional de Venezuela, que, en sus 176 páginas, el lector se encontrará con un «pensador en estado de goce. Que paladea cada palabra. Que plasma cada frase a sus textos como quien añade un ingrediente a un plato primoroso (me han contado que Pasquali tiene una parte de su alma en el paladar). Y que elabora (cocina) una escritura abierta a muchas facultades simultáneas: capaz de portar marcos de pensamiento (Pasquali parte de la filosofía: su travesía se refiere a asuntos que debaten la condición del hombre), pero a un mismo tiempo (insisto: la simultaneidad es su signo autoral), dispuesta a cargarse de datos, de fenómenos».

Con lo que Rivera define como un «pensamiento en curso, en desasosiego», proyectado a lo que todavía está por venir, Pasquali analiza, siempre en clave comunicacional, aspectos tales como la ciudad tomada como espacio humano esencial, la educación en la era electrónica o la libertad de expresión. Además, las reflexiones de este «gran maestro venezolano, de este pensador de trayectorias incalculables» suponen un sustrato de trabajo para otros, ya que, añade Rivera, «ofrece una masa de datos y reflexiones desde la que otros investigadores y ensayistas podrían despegar hacia nuevos objetivos de investigación».

Porque, concluye el artículo de El Nacional (http://www.el-nacional.com),  «La Comunicación Mundo es un muy cohesionado estudio de la potencia del hombre contemporáneo. Su vocación, su espíritu, mira hacia adelante. Ajeno a cualquier atajo, Pasquali asume la ardua tarea de conectar los hechos con visiones e ideas de larga proyección. En el topógrafo también coinciden el filósofo, el sociólogo, el estudioso de la historia, el perseguidor de data, el individuo con los ojos abiertos al mundo, el irónico que rechaza la comodidad de una variopinta gama de pensamientos».

lunes, 16 de abril de 2012

Carmen Costa: «El reto de la comunicación en el hospital está en la comunicación interna y con el paciente»


[La profesora y experta en Comunicación para la Salud Carmen Costa publica La comunicación en el hospital, incluida en la colección 'Periodística' de Comunicación Social Ediciones. Por Marta Frechilla]

«El libro intenta abordar de manera
global las distintas necesidades
comunicativas que puede
tener el hospital»


 En Estados Unidos, la Comunicación para la Salud (Health Communication) ha alcanzado un desarrollo notable. Sin embargo en España está todavía en «pañales». Muchas veces las instituciones sanitarias cuidan la comunicación externa, pero se olvidan de la comunicación interna y de la comunicación con el paciente. La periodista, profesora e investigadora en Comunicación para la Salud Carmen Costa ha escrito un libro que ofrece «una perspectiva global» de cómo debe ser la comunicación en el ámbito sanitario. La comunicación en el hospital, publicado por Comunicación Social Ediciones, no se circunscribe sólo a las instituciones hospitalarias, sino que su «filosofía de fondo» es aplicable a otros centros sanitarios, como centros de salud y residencias. La obra está disponible tanto en edición tradicional en la página web http://www.comunicacionsocial.es como en eBook en http://www.librosdecomunicacion.com/.



 
-¿Qué le llevó a escribir este libro? ¿Faltaba un manual de gestión de la comunicación en el ámbito sanitario?
-A medida que me iba introduciendo en el ámbito de la comunicación para la salud, me fui dando cuenta de que faltaba un libro de base que se centrara en una institución tan importante en la sociedad como es el hospital. A partir de ahí, me pareció necesario estudiar estos temas, que habían empezando a abordarse desde el ámbito médico, pero faltaba la perspectiva desde el ámbito de la comunicación.

-¿A quién va dirigido el libro: exclusivamente a responsables de comunicación de centros hospitalarios o también a personal sanitario y responsables hospitalarios?
-Es un libro de comunicación corporativa u organizacional y, por tanto, de interés para todas aquellas personas, profesionales e investigadores, dedicados a la comunicación corporativa.
En segundo lugar es un libro destinado a gestores de instituciones hospitalarias e instituciones sanitarias, para concienciarles de la importancia que tiene la comunicación en su institución.
En tercer lugar puede permitir al profesional sanitario reconocer ese papel tan importante que tiene como interlocutor con el usuario y mejorar, en la medida de lo posible, esa relación interpersonal que mantiene con él en el día a día.

-El libro habla no sólo de comunicación externa y con los medios de comunicación, sino también de comunicación interna en el hospital y comunicación con el paciente.
-El libro intenta abordar de manera global las distintas necesidades comunicativas que puede tener el hospital. Da una perspectiva global de la comunicación, por lo tanto no limitada con los medios de la comunicación, sino más amplia. Y, efectivamente, el hospital como organización tiene tres vertientes de comunicación, que son las que desarrolla el libro:
-La comunicación externa, con los públicos externos, que no tienen por qué ser sólo los medios de comunicación, sino también otras instituciones, asociaciones de pacientes, asociaciones de ciudadanos...
-La comunicación hacia dentro, hacia los públicos internos del hospital, que incluye a empleados, colaboradores, etcétera.
-La comunicación intermedia, con los usuarios efectivos del hospital, aquellos que cruzan sus puertas porque necesitan de sus servicios.

«Queda por delante un importante
camino de concienciación de la
importancia que tiene la
comunicación en el hospital»

-¿Se cuida realmente la comunicación en los hospitales?
-Hacer un diagnóstico macro, general, es complicado. Yo creo que se ha empezado a trabajar en esta línea. Hay más manuales de comunicación, más cursos de comunicación para profesionales sanitarios, lo que da idea de que se está trabajando en este sentido. Pero probablemente aún queda por delante un importante camino de concienciación de la importancia que tiene la comunicación en el hospital, para conseguir tener una buena relación con sus públicos: con los internos, con los externos y con sus usuarios.

-¿Qué diferencia la comunicación hospitalaria de la comunicación de otro tipo de organizaciones? De primeras, supongo, habrá que ser más meticuloso y cuidadoso por el tipo de información con la que se trabaja, un material sensible.
-La comunicación que realiza el hospital puede revertir muy positivamente en la sociedad. Un hospital puede divulgar información sanitaria, información que trabaje por mejorar la salud de la sociedad. Ya es una misión que, de por sí, tiene una gran importancia, un gran calado social. La comunicación con el paciente, con el usuario, debe ser especialmente sensible, responsable, porque se trabaja con una materia prima que es muy delicada como es la salud de esas personas. En ese sentido, tiene que trabajarse mucho la formación de los profesionales sanitarios. Es necesario que en los planes de estudio de las carreras médico-sanitarias se incluya alguna asignatura o contenido relacionado con la comunicación. Porque aunque de manera natural un profesional de la salud puede ser un mejor o peor comunicador, en un trabajo en el que va a necesitar la comunicación en el día a día debería estar especialmente entrenado y sensibilizado.

-Entonces, ¿no se incluye en este momento ninguna asignatura de comunicación en los planes de estudio de las carreras médico-sanitarias?
-En unos sí y en otros no, digamos que de una manera irregular. En algunas facultades aparece como una asignatura optativa, lo que significa que no todos la van a cursar o que no se les exige esta asignatura de manera obligatoria.

«Faltaba un libro de base que
se centrara en la comunicación
para la salud en una institución
tan importante en la sociedad
como el hospital»
-Explíquenos la idea que aparece en el libro de que «el hospital que se comunica es un hospital feliz».
-Es un pequeño guiño a los manuales norteamericanos sobre hombre que se hace a sí mismo. Hablo del hospital feliz como el hospital satisfecho de la relación que establece con sus públicos. Para conseguir que el hospital sea feliz, que sonría de puertas hacia fuera y de puertas hacia dentro, debe conocer cuáles son las demandas comunicativas de los públicos internos, externos y de los usuarios. El hospital feliz es una utopía, pero es hacia donde se debería trabajar para constituir una institución más consciente de en qué situación está y hacia dónde se dirige y de qué puede mejorar en su relación con sus públicos para trasladarles esa felicidad también a ellos.

-También comenta en el libro que «como institución, el hospital no ha logrado acercarse a los ciudadanos o no lo suficiente». Ahí tenemos las listas de espera o los casos de mala praxis médica que han empañado la imagen de los hospitales.
-Sí, el hospital sufre de vez en cuando ciertas noticias negativas: listas de espera, casos de mala praxis, denuncias..., situaciones que influyen negativamente en su imagen externa. El trabajo en comunicación puede ayudar, en primer lugar, a mantener una relación continua con los medios de comunicación, de forma que no seas noticia sólo cuando hay malas noticias, y a que tengas una buena relación creada con los medios que te ayuden a dar a conocer las cosas que pasan en el hospital. Y cuando surge algún caso de crisis, a saber gestionarlo, para que incida lo menos negativamente posible en su imagen externa.

-Sin embargo, se observa últimamente que son cada vez más las informaciones positivas provenientes de los hospitales. Hace apenas unos meses, el caso de la niña nacida en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla que salvó a su hermano que padecía un problema genético, o, hace unas semanas, las hermanas siamesas que fueron separadas con éxito en el Hospital de LaVall d’Hebrón de Barcelona.
-Probablemente están empezando a cambiar las cosas, porque empiezan a invertirse esfuerzos en la creación de un gabinete de comunicación que dé a conocer los hechos positivos que también se producen dentro del hospital. Quizá el reto siga estando en comunicación interna e intermedia, en comunicación con el usuario, porque tradicionalmente incorporan a profesionales en gabinetes de comunicación para trabajar la comunicación externa. Pero eso no vale, no es suficiente. Por tanto, el reto sigue estando en mejorar la comunicación interna porque el hospital es una institución en la que trabajan profesionales de perfiles muy distintos que hay que saber unir y dirigir hacia una meta conjunta. Y luego también en comunicación con el usuario porque, al fin y al cabo, son quienes ayudan a divulgar nuestra imagen interna y eso también incide en tener una imagen externa positiva.

«Es necesario que en los planes de
estudio de las carreras médico-sanitarias
se incluya alguna asignatura o contenido
relacionado con la comunicación»

-¿El profesional del gabinete de comunicación necesita una formación especial, no tanto para llevar la comunicación externa, sino para tratar con el personal sanitario?
-Evidentemente, es un trabajo especializado, no es un trabajo al que cualquiera pueda enfrentarse. Yo reivindico la formación en comunicación, eso por una parte. Por otra, una especialización derivada de otros cursos de posgrado a mayores que le permitan conocer cómo funciona y cómo es una institución de estas características, cuáles son sus necesidades en general, sus necesidades comunicativas... En definitiva, cualquier formación relacionada con el ámbito sanitario que le permita conocer más en profundidad esa institución en la que va a trabajar. Por otro lado, también es muy importante que cuente con la confianza de la gerencia. El impulso de una gerencia que quiere invertir esfuerzos en eso, eso es fundamental.

-Tres consejos básicos para una buena comunicación en el hospital.
-Lo básico es tomar conciencia de que la comunicación es importante, de que se necesita tener los suficientes recursos humanos y materiales para dedicarse a ello; planificar, lo que implica hacer un análisis de la situación en que nos encontramos y de cómo podemos mejorarla; ejecutar; y no dejarlo ahí, sino también evaluar si lo que hemos hecho ha servido, no ha servido o si ha ayudado a mejorar. Y a partir de ahí empieza el círculo de nuevo, volvemos a pensar dónde estamos y qué podemos mejorar. Es importante también que no sea una comunicación limitada a canales de comunicación, por ejemplo un canal de comunicación interna como una revista, si estos no obedecen a un objetivo que está por encima. La comunicación no debe limitarse a poner en marcha canales e instrumentos, si no que deben obedecer a un objetivo que está pensado y planificado, y es ahí donde puede verse el grado de efectividad de los resultados.  

«La filosofía del libro es aplicable
a otros centros del ámbito sanitario,
no sólo a hospitales»

-¿Las pautas que da en el libro pueden aplicarse a otro tipo de centros sanitarios y asistenciales además de a hospitales?
-Sí, efectivamente, está pensado para el hospital, porque cuando haces un trabajo de estas características te conviene concretar un poco. Pero es verdad que la filosofía que está en el libro, los principios, los consejos y las pautas, son perfectamente aplicables a centros de salud o a residencias. Es verdad que el centro de salud no responde a esa realidad de ingreso hospitalario y que en la residencia ya tienes un ingreso un poco distinto, que hay que plantearlo como convivencia. Pero la filosofía de fondo sí es aplicable a otros centros del ámbito sanitario.

-¿En un hospital hay que comunicar todo o por la propia naturaleza de la información, que en algunos casos es confidencial, debe haber límites?
-Debería respetarse la intimidad de los pacientes porque es una materia prima muy delicada. Lo que está por encima, en torno a lo que debe girar el hospital, es la figura para la que ha sido creado: el paciente. Tiene que respetarse la intimidad del paciente y ser transparente con los medios de comunicación siempre que sea posible. Siempre que haya una información de interés público, debe de transmitirse. Las limitaciones pasan después por eso, por el respeto a la intimidad de cada uno de los pacientes.

martes, 20 de marzo de 2012

Antonio Castillo: «En España hay un reconocimiento legal del lobby, pero no una normativa que regule el acceso a los centros de poder»


Recientemente, Greenpeace consiguió que Nestlé eliminase de las chocolatinas Kit Kat un aceite de palma, un árbol cuya desaparición ponía en riesgo la supervivencia de una especie de mono. Los sindicatos mayoritarios convocan manifestaciones y una huelga general en un intento de que el Gobierno no apruebe la reforma laboral. Son sólo dos ejemplos de la presión que asociaciones y grupos sociales llevan a cabo para defender y conseguir imponer sus intereses. Es el lobby, una práctica muy extendida en nuestra sociedad, aunque en algunos países, como en España, tengamos reparos a la hora de utilizar este término, quizá porque encierra connotaciones negativas. El profesor de Relaciones Públicas y Comunicación Política de la Universidad de Málaga Antonio Castillo lleva 15 años estudiando este fenómeno, hasta el punto de haberse convertido en uno de los mayores expertos del país en esta materia. Ahora publica Lobby y comunicación, bajo el sello de Comunicación Social Ediciones, disponible tanto en edición papel en http://www.comunicacionsocial.es, como en formato electrónico (eBook) en http://www.librosdecomunicacion.com.

Cuando alguien nos dice soy lobbista,
inmediatamente nos echamos la mano
a la cartera porque pensamos «me va
a robar, me va sobornar».
 
-Una reciente reseña sobre el libro Lobby y comunicación en la revista Questiones Publicitarias apuntaba que, dada la creciente presencia e importancia de los lobbies, «conviene entender su dinámica y funcionamiento». ¿Es lo que ha pretendido con este libro: explicar la dinámica y  funcionamiento de estos grupos de presión?
-Sí, uno de los objetivos es explicar cómo funcionan, tanto internamente como externamente, y eliminar los estereotipos que hay sobre los lobbies y sobre la palabra, porque parece que se refiere a organizaciones que trabajan bajo formas de corrupción.

-En ciertos países, como Estados Unidos, son organizaciones institucionalizadas. Sin embargo, parece que en España son algo oculto, que tiene mala prensa.
-En España sí que están institucionalizados, incluso están en la Constitución, pero no con la palabra lobby. El artículo 7 habla de los sindicatos como órganos de representación de los trabajadores. También hay artículos que hablan de las asociaciones de empresarios y de su capacidad para organizarse y representar sus intereses. O de las asociaciones de consumidores, que representan los intereses de los consumidores. Y hay muchas más. De facto hay un reconocimiento, legalmente está reconocida la representación de los intereses, pero no hay una normativa específica que regule el acceso de los lobbies a las instancias gubernamentales y legislativas.

-¿Cuál es la situación en América Latina?
-Como en cualquier sociedad organizada, allí también existen lobbies. Un lobby no es más ni menos que una sociedad que defiende los intereses de las personas. Es la fase inicial del lobby: una organización de tipo social. El lobby está relacionado con el grado de desarrollo asociativo de una sociedad. ¿Qué ocurre? En aquellos países socialmente no tan desarrollados, obligatoriamente el desarrollo de los lobbies puede ser menor, es decir, que sólo estén desarrollados determinados intereses, como los de los empresarios o los trabajadores, pero no tanto otros, como los de los consumidores o los usuarios de determinados servicios.

Una fuente de reclutamiento de lobbistas
son la Administración o el parlamento,
porque son gente que conoce cómo
funciona el sistema y tiene los contactos

    
-Puede poner algún ejemplo de acciones recientes de lobby, para hacernos idea de su labor.
-Este mismo domingo, las manifestaciones de los sindicatos y la huelga general convocada para el 29 de marzo. Son manifestaciones de un sindicato frente a los poderes públicos, que han adoptado una decisión que, según los sindicatos, son contrarias a los intereses de los trabajadores. Tanto los trabajadores como los empresarios intentan que la reforma laboral sea lo más favorable posible a sus intereses. Hace también poco tiempo, Greenpeace, un lobby que defiende intereses a favor del medio ambiente, hizo una campaña de lobby a través de internet para denunciar a la empresa Nestlé y la utilización en la elaboración de las chocolatinas Kit Kat de un aceite de palma que provenía de un tipo de árbol que era específico de una raza de monos. La organización  consideraba que eliminar esos árboles suponía eliminar el ecosistema de esos simios, e hizo toda una campaña de presión en internet para que los ciudadanos le pidieran a Nestlé que dejase de utilizar ese aceite de palma. Al final, Nestlé comunicó que dejaba de producir los Kit Kat con ese producto. Ejemplos permanentes los tenemos cada día, y basta con echar una mirada a los medios de comunicación para ver que permanentemente cualquier asociación, ya sea un banco o una asociación de consumidores o ciudadanos, intenta defender sus intereses.

-¿Qué profesionales ejercen el lobby?
-Normalmente se les suele llamar lobbistas en aquellos países donde están reconocidos, como puede ser Estados Unidos, Canadá o el Reino Unido. En España normalmente uno no se define como lobbista, entre otras cosas, porque hay pocas empresas que se definan como lobbies y que se dediquen a influir sobre las decisiones políticas. Los lobbistas suelen trabajar bajo el amparo y la norma jurídica de bufetes de abogados, gabinetes de comunicación y cualquier otro tipo de organización. A veces son expertos en comunicación o en derecho. Cuando alguien nos dice soy lobbista, inmediatamente nos echamos la mano a la cartera porque pensamos «me va a robar, me va sobornar». Por poner un ejemplo, una de las empresas implicadas en el caso de corrupción protagonizado por Iñaki Urdangarín es una empresa valenciana que se llama Lobby Comunicación. Las grandes organizaciones lo que hacen es tener internamente su propio personal que lleva la gestión con los gobernantes.

La comunicación organizacional
es el ámbito de la comunicación
donde más puestos de trabajo
se están generando

-¿Qué cualidades exige el trabajo del lobby?
-Las personas que se dedican al lobby no suelen ser personas jóvenes, sino por encima de los 40 años. Porque una característica que debe tener el lobbista es conocer todo el proceso político sobre el que quiere actuar, saber cómo funciona el parlamento y el gobierno y también cómo tiene que decir las cosas, qué puede decir, cuánto se puede enfadar y hasta dónde para no romper las negociaciones... Otro aspecto esencial es tener acceso a quien tiene que tomar la decisión. Hemos visto cómo se ha generado la polémica por la contratación de la ex ministra de Economía, Elena Salgado, como consejera de una empresa española en América Latina. Es una manera de contratar a una persona que va a tener un mejor acceso a esos gobiernos con los que esa empresa se va a relacionar en América Latina. Una fuente de reclutamiento de personas que trabajan como lobbistas son gente que ha trabajado en la Administración o en el parlamento, porque conocen cómo funciona el sistema y tienen los contactos.
Lobby y comunicación. El lobbying como estrategia comunicativa
Las grandes organizaciones
tienen su propio personal
que lleva la gestión
con los gobernantes 



-No hay apenas bibliografía en español sobre el lobby, ¿fue lo que le llevó a escribir este libro?
-Yo empecé a estudiar todas las cuestiones relacionadas con el lobby a mediados de los años 90. Tanto en mi formación universitaria como en mi tesis doctoral ya estudié cómo los lobbies recurren a los medios de comunicación para tener presencia mediática y política y a partir de ahí defender sus intereses. Hace más de 15 años comencé a trabajar en este aspecto, que entonces no estaba nada extendido, pero que hoy en día cada vez es más importante y yo aventuro que cada vez tendrá mayor significación.

-Y puede que cada vez esté mejor visto, ¿no?
-Entre otras razones, aquí ha habido iniciativas para intentar regularlo, porque también es cierto que normalmente la intención de las personas que trabajan como lobbistas no es hacerlo de manera oculta, sino que se les reconozca como tales y ejercer su trabajo. En Estados Unidos, donde está regulado, sencillamente te inscribes como lobbista en el parlamento, tienes que rellenar una serie de informaciones (a qué organización representas, qué intereses defiendes...) y adquieres la obligación de decir con quién te has reunido, para qué temáticas... También tienes que informar de cómo te financias. Aquí en Europa está regulado el lobby y el acceso de los lobbistas al Parlamento Europeo de forma muy parecida a Estados Unidos. En España, sin embargo, se ha intentado regular en algún momento, pero nunca se ha hecho una propuesta específica. Sí que es cierto que en el Congreso de los Diputados las diferentes comisiones tienen sus sesiones informativas para llamar a colectivos sociales para que participen en la elaboración de una ley. Cuando se hizo la Ley de tráfico se convocó a asociaciones de automovilistas para que dieran su opinión; sencillamente son lobbies que representan a automovilistas.

-¿Pero te tienen que llamar para participar?
-También pueden tener la iniciativa de proponer algún tipo de ley para que se puedan defender mejor sus intereses. Las ONG medioambientales están propugnando que se modifique la normativa medioambiental y hacen propuestas por iniciativa propia. Nadie las ha llamado. Otra estrategia fue la del colectivo de gais y lesbianas. Cuando se estaba debatiendo el proyecto de ley de matrimonio homosexual,  consiguieron que un partido político, el PSOE, incluyese sus demandas dentro de su programa electoral. Cuando el PSOE llegó al gobierno, aprobó la ley. Quien pasa a defender la ley no son los colectivos, sino el propio gobierno que la hace suya.

-¿Cómo funcionan los lobbies en Iberoamérica?
-No están regulados. Sí que hay un cierto reconocimiento en la medida en que las asociaciones de tipo social tienen capacidad de negociación y de promover iniciativas lo mismo que en Europa y en España. Pero suelen estar más desarrollados aquellos lobbies con mayor tradición histórica, como las asociaciones de trabajadores o empresarios. Sin embargo, el poder de las de tipo social, como las de consumidores u ONG, es más débil, porque están peor organizadas, al contar con menos recursos económicos, menor capacidad para movilizar a las personas, etcétera.

Profesor de Relaciones Públicas
-Usted no sólo ha investigado en el terreno del lobby, sino en el de la comunicación organizacional en general. De hecho es presidente de la Asociación de Investigadores en Relaciones Públicas y es director del Instituto de Investigación en Relaciones Públicas. Frente al periodismo, un ámbito de comunicación en retroceso, ya se ha hecho eco de lo que apuntan todos los estudios: el crecimiento de la comunicación organizacional.
-Desde hace ya varias décadas, desde los años 80, se ha producido un incremento de la comunicación en cualquier tipo de organización, ya sea de empresas, organizaciones sindicales, de tipo social, partidos políticos... En España el mayor gabinete de comunicación que hay, y que se creó en 1977, es la Secretaría de Estado de Comunicación, tuvo claro que comunicar y saber comunicar las cosas es absolutamente esencial. En 1986 entramos en la Unión Europea, y eso hace que empresas españolas tengan que competir con empresas europeas que vienen a nuestro entorno y les obliga a desarrollar mayor número de estrategias comunicativas. Se incrementa la demanda de empresas de comunicación, un fenómeno que se acelera en 1992 con los Juegos Olímpicos, Madrid Capital Europea de la Cultura y la Expo de Sevilla. El incremento en España ha sido progresivo, ¿qué ocurre? Vemos que a lo largo del tiempo la reducción en el ámbito del periodismo es brutal, desde el punto de vista laboral, mientras que el aumento progresivo de la comunicación organizacional se ha mantenido e, incluso, se ha incrementado a lo largo de los años. Hoy en día es el ámbito de la comunicación donde más puestos de trabajo se están generando. Pero hay una lucha desde el punto de vista de la capacitación. Viendo los planes de estudios, una persona de Publicidad y Relaciones Públicas sale mejor preparada que una de Periodismo.

-¿Hay diferencias regionales con respecto al desarrollo de las Relaciones Públicas en nuestro ámbito cultural iberoamericano?
-El ámbito iberoamericano es muy complejo y diverso. Depende de cada país. Brasil es donde, hoy en día, hay mayor presencia de comunicadores en organizaciones y en empresas y mayor capacitación del personal, puesto que hay un tejido empresarial potente que los demanda y una importante red de universidades que capacitan, y asociaciones y empresas que trabajan en este ámbito. También en Argentina; México, por la cercanía con Estados Unidos; y también está creciendo bastante en Chile. Va muy relacionado con el propio desarrollo económico del país y las nuevas demandas que se van produciendo.

-¿Qué tipo de sinergias y convergencias se pueden establecer entre los diferentes países para el desarrollo de la disciplina?
-Normalmente cuando se habla de relaciones públicas y comunicación organizacional, institucional, corporativa o empresarial, las demandas van a ser muy semejantes en los diferentes países. Una empresa en Brasil me va a contratar para que le lleve toda la campaña de comunicación, y será exactamente igual que lo que yo haga en Argentina, en México o en cualquier país. Únicamente dependerá de si me interesa hacer o no una campaña en las redes sociales por el grado de la penetración en internet o el grado de uso de determinados colectivos. Prácticamente es lo mismo. Luego hay unos países que por su propia singularidad tienen unos aspectos desarrollados o los tienen menos.

En España no se entiende el término
relaciones públicas; se piensa en una
persona guapa y simpática que trabaja
en una discoteca regalando invitaciones

-¿Cómo y en qué materias se tiene que capacitar el comunicador organizacional?
-Hoy en día estamos sufriendo un proceso de reformulación de las capacidades de los profesionales que se ocupan de la comunicación en una organización. Antes, cuando no existía internet, quien tomaba la iniciativa era la propia organización cuando comunicaba algo. Hoy la organización está expuesta a que cualquier persona en cualquier lugar del mundo la pueda criticar, alabar, censurar y decir cualquier cosa de ella, con la capacidad de llegar a miles y millones de personas. Eso supone que, además de saber hacer buenas campañas de comunicación, tengo que conocer qué imagen tiene mi organización y de qué se habla y cómo se habla de ella, por ejemplo, en la red. El perfil de ese profesional es que sea un buen investigador. Tiene que tener claro quiénes son los públicos (stakeholders) que se relacionan con mi organización y, a partir de sus características, establecer la manera de relacionarse con esos públicos. A raíz de saber lo que nuestros públicos piensan de nuestra organización, nosotros podemos cambiar nuestra manera de ser y comportarnos, porque puede ser que no estemos actuando bien. Y luego pasamos a la parte tradicional, que es planificar una campaña de comunicación y llevarla a la práctica. A su vez, después de implementar todo este tipo de acciones, me debo preguntar: ¿He alcanzado los objetivos que buscaba? Y ahí entramos en la fase de evaluación de consecución de objetivos. Hoy en día, los responsables de comunicación trabajan en tiempo real y están permanentemente escuchando qué se dice de la organización en las redes sociales y, al mismo tiempo, desarrollando estrategias de comunicación.

-Antes hablaba de Iberoamérica, ¿qué profesionales se dedican allí a la comunicación organizacional?
-En Brasil es el único país del mundo que tienen regulado el trabajo de relaciones públicas. Tienen incluso un colegio profesional. En España no se entiende tanto el término relaciones públicas, se piensa en una persona guapa y simpática que trabaja en una discoteca regalando invitaciones. Es un estigma que tenemos, aunque aquí existe la titulación de Publicidad y Relaciones Públicas. ¿Qué ocurre? En muchas ocasiones la gente que lleva la comunicación de una organización es gente que viene del mundo del periodismo; es una de las salidas que existen ahora mismo. Lo que habría que ver es si la gente que estudia Periodismo sale preparada para la comunicación de una empresa.

-¿Quién en su opinión debe ocuparse de la comunicación organizacional?
-Quien salga mejor preparado. Y hoy en día quien mejor sale preparado son las personas que estudian el grado de Publicidad y Relaciones Públicas, porque todavía el grado de Periodismo está muy enfocado a trabajar en medios de comunicación. La preparación del grado de Publicidad y Relaciones Públicas es más específica para trabajar en este tipo de organización. Basta mirar los planes de estudios del grado de Periodismo y del grado de Relaciones Públicas, y vemos de una manera muy diáfana que el que estudia Periodismo tendrá una o dos asignaturas y el de Relaciones Públicas siete u ocho que traten del tema. Antes, y todavía hoy en día, la labor de un gabinete de comunicación era las relaciones con los medios y se contrataba a personas que provenían de Periodismo. Pero hoy las relaciones con los medios se están convirtiendo en una actividad más marginal dentro de la comunicación empresarial. La comunicación se ha ampliado, incluye todo tipo de comunicación externa, las relaciones con la sociedad en general, con el entorno, con los poderes públicos y a través de las redes sociales. Hoy en día, la organización puede comunicarse con los públicos de manera directa, no necesita los medios de comunicación como antes. Luego está la faceta de la comunicación interna, que es un trabajo que puede hacer gente de Relaciones Públicas, aunque también lo hace la que proviene de Recursos Humanos.   

Comunicación Social Ediciones asiste al VII Congreso Internacional de Investigación en Relaciones Publicas de Sevilla


[La editorial prepara una colección sobre relaciones públicas y comunicación organizacional de ámbito iberoamericano]

 

A partir de mañana 21 de marzo y hasta el viernes 23, la Facultad de Comunicación de Sevilla acoge el VII Congreso Internacional de Investigación en RelacionesPúblicas. Expertos, profesores y profesionales conocerán casos concretos de buen uso de la comunicación y aportarán ideas para mejorar la profesión y sus prácticas de cara al futuro. Porque, no cabe duda, la buena gestión de la comunicación redunda en la buena imagen de las compañías y, a la larga, engorda su cuenta de resultados.

El profesional de las relaciones públicas es el encargado de gestionar la comunicación en las organizaciones, quien tiene esa visión global y estratégica para ocuparse de la comunicación interna, la imagen y la reputación corporativa, las relaciones con los medios de comunicación y su presencia en internet y en las redes sociales. Y precisamente se ha convertido en una profesión en auge, un perfil demandado y con salidas laborales frente a otras facetas de la comunicación en retroceso.

La editorial tendrá presencia
con un stand de novedades
y establecerá contactos con
los investigadores de esta materia

Comunicación Social Ediciones va a estar presente en esta importante cita con un stand en el que presentará su oferta editorial en el ámbito de las relaciones públicas y la comunicación organizacional. Pero, sobre todo, aprovechará la participación en el congreso para establecer contactos con los investigadores de este campo. Porque su vocación es estar siempre al día en el ámbito de la comunicación y más en uno de los sectores con mayor proyección.

Precisamente, en ese intento de ofrecer lo último a nuestros lectores, tiene previsto desarrollar una colección de ámbito iberoamericano centrada en el campo de las relaciones públicas y la comunicación organizacional. Un camino que ya ha emprendido con la publicación, dentro de la Colección Periodística, de varios títulos, todos ellos disponibles tanto en edición papel en http://www.comunicacionsocial.es como en edición electrónica (eBook) en http://www.librosdecomunicacion.com/ :




Del gabinete de prensa al gabinete de comunicación. La dirección de comunicación en la actualidad,
de Ana Almansa
Lobby y comunicación,
de Antonio Castillo

Gabinetes de comunicación on line,
de Berta García Orosa.















jueves, 15 de marzo de 2012

Ana Almansa: «Para que una organización tenga una buena imagen es indispensable que tenga una buena comunicación»


[La profesora de la Universidad de Málaga Ana Almansa publica Del gabinete de prensa al gabinete de comunicación en Comunicación Social Ediciones. Por Marta Frechilla]

La comunicación no es un gasto,
es una inversión; invertir en
comunicación aporta beneficios
a medio y largo plazo

La profesora de Comunicación Política y Gabinetes de Comunicación de la Universidad de Málaga Ana Almansa es partidaria de que sean los licenciados en Publicidad y Relaciones Públicas quienes se ocupen de la gestión de la comunicación en las organizaciones. Son quienes cuentan con esa visión global y estratégica necesaria para responder a todos los frentes comunicativos que existen hoy en día, no sólo limitados a las relaciones con la prensa como en el pasado. También son quienes pueden dotar a las organizaciones de una buena comunicación y, a la larga, de una buena imagen. Sin embargo, piensa que los periodistas, que son quienes mayoritariamente trabajan en los gabinetes de comunicación de las organizaciones, pueden reciclarse para cumplir esta función. Una buena herramienta puede ser su  libro  Del gabinete de prensa al gabinete de comunicación. La dirección de comunicación en la actualidad, que acaba de publicar Comunicación Social Ediciones. El libro puede adquirirse tanto en edición papel en http://www.comunicacionsocial.es, como en edición electrónica (eBook) en http://www.librosdecomunicacion.com .

-¿Qué ha pretendido con el libro, qué aporta de nuevo y a quién va dirigido?
-Poner un granito de arena en la dignificación de una profesión, la de los gabinetes de comunicación, que es un yacimiento laboral en este momento, que es muy atractiva, pero que tiene bastantes problemas. Actualmente, muchas de las personas que trabajan en los gabinetes de comunicación no tienen la formación que deberían. Lo que pretendo con este libro es orientar a todas esas personas sobre cuáles son los funciones mínimas que deben cumplir. Por otro lado, a cualquier persona que se esté formando, que sea estudiante o investigador, también le puede interesar. El libro presenta la transformación de los gabinetes de comunicación en los últimos tiempos y plantea cuál es la realidad en la actualidad y cuáles son los mínimos que deben cumplir los profesionales que trabajan en los gabinetes.

-¿Salen bien formados los estudiantes de la universidad para trabajar en un gabinete de comunicación?
-Depende de cada facultad, pero, en general, sí salen bien formados. La licenciatura de Publicidad y Relaciones Públicas, que es la que está más generalizada en España y que es la que contiene más asignaturas relacionada con el sector de los Gabinetes de Comunicación, contiene en su programa asignaturas de Gestión de la Comunicación y las herramientas que necesitan en su trabajo. También, asignaturas sobre Dirección de Comunicación. Con la licenciatura, no todas las universidades incluían asignaturas de este tipo. Algunas se limitaban a hablar del Gabinete de Prensa, cuando hoy en día la comunicación en una organización es bastante más amplia, no sólo es gestionar las relaciones con los medios de comunicación, sino con otros muchos públicos que pueden ser tan importantes como los medios de comunicación. Quizá debería haber más asignaturas de Relaciones Públicas, ya que la Comunicación Organizacional es el sector que más está creciendo en cuanto a oportunidades laborales.

Quien tiene la formación más
adecuada para trabajar en un
gabinete de comunicación
son los licenciados en Publicidad
y Relaciones Públicas


-Sin embargo, muchos profesionales que trabajan en gabinetes son periodistas, no relaciones públicas.
-Hay un fenómeno curioso: tradicionalmente el gabinete de prensa se ha asociado más al periodismo. Efectivamente, las relaciones públicas y el periodismo están cercanas y tienen bastante que ver, pero la mayor parte del trabajo que tiene un profesional de la comunicación es de relaciones públicas. En nuestro país se tiene una visión errónea y muy sesgada de las relaciones públicas. Como el periodismo se sabe mejor lo que es, se ha relacionado con él. El problema con que nos hemos encontrado es que muchos que vinculan los gabinetes de comunicación con el periodismo se limitan a satisfacer las necesidades comunicativas de un sector, los medios de comunicación, cuando sólo es una parte, máxime en el momento actual en el que se ha revolucionado el mundo de los medios. Hay nuevos medios que permiten comunicarse directamente con los públicos: redes sociales, blogs, webs...

-Entonces, los estudiantes de Periodismo no están tan bien preparados para esta labor como los de Relaciones Públicas.
-Quien tiene la formación más adecuada para trabajar en un gabinete de comunicación son los licenciados en Publicidad y Relaciones Públicas. Ya existe la formación adecuada para desarrollar la Comunicación Organizacional y se imparte en el grado de Publicidad y Relaciones Públicas. Tenemos que olvidarnos de ese gabinete de prensa que únicamente se relaciona con los medios de comunicación. Es el gran salto que hay que dar y que ya han dado la mayoría de las grandes organizaciones en España. Porque fuera ya lo dieron hace mucho tiempo y no existen los problemas que puede haber aquí. El que tiene la formación más adecuada es el relaciones públicas, que cuenta con esa visión global y estratégica de la Comunicación Organizacional, y sabe gestionar tanto comunicación interna y externa, como cualquier ámbito de la comunicación.

El libro es una buena herramienta
de reciclaje para periodistas,
para dotarles de esa visión global
del comunicador organizacional

-Cómo puede reciclarse para trabajar en gabinetes de comunicación un periodista que estudió cuando los gabinetes de comunicación no existían tal como los conocemos hoy, cuando internet y los nuevos medios eran ciencia ficción.
-Cualquier persona necesita un reciclaje y una actualización, es indispensable. Y más en los tiempos que corren, cuando los cambios son tan rápidos: las herramientas que tenemos hoy, mañana se ven modificadas por una nueva. Cualquier comunicador necesita estar preparado, sea licenciado en comunicación audiovisual, periodista o relaciones públicas. Los periodistas que han acabado trabajando en un gabinete de comunicación, y que necesitan completar esa visión estratégica que debe tener el comunicador organizacional, cuentan con múltiples cursos, máster relacionados con el tema,  congresos, seminarios, formación de posgrado... También, por supuesto, pueden recurrir a la lectura de libros, como el del que estamos hablando, que le ayuden a tener esa visión global, entender mejor qué es la comunicación y ver qué frentes tiene abiertos.

-¿Este libro puede ser una buena herramienta de reciclaje?
-Por supuesto. El libro refleja  cómo hoy las necesidades que tiene una organización son mucho mayores que cuando surgió el fenómeno, en los años 60 y los años 70 con lo que fueron los padres de los actuales gabinetes de comunicación. Hoy se necesita tener esa visión global de la comunicación porque hay que responder a muchas necesidades que han surgido, en un momento en el que la comunicación es un valor en alza. En ese contexto social, las organizaciones tienen la necesidad de relacionarse con todos sus públicos. Ahí es donde radica la importancia de los gabinetes de comunicación.
¿Cómo se puede estructurar un gabinete de comunicación?
¿Qué trabajos tiene que desarrollar?
¿Cómo relacionarse con el resto de departamentos?
¿Con qué recursos cuenta?
¿Con qué herramientas?
A todas esas preguntas responde el libro, que muestra todo el panorama actual, los recursos que se tienen y cuál es el más adecuado para cada momento. Y por ello el libro es de gran utilidad tanto para los que se están formando en Comunicación Organizacional, como para los que ya lo hicimos hace tiempo. Tanto para estudiantes universitarios, como para investigadores y profesionales.

-¿Es partidaria de que los estudios de Relaciones Públicas se impartan como una carrera  independiente de Publicidad?
-En alguna universidad el grado que tienen es Comunicación y Relaciones Públicas, es así como se llama, aunque lo mayoritario ha sido mantener como grado la antigua licenciatura de Publicidad y Relaciones Públicas. De esa forma, esas universidades, que son pocas, siguen las pautas de otros países en los que existe una carrera específica de Relaciones Públicas o una carrera de Comunicación Organizacional. Posiblemente sí ayudaría al ámbito de los gabinetes para que se viera claro cuál es el perfil más adecuado. En la mayoría de las universidades, un 90%, se sigue con Publicidad y Relaciones Públicas, cuando sí que hay personas que relacionan más las Relaciones Públicas con el Periodismo.

-¿Existe intrusismo en la profesión?
-Hay una gran cantidad de personas trabajando en gabinetes de comunicación que son contratados ‘digitales’, a dedo, sin tener en cuenta la formación que tienen. En muchos casos, hay personas que no tienen formación universitaria de ningún tipo. También hay gente que sí la tiene, pero que no tiene nada que ver con Comunicación. Pareciera que de comunicación sabe todo el mundo, cualquiera puede acabar trabajando en un gabinete de comunicación. Les están quitando el trabajo a gente que está muy formada. Es uno de los grandes problemas, e impide que la profesión se consolide de verdad. Y no estoy hablando de los que tienen formación en comunicación, aunque no sea específicamente de Relaciones Públicas.

-¿Hay datos y estudios sobre el intrusismo?
-Es difícil de contabilizar. Sí existen algunos estudios sobre la formación que tienen quienes trabajan en los gabinetes, y se sabe que la mayoría son periodistas, aunque cada vez hay más relaciones públicas. También es verdad que influye el hecho de que no haya corporativismo; casi no hay asociaciones y no existen  colegios profesionales. Lo más parecido son las asociaciones de la prensa provinciales, por ejemplo, la Asociación de la Prensa de Almería, que lucha para que se demanden profesionales con una licenciatura o un grado en Comunicación. También debemos tener en cuenta los esfuerzos de las asociaciones Adecec, Dircom, la Asociación de Investigadores en Relaciones Públicas... Pero queda bastante por hacer. Los profesionales no se unen para luchar por los problemas comunes que hay.

El sueldo medio de un
comunicador organizacional
es de mileurista

-¿Y cuáles son las condiciones laborales de los comunicadores organizacionales?
-Se ha recorrido un largo camino para consolidar la profesión de verdad y se está creando trabajo en el sector también en estos momentos de crisis, pero también las condiciones laborales no han mejorado, más bien todo lo contrario. Y no es culpa de la crisis, ya sucedía antes en momentos de crecimiento económico. El trabajo se ha precarizado: cada vez se están respetando menos los horarios, los sueldos no están en consonancia con el esfuerzo que conlleva ni con la formación que se requiere y las condiciones laborales han empeorado. Hay profesionales que tienen un sueldo enorme y gabinetes con unas condiciones estupendas, es verdad; pero, desgraciadamente, el sueldo medio es de mileurista.

-En el libro comenta que los Gabinetes de Comunicación deben tener estrategias eficaces para mejorar o mantener la imagen de la organización. ¿Realmente las tienen?
-Volvemos al depende. Muchas organizaciones lo tienen muy claro porque la finalidad última de un gabinete de comunicación es proyectar la mejor imagen posible de la organización. Hay departamentos que lo saben muy bien y que hacen todo lo posible por conseguirlo. Pero también hay departamentos que no, que se limitan a las relaciones con los medios de comunicación, olvidándose del resto de los públicos y de lo más importante: la imagen que tenga la organización. Precisamente la imagen va a ser lo que haga que  una organización se diferencie de otras, y para que una organización tenga una buena imagen es indispensable que tenga una buena comunicación. Las grandes organizaciones tienen potentes equipos de comunicación. Pero por desgracia hay organizaciones que no, porque no disponen de recursos ni personal, o porque los recursos que tienen no son los adecuados... También hay que decir que es una labor complicada porque se consigue trabajando bien y durante mucho tiempo. Es un objetivo que se debe marcar a medio y largo plazo.

-Menciona en el libro que una buena inversión en comunicación repercute en una buena imagen pública, ¿las organizaciones son conscientes de ello?
-Las grandes organizaciones y las organizaciones sociales, sí. Si nosotros no hablamos de nosotros mismos, van a ser otros los que lo hagan, la competencia. Y no van a hablar precisamente bien. El silencio no es rentable. Las grandes empresas lo saben y hacen esfuerzos. La pequeñas y medianas, no tanto. Les condiciona la falta de recursos. José Luis Carrascosa, uno de los principales asesores de comunicación, decía que los pequeños empresarios son como nosotros cuando vamos al zoológico: les podemos dar cacahuetes a los monos, pero no nos atrevemos a acercarnos. Eso les pasa a los pequeños empresarios: pueden hacer algún guiño a la comunicación, pero no dan ese paso porque no saben realmente para que les puede servir y las ventajas que les puede reportar.

-Comentaba que las organizaciones sociales, sin embargo, sí lo tienen claro...
-Pese a sus escasos recursos, saben que para dar a conocer su causa necesitan la comunicación. Un ejemplo es Facua, la organización de consumidores. Cada vez que hay un asunto relacionado con consumo, van a preguntarle su opinión. Ha conseguido convertirse en una fuente de referencia. Eso se consigue trabajando la comunicación durante mucho tiempo y haciéndolo bien. Lo mismo ocurre con las asociaciones de empresarios.

Hoy la comunicación en una
organización no sólo es gestionar
las relaciones con los medios
de comunicación, sino con otros
muchos públicos

-El 78% de las compañías españolas cuenta con un Dircom o un Gabinete de Comunicación. ¿Cómo convencería al 22% restante de la necesidad de contar con uno?
-El ejemplo cunde. Cuando una organización gestiona bien su comunicación y obtiene resultados, el de al lado se anima a contar con un departamento de comunicación. ¿Quiénes están haciendo los verdaderos esfuerzos para que las organizaciones contraten un servicio de comunicación? Posiblemente los beneficiarios. Las asesorías de comunicación son las que hacen una labor tremenda para convencer a las organizaciones y que les contraten servicios de comunicación. Es un error, los implicados no deberían ser los que hacen ese esfuerzo, debería partir de las organizaciones profesionales o de la propia universidad.

-¿Se valora la labor del responsable de comunicación, que, según comenta en el libro, debe estar muy próximo a los responsables de las organizaciones y tener rango directivo?
-Sí, aunque haya excepciones. Muchas organizaciones no valoran para nada el trabajo del departamento de comunicación, incluso teniendo uno. Solo hay que ver los organigramas: en vez de estar en el staff directivo, o tener acceso a la información, están en el último escalón del organigrama. Yo me he encontrado con un dircom ubicado en una sala de espera, en el hueco de la escalera o en un pasillo. Lo ideal para poder trabajar bien es estar físicamente cerca de la dirección general, para estar en contacto permanente con quien toma las decisiones y con todos los departamentos de la organización. Debe estar en un lugar estratégico. Debe considerarse, como mínimo, de la misma importancia que otros departamentos, porque sin comunicación no hay buena imagen, y sin buena imagen toda la organización se va a resentir. La comunicación no es un gasto, es una inversión. Y eso es lo que tienen que entender los directivos de algunas organizaciones: invertir en comunicación aporta beneficios a medio y largo plazo. Quien no invierte en comunicación tendrá consecuencias negativas.