lunes, 7 de enero de 2013

Ha muerto Enrique Meneses, periodista de raza








Enrique Meneses, periodista.
Me he levantado esta mañana con la noticia de la muerte de Enrique Meneses, periodista de raza donde los haya habido.
Con él se muere una forma de hacer periodismo en peligro de extinción. Enrique defendía hasta el ahogo que el periodista debe ir por sí mismo al lugar en el que suceden las historias que se han de contar. Sus reportajes en la Sierra Maestra durante la revolución cubana, sus crónicas desde Egipto, el Oriente Medio y el África negra oriental son buena prueba de ello. Hay que tomar nota.

Conocí a Enrique Meneses hace unos años en Huesca, durante la celebración del Congreso de Periodismo Digital que  se celebra anualmente en esa ciudad aragonesa. Entonces la bombona de oxígeno que le ha acompañado durante estos últimos años se quedaba en su habitación de hotel. Era un hombre campechano, de trato agradable, simpático y conversador. Aquel día me regaló un ejemplar de su libro de memorias Hasta aquí hemos llegado y lo devoré en pocos días varios meses después de aquel encuentro.
Como buen periodista —decía que por sus venas en lugar de sangre corría tinta— estuvo escribiendo hasta el final de sus días en su blog www.enriquemeneses.com sobre todas aquellas cuestiones de actualidad que merecían su atención. Recomiendo su lectura.
Cualquier búsqueda que hoy hagamos a través de la red nos arrojará multitud de información sobre su persona y su obra. Yo desde aquí os recomiendo echar un vistazo a la web de Radio Televisión Española, en donde podéis encontrar interesantes reportajes y entrevistas que, para quien no lo conozca, os darán una idea de la talla de su persona y profesionalidad: http://www.rtve.es/archivo/reporteros-tve/enrique-meneses/.
Descanse en paz.
Pedro J. Crespo

P.S. Tras publicar esta entrada he leído la columna que ha escrito Gervasio Sánchez sobre su amigo Enrique Meneses. Es un texto simplemente maravilloso que destila el amor y la admiración por este periodista, y escrito por otro de los grandes periodistas —no sólo fotoperiodista— de este país ingrato: Gervasio Sánchez. No dejéis de leerlo aquí: http://blogs.heraldo.es/gervasiosanchez/?p=2594

sábado, 5 de enero de 2013

Alejandra Walzer: «Sin infancia no hay biografía»

[La especialista en infancia, educación y medios coordina el libro Qué es un niño hoy, que analiza la actualidad de la infancia y la pluralidad de realidades infantiles, articulando la visión que los niños y expertos tienen de la niñez en un tiempo de cambio social significativo. Por Marta Frechilla]

Alejandra Walzer es Doctora en Ciencias de la Información; en el pasado trabajó en un canal de televisión educativa en Argentina y se especializó en el ámbito de los medios de comunicación, la educación y la infancia. Es profesora titular del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid. Un día se planteó una pregunta aparentemente simple, pero muy complicada de responder, «¿Qué es un niño hoy?». La cuestión ha dado como resultado un libro, con el mismo título y bajo su coordinación, en el que, más que dar respuestas, diferentes profesionales, desde psicoanalistas a pedagogos, de educadores a expertos en consumo, desde especialistas en medios a filósofos, reflexionan sobre el estatuto de la infancia en nuestro tiempo, un tiempo de grandes transformaciones. También ellos, los protagonistas, dan su visión sobre la infancia con dibujos, frases y textos breves, y aportan colorido a Qué es un niño hoy, un libro publicado por Comunicación Social Ediciones, en edición impresa en www.comunicacionsocial.es y en formato eBook en www.librosdecomunicacion.com. 

«La cuestión es cómo articular la mirada
que tienen los niños y los jóvenes con la nuestra, porque
la nuestra corresponde a otra lógica,
a un tiempo que está dejando de ser»

-¿Por qué precisamente en este momento se hacen la pregunta qué es un niño hoy?
- La idea surge de las cuestiones derivadas de mi propia investigación. Desde hace años estoy intentando conocer tanto la relación de los niños y los medios como el peso de lo mediático sobre lo educativo y lo cultural, por tanto, la infancia constituye una categoría muy cercana a mi trabajo. Sin embargo, en los últimos tiempos, resulta evidente que la gran metamorfosis social que estamos atravesando está afectando también a los niños como sujetos y a la infancia como categoría. Es en ese contexto que parece imprescindible preguntarse ahora: cuando nos referimos a los niños y a las niñas ¿de qué estamos hablando?, ¿cómo es ser niños hoy?, ¿a qué tipo de realidad infantil nos referimos? A veces las preguntas sencillas no son fáciles de responder. Creo que éste es uno de esos casos: una pregunta simple que exige un abordaje múltiple y complejo.

-¿Cuál ha sido la forma escogida para responder a esta pregunta?
- Quizás lo primero que hay que decir es que este libro no pretende dar respuesta y mucho menos una, en singular.  La intención que late en estas páginas es la de movilizar la reflexión, la de proponer, a través del conocimiento y el análisis de expertos procedentes de diferentes ámbitos del conocimiento, que los lectores se formulen esta pregunta con nosotros y vayan encontrando la riqueza, la variedad, los problemas que encierra la cuestión de lo infantil en nuestro tiempo. Por ese motivo, el libro incluye capítulos escritos por especialistas en pedagogía, antropología, psicoanálisis, filosofía, consumo infantil, medios de comunicación y multiculturalidad. A través de sus capítulos podemos compartir miradas diversas sobre un momento de la vida, la infancia, que requiere una especial atención, tanto en lo que se refiere a la singularidad de la vida de los niños y las niñas, como a la noción colectiva de lo infantil. Quienes hemos pasado ya la niñez sabemos que es cierto que el niño es el padre del adulto, como suele decirse, pero también sabemos que, en sí misma, la niñez es una etapa que encierra una riqueza y unas particularidades que son incomparables.

 «Los recortes educativos son un desastre. La educación tiene que ser un ámbito prioritario de inversión de todo tipo de recursos siempre»

-¿Qué lugar tienen los niños en este libro?
-Como parte de este proyecto, no sólo he consultado a profesionales y académicos para que respondan a la pregunta ¿qué es un niño hoy? sino que también hemos realizado, con la coordinación de Gabriela Waisberg, actividades con niños y niñas en diferentes colegios y bibliotecas de Madrid. La idea era conocer la opinión de los protagonistas. El resultado es una serie de textos breves y dibujos realizados por chavales de 3 a 12 años en los que ellos expresan su percepción, sus sensaciones y pensamientos en torno a la infancia y que están presentes acompañando los capítulos de este libro.
-¿Podría explicarnos algo más sobre las transformaciones que podrían estar afectando a las ideas sobre infancia con las que nos manejamos?
- Ser niño y ser niña no es algo separado de un tiempo histórico y de una cultura particular. Es importante partir de aquí porque muchas veces creemos que las categorías sociales son universales, deslocalizadas y atemporales. Las formas de concebir la niñez son producciones históricas y van transformándose a lo largo del tiempo, y también tienen modulaciones muy diversas en las distintas latitudes. La infancia tampoco puede ser reducida a una cuestión meramente biológica. La concepción de la infancia con la que nos movemos habitualmente en nuestro contexto deriva de un entorno cultural proveniente de la Modernidad, con sus valores, sus jerarquías y sus concepciones sobre el individuo y la sociedad. Pero las profundas transformaciones que estamos viviendo en estos tiempos suponen un cambio de magnitud civilizatoria. Como investigadora en el ámbito de la comunicación y los medios, me resulta imprescindible señalar la gran mutación que introducen los medios de comunicación en las formas de circulación de saberes, en la estimulación de la sensorialidad, en los usos de los lenguajes, en las formas de socialidad. Ya no se trata solamente de si los niños y las niñas ven mucha televisión sino de la evidencia de que ellos crecen en un mundo altamente mediatizado. Para los pequeños hoy es casi “natural” lo que para los adultos ha sido el resultado de un proceso de aprendizaje posterior, es decir: muchas actividades de la vida cotidiana y académica transcurren mediadas por pantallas. Se trata de unas pantallas que vehiculan todo tipo de contenidos y a través de las que ahora se pueden establecer vínculos. Se ha producido un desbordamiento respecto a las formas de transmisión habituales antaño y ello afecta a los lenguajes, a la educación, al ocio, al consumo, etc. Estos medios no introducen, como a veces se pretende, una especie de decoración añadida al paisaje de sus vidas (y a la de todos en general), sino que constituyen una esfera estratégica de circulación cultural. Y justamente la edad infantil es un tiempo de especial apertura, creatividad, descubrimiento y, por tanto, es imprescindible prestar atención a los modos en los que estas transformaciones impactan sobre su realidad, sobre las maneras de transitar la infancia, de mirar al mundo, establecer jerarquías, etc.

 
«El discurso sobre la infancia se hace
en la adultez, y cuando investigamos
y pensamos sobre los niños tendemos
a preguntarles poco a ellos»

-¿Es positivo todo esto?
-Honestamente creo que no conviene formular la cuestión en esos términos. Ésta es la realidad que tenemos y no va a retroceder. Estamos con la pantalla en el bolsillo, cada vez más. La cuestión no es si es bueno o malo, sino qué hacemos con ello. Cómo hacemos para articular lo que los adultos pensamos que es importante transmitir, lo que es importante conservar de todo el capital cultural acumulado por la ciencia, las artes y los saberes, de manera que pueda ser interesante y que dé alas a la propia creatividad, a la propia formación intelectual y afectiva de los niños hoy y de potenciar lenguajes y formas que favorezcan el encuentro y la articulación entre lo viejo y lo nuevo en lugar de sostener posiciones apocalípticas o negacionistas. 

- Hoy en día, los niños y niñas hacen cosas que los mayores no comprenden, tienen habilidades y se confrontan con situaciones para las que sus mayores no tienen referencias en su pasado individual. ¿Qué podemos hacer para resolver esa disonancia entre niños y adultos?
- La idea que late en este libro es la de hacer preguntas y me parece que esa es una buena fórmula. Lo que se pretende es intentar mirar con curiosidad, desnaturalizar lo que parece absolutamente natural y no lo es en absoluto, interrogarlo... Y en lo concreto, el gran desafío que se presenta  es intentar articular estas nuevas formas. No es interesante ni inteligente pretender forzar la mirada que tienen los niños y los jóvenes sobre el mundo para que sea la nuestra, porque la nuestra corresponde a otra lógica, a un tiempo que está dejando de ser. Hay que tratar de acercarse, conversar, entenderse, preguntarse cosas y tratar de encontrar fórmulas que articulen los viejos y los nuevos lenguajes. No se trata de perder, abandonar, resignarse y descartar  lo que para los adultos es valioso, sino ver cómo se articula todo ello con los intereses y las nuevas formas de inteligencia y sensibilidad de los niños y los jóvenes. Es verdad que se están perdiendo cosas, con cada crisis se pierden cosas, pero también se ganan otras. Todavía podremos sorprendernos mucho.

- ¿Qué otros aspectos se abordan en este libro sobre los niños en tiempos de cambio?

- El ámbito de lo mediático, como he señalado, pero también otro lugar primordial de lo infantil, como es lo educativo. Lo educativo y lo escolar son escenarios centrales de la vida infantil y, evidentemente, constituyen un lugar primordial para la reflexión sobre los niños. También se analiza la pluralidad de las infancias en un capítulo dedicado a la visión desde la antropología que nos permite conocer las diferentes formas que la experiencia de los niños adopta en culturas diversas. Muy relacionado con ello está el capítulo dedicado a conocer cómo es la llegada al mundo de una nueva vida, el primer hijo de una mujer, en distintas latitudes: Mali, India, Perú, España, Estados Unidos. Estos textos permiten conocer diferencias y similitudes de las infancias en el mundo. Otra cuestión de gran relevancia se plantea en el capítulo dedicado al psicoanálisis. En él se nos propone comprender cómo se llega a ser niño o niña, pero también se nos invita a analizar las transformaciones que actualmente se observan en el ánimo infantil. Cierto estado de excitación, falta de atención, depresión y estrés que se detecta y que está produciendo malestar y preocupación transformándose en motivo frecuente de consulta clínica. Se multiplican los diagnósticos de trastorno de hiperactividad o déficit atencional y se observa una alarmante tendencia a medicamentalizar a los niños. Lamentablemente, este tipo de enfoque acalla el desorden silenciando a los niños, dejándolos sin expresión, intentando evitar el “ruido”. El psicoanálisis propone, en cambio, escuchar a cada niño a cada niña y a sus familias.  Un análisis desde la filosofía nos propone reflexionar sobre la infancia y el tiempo. También se abordan las múltiples particularidades que está teniendo el consumo infantil. En definitiva, se ha intentado aportar el pensamiento de expertos que se interesan por lo infantil desde diferentes perspectivas. 

«El contacto con múltiples pantallas introduce un cambio profundo en lo más hondo de la civilización tal como la hemos conocido»
 
- Por último, ¿cree que este libro permite tener una visión completa sobre qué es un niño hoy?

- Esperamos que este texto sea una primera aproximación que interese a investigadores, a educadores, a agentes políticos y a responsables administrativos y a los ciudadanos en general, pero también esperamos que éste sea el comienzo de un trabajo que no se dé por concluido porque aún hay muchos puntos de vista para incorporar, para pensar lo infantil en toda su complejidad, su importancia y su interés.

lunes, 17 de diciembre de 2012

«La Guerra Civil televisada» demuestra el uso político, social y cultural de la contienda por parte de los medios televisivos

En la editorial Comunicación Social Ediciones acabamos de publicar el libro La Guerra Civil televisada. La representación de la contienda en la ficción y el documental españoles, bajo el cuidado de la profesora de la Universidad de Navarra Sira Hernández Corchete.

Setenta y cinco años después de su estallido, la Guerra Civil española conserva una inusitada actualidad en la vida política nacional y, quizá también por ello, en la parrilla televisiva. Reportajes, documentales y series de ficción se asoman sin descanso a la pequeña pantalla para, como en décadas anteriores, conformar y mantener viva la memoria colectiva e histórica del que aún hoy está considerado como uno de los acontecimientos más trágicos de la historia reciente de España.
Portada de La Guerra Civil televisada. Coordinado por
Sira Hernández Cochete (Universidad de Navarra) y publicado
por Comunicación Social Ediciones y Publicaciones.

La Guerra Civil televisada. La representación de la contienda en la ficción y el documental españoles examina por vez primera de forma diacrónica y global la evolución del discurso histórico sobre la Guerra Civil ofrecido a través de los principales documentales y ficciones de producción propia emitidos a lo largo de la historia de la televisión en España.

Los trabajos que integran esta obra colectiva demuestran, de forma rigurosa y pluridisciplinar, que la representación catódica del conflicto fratricida no se ha mantenido invariable en el tiempo y en el espacio, sino que, por el contrario, las distintas cadenas han ido acomodando su recuerdo a las necesidades políticas, sociales, culturales y televisivas de cada etapa y región histórica.

De este modo, La Guerra Civil televisada reivindica el papel desempeñado por la pequeña pantalla en la socialización política de los españoles acerca de la contienda nacional, al tiempo que desvela los recursos narrativos y retóricos empleados en las distintas producciones para configurar un discurso televisivo sobre la guerra «presentista», heterogéneo y en absoluto neutral.

Sira Hernández Corchete.
Fotografía: M.C.
Además de la propia editora, Sira Hernández Corchete, han colaborado en La Guerra Civil televisada las profesoras de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra Ruth Gutiérrez y Patricia Diego, así como los profesores Juan Carlos Ibáñez (Universidad Carlos III de Madrid), Enric Castelló (Universitat Rovira y Virgili), Santiago de Pablo (Universidad del País Vasco), Francisca López (Bates College), José Carlos Rueda Laffond (Universidad Complutense de Madrid), Elena Galán (Universidad Carlos III de Madrid) y Mar Chicharro (Centro de Estudios Superiores Felipe II. Universidad Complutense de Madrid).
‘La Guerra Civil televisada’ se inserta en el marco de la investigación que la profesora Hernández desarrolla en el proyecto “El discurso público. Estrategias persuasivas y de interpretación”, pilotado por el grupo Análisis del Discurso. Universidad de Navarra (GRADUN) del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra.

Pueden acceder al índice y a la introducción de este libro directamente desde su ficha bibliográfica en la web de Comunicación Social Ediciones.
Información diversa que ha ido apareciendo en los medios de comunicación:
Diario ABC.
Universidad de Navarra.

lunes, 1 de octubre de 2012

Begoña Echevarría: «En el género de la entrevista no está todo inventado, pero su evolución depende del atrevimiento de los periodistas y de los medios»

[La profesora de Redacción Periodística publica el libro La entrevista periodística. Voz impresa, una herramienta útil y práctica para los estudiantes y los periodistas que empiezan. Por Marta Frechilla]  
La profesora de Redacción Periodística del CEU de Valencia Begoña Echevarría.

Cuántas veces un periodista se queda en blanco mientras hace una entrevista. Cuántas se bloquea y no arranca al escribir una entradilla. Y seguro que más de una vez a lo largo de su carrera se va a encontrar con un «no» por respuesta al pedir una entrevista a un personaje famoso. Porque la teoría es una cosa y la práctica otra bien distinta, la profesora de Redacción Periodística de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia Begoña Echevarría ha escrito un libro sobre la entrevista en el que, además de ‘diseccionar’ el género, ofrece herramientas y consejos prácticos para que el periodista afronte bien ‘armado’ un género que la autora define de difícil. Muy difícil. En septiembre, Comunicación Social Ediciones ha publicado La entrevista periodística, voz impresa, un estudio pensado para estudiantes de Periodismo y periodistas ‘novatos’. Aunque nunca está de más un consejo útil para aquellos profesionales curtidos en la batalla. 

«Los destinatarios del libro son alumnos
y también periodistas 'novatos' que,
mientras cogen seguridad, tienen una
referencia a la que acudir»

-Cómo no sentirse intimidada y vigilada al hacer una entrevista a la autora de un libro que, precisamente, trata de la entrevista...
-No te sientas así. Escribir un libro sobre la entrevista no significa que lo sepa todo sobre ese género ni mucho menos, si bien es verdad que es un género que me gusta mucho. Es un género difícil, aunque aparentemente parezca que no lo es. Detrás del texto que llega a los lectores hay mucho trabajo y, a diferencia de otros géneros periodísticos, hay que conocer técnicas que van más allá de la redacción. El periodista puede preparar la entrevista muy bien, pero, luego, a la hora de hacerla se tira a la piscina, porque puede que el entrevistado no reaccione como esperaba, puede encontrarse con contratiempos, etcétera.

-El libro incluye casos prácticos, ejemplos de entrevistas, trucos para convencer al entrevistado de que nos conceda la entrevista y otras herramientas útiles para periodistas. ¿Es ese carácter práctico lo que diferencia a este libro de otros ya publicados sobre el género periodístico de la entrevista?
-Sí, yo creo que sí. Estamos hablando de libros académicos y yo, como llevo muchos años dando clases de Periodismo, ya me di cuenta hace tiempo de que explicar a los alumnos sólo teoría no les sirve. Es necesaria la teoría, pero si les estás explicando y luego les pides que vayan a la calle y hagan una entrevista, hay que poner muchos ejemplos para que ellos puedan darse cuenta de que la teoría les dice “a” pero luego para hacer ese “a” se encuentran con muchos contratiempos. Y los alumnos suelen agradecer esos ejemplos. La intención del libro es que resulte práctico, y precisamente en eso se diferencia de los demás estudios de la entrevista. He intentado que sirva de herramienta a los alumnos. Para ayudarles en situaciones y darles respuestas a qué hacer cuando, por ejemplo, llaman a una persona para hacerle una entrevista y les responde que no se la concede.

«La entrevista en medios impresos es
el género que se presta a mayor manipulación;
pero, en España, los periodistas trabajan
bien y no acuden a la entrevista
con intención de manipular»
 

-Además aparecen dos entrevistas con las periodistas Sol Alameda (El País Semanal) y Ana Romero (El Mundo), ambas especializadas en la entrevista. ¿Es otro atractivo más del libro?
-Es un aspecto que le da interés al libro porque da el punto de vista de dos periodistas que cosechan este género de manera habitual. Sol Alameda, que ya murió, realizaba un tipo de entrevista, las de personaje, que es preciosa, pero muy difícil. Ana Romero, una variante de entrevista, la de domingo. La intención de incluirlas era que ellas reflexionasen sobre su trabajo, a partir de la parte teórica que yo planteaba. A mí esas dos entrevistas me aportaron mucho, y es una de las partes del libro que me parecen más interesantes. Lo que digan ellas de la entrevista es mucho más interesante que lo que pueda aportar yo. El objetivo era contrastar lo que tu estás viendo desde el lado de la teoría y del análisis y lo que ellas están viendo cada día desde su profesión.
 
-Viendo que ‘manda deberes’ al final de cada capítulo, se deduce que es un libro dirigido a estudiantes de Periodismo, ¿o también puede ser interesante para profesionales en ejercicio?
-El libro está pensado, sobre todo, para estudiantes de Periodismo y está adaptado a las directivas de Bolonia, que exigen la inclusión de ejercicios. El libro también puede resultar útil a profesionales del periodismo que están empezando, a ‘novatos’, como los llamo yo, que en un momento determinado pueden necesitar ayuda. También a profesionales del periodismo que ya llevan más tiempo trabajando les puede ofrecer una visión algo distinta a la que tienen ellos, que es la puramente práctica. Porque a medida que pasa el tiempo se alejan más de la parte analítica. Pero, fundamentalmente los destinatarios del libro son alumnos y también periodistas nuevos que, mientras van cogiendo seguridad, tienen una referencia a la que acudir en un momento determinado. Es un libro que, más que nada, es una herramienta de trabajo.

«Hay que coger tablas en todo
género periodístico, pero yo creo
que en la entrevista más»

-¿Por qué decidió centrarse en la entrevista impresa y dejar de lado la radio, televisión e internet y los nuevos medios? ¿Tiene previsto abordarlos en posteriores volúmenes?
-El género, en principio, es el mismo, cuyo fin es recoger declaraciones de una persona, la más idónea para hablar de un tema dado. Pero también es el género que cambia más de hacerlo para prensa o para radio y televisión. El lector no ve la conversación, mientras que en radio, por ejemplo, está escuchando a la persona entrevistada a la vez que se realiza la entrevista. Cada medio de comunicación tiene sus técnicas y en el caso de la entrevista son más diferentes todavía. Yo me centro en uno, que es la entrevista en prensa, que me gusta especialmente. ¿Sería oportuno estudiar la entrevista en otros medios? Sí, pero estudios en profundidad porque son técnicas completamente diferentes.

-García Márquez y Milan Kundera lo llaman el género «roba-voz» y lo rechazan porque hay una intervención del periodista. Usted que ha analizado muchas entrevistas, ¿coincide con ellos en que, realmente, la entrevista se presta a muchas manipulaciones en el proceso de edición?
-Coincido totalmente con ellos. La entrevista en medios impresos es el género que más se presta a posibles manipulaciones. Pero si uno quiere manipular en periodismo tiene que hacerlo a conciencia. Lo que es triste es caer en una manipulación por falta de conocimiento técnico. Tienes las palabras del entrevistado, las tienes grabadas en la cinta... Evidentemente, hay una manipulación técnica, que es correcta y necesaria. ¿Dónde está el problema? En que si no hay una ética profesional y el periodista aprovecha la opción de manipular las palabras del entrevistado, puede hacerle decir lo que no ha dicho en ningún momento. Por lo cual a la hora de editar hay que ser muy respetuoso y no hacer decir al entrevistado lo que no dijo o algo completamente diferente. También se da el caso de que los entrevistados se creen en el derecho de manipular sus propias palabras, de corregir aquello que no les ha gustado cómo ha quedado, y eso no es así. Por tanto, se puede dar un deseo de manipulación por ambas partes. Luego, hay entrevistados habituales, no lo digo por García Márquez, sino más bien por Kundera, que se piensan por encima del bien y del mal y desprecian a todos los periodistas. Y no es cierto. Puede haber casos de periodistas que se equivocan o que manipulan intencionadamente, es verdad. Pero otra cosa es rechazar el género como tal.

«La entrevista es un género difícil.
Es más, estoy convencida de que
no todos los periodistas hacen
buenas entrevistas»
 
-¿Y cree que, en general, los periodistas van a hacer la entrevista de buena fe, con el ánimo de ser veraces y de respetar las palabras del entrevistado?
-Sí, por supuesto. En la mayoría de las ocasiones en España cuando se ha producido un error ha sido más por un mal manejo de la técnica que por una mala intención. ¿Podría haber algún caso? Siempre hay excepciones, pero, en general, no se dan, porque los periodistas trabajan bien. Otra cosa es que haya entrevistas que, aunque no haya manipulación, se utilicen como propaganda. Una de las entrevistas que comento en el libro y que trajo cola fue la que hizo Juan José Millás a Felipe González y que fue publicada en El País. Es un ejemplo de entrevista que se hizo con la intención de dar espacio y voz al ex presidente del Gobierno y de poner encima de la mesa un tema que no hubiera salido de otra manera.

-Evidentemente, hay un doble interés: por un lado, el del periódico y el del periodista y, por otro, el del entrevistado...
-Sí, pero es más cómodo ver solamente el interés —y el malo— por parte del periodista que ver el otro interés. Cuando, en realidad, es un juego y una negociación entre uno y otro, no es una charla tomando una cerveza. El periodista busca y quiere algo de esa persona y el entrevistado, también, aunque más del medio que del periodista propiamente dicho.

La autora publicó en 2011
El reportaje  periodístico,
también con Comunicación
Social, disponible en
edicional papel y en eBook.

-Juan Cantavella dice que existe un desprestigio de la entrevista, que se debe a que se abusa de las entrevistas vulgares y fáciles. ¿Cuál es su opinión? ¿La entrevista está en un buen momento, tanto en España como en Iberoamérica?
-El desprestigio de la entrevista, que existe y bastante, no se da tanto en prensa como en las entrevistas en medios audiovisuales. Para que algo tenga desprestigio lo tiene que consumir mucha gente, y hay poca gente que lea los periódicos. Creo que las entrevistas en prensa son más serias y están mejor hechas, quizá también porque se disponga de más tiempo. En los medios audiovisuales, y más en televisión, aparecen entrevistas que no deberían aparecer como tal género de entrevista, se entrevista a personas que no son ‘entrevistables’, que no tienen ningún interés para el público. Y eso desprestigia. O la aparición de entrevistas —por ejemplo, dentro de un debate en televisión— que no son tales y que el público entiende como entrevistas. La entrevista como género es la que aparece en programas que duran más tiempo, con tranquilidad... y ese tipo de programas cada vez existe menos.

-Y hablando de entrevistas en televisión, ¿qué le parece el nuevo programa de TVE, Entrevista a la carta, que presenta Julia Otero, en el que son los invitados y algunos espectadores los que preguntan al entrevistado?
-Son formatos nuevos que no me parecen mal. Soy de la idea de que si lo que se intenta transmitir llega al público y se adapta a su gusto, adelante. Que preguntan otros, perfecto. Igual que cada vez se lee menos y se va a formatos más breves porque si no, el lector no lee, en televisión hay que buscar formatos más atractivos para el público. Frente a la entrevista tradicional, en la que pregunta una sola persona, una entrevista en la que participan varias puede hacer el programa más atractivo. Desde luego, más ágil sí que lo es. Son nuevos modelos interesantes, siempre y cuando haya un periodista que ‘ponga orden’.

-Sherwood dice que «la entrevista es la primera de las tareas con que debe enfrentarse un periodista». En otro pasaje de su libro aparece la idea de que «se aprende a entrevistar entrevistando», con la práctica. ¿Es un género que se puede practicar desde el primer momento o, por el contrario, es difícil y exige muchas tablas?
-Sherwood, más que hablar del género entrevista como tal, se refiere a la tarea esencial de todo periodista de preguntar haga el género que haga. La entrevista es un género difícil. Se puede formar uno en la carrera, pero creo que a medida que hagas más entrevistas, vas a hacerlo mejor. Es más, estoy convencida de que no todos los periodistas hacen buenas entrevistas, o que no todos los periodistas tienen la capacidad para hacer buenas entrevistas. Puede haber un periodista que sea un maravilloso entrevistador y a lo mejor no sepa hacer reportajes. Y al revés. Basta mirar los periódicos para darnos cuenta de que existe una especialización por géneros. Una cosa es hacer una entrevista sencilla, por ejemplo, ha ocurrido un accidente y le pregunto cuatro o cinco cosas a un testigo. Otra, hacer entrevistas con un poquito más de entidad. Si te fijas en las firmas, hay pocos periodistas que las hagan. Hay que coger tablas en todo género periodístico, pero yo creo que en la entrevista más. Porque lo más difícil de la entrevista, en lo que hay que curtirse más, es la conversación con el entrevistado, que, además, también es lo más importante. 

«Hay que volver al Nuevo
Periodismo; si no, el periodismo
impreso morirá de verdad
» 

-Habla en el libro de técnicas que hacen el género más atractivo para el lector: enfocar la entradilla desde diferentes puntos de vista, introducirla con un diálogo o que dos personajes se entrevisten uno a otro. ¿Está todo inventado en la entrevista o se pueden dar todavía nuevas vueltas de tuerca al género?
-Todo, todo no está inventado, porque en periodismo nunca está todo inventado. De hecho, como comento en el libro, no podemos hablar de una tipología cerrada de entrevista. El género se va a mantener, pero intentando llegar a los lectores. Vivimos en un mundo diferente al de hace diez años, y el género se va adaptando a las necesidades de los lectores de hoy para resultar más atractivo. De una parte depende de la capacidad creativa de los periodistas, pero también de la apuesta que hagan los medios impresos ante formatos nuevos. Porque a veces los periodistas son muy creativos y luego el jefe le dice que no puede ser. La evolución del género depende del atrevimiento de los periodistas y, sobre todo, de los medios. Hay muchos periodistas a los que les cortan las alas los jefes de sección, cuando en realidad se puede hacer un texto de manera diferente. Hay noticias que están contadas sin la pirámide invertida y cuentan una historia igual de bien, de manera objetiva y de manera atractiva. Consiguen que leas el relato hasta el final. Yo creo que se tiene que volver al Nuevo Periodismo. Puedo contar historias, historias reales, con todas las técnicas habidas y por haber de la literatura. Aunque en España somos un poco tradicionales para ese tipo de fórmulas.

-Hay otros autores que, como usted, están en esa línea y piensan, incluso, que es la salida a la crisis que vive la prensa escrita.
-La única fórmula que veo es esa. Si no, el periódico morirá de verdad. Siempre se dice que el periódico va a morir, se está muriendo desde que yo nací. Pero si es verdad que, hoy en día, o se cuentan de otra manera las historias o el periódico acabará desapareciendo. Una de las fórmulas para que no ocurra —la básica en mi opinión— es volver al Nuevo Periodismo. Lo que ocurre es que es muy costoso, porque hay que escribir muy bien, y no todos los periodistas saben hacerlo tan bien. El problema es que hay mucha gente en los periódicos que tiene una visión muy tradicional. Pensar que la objetividad se consigue únicamente utilizando un lenguaje neutro es equivocarse. Porque uno puede ser muy poco neutro —y digo neutro porque no creo en la objetividad como tal— con un lenguaje sin adjetivos. Y se puede ser neutro y honesto con un lenguaje más creativo. Por ejemplo, utilizando adjetivos y con una descripción muy personal se puede contar de una manera más fiel cómo es el rostro de una persona. Yo creo que la única salida es el Nuevo Periodismo.  

La entrevista periodística. Voz impresa, el nuevo libro de Begoña Echevarría Llombart. Más información en la web de Comunicación Social Ediciones.

jueves, 28 de junio de 2012

El futuro de la prensa, ¿es el Nuevo Periodismo?


[Periodistas y profesores de comunicación proponen como alternativas a la ‘agonía’ del sector una vuelta al nuevo periodismo y, también, un periodismo de calidad, bien escrito, con valor añadido, participativo y que responda a los problemas de los ciudadanos. Por Marta Frechilla ]  

La redacción del Telegraph, un modelo para muchos periódicos importantes. / INTERNET

Las cinco claves de los expertos:

1.Vuelta al nuevo periodismo
2.Calidad en las informaciones. Buenas narraciones que utilicen todos los recursos narrativos y lingüísticos al alcance del periodista.
3.El reportaje. Un género interpretativo, con altas dosis de análisis e investigación, que anticipe las posibles consecuencias de los hechos.
4.Informaciones con valor añadido que se distingan de lo que ofrecen otros medios de comunicación.
5.Un periodismo participativo, más implicado y comprometido con los problemas e intereses de los ciudadanos. Caben tanto los contenidos más duros (hard news), es decir informaciones de economía y sociedad, como las soft news, más ligeras, que conecten con su ámbito personal.


El académico, periodista y gran impulsor del Periodismo de Precisión, Philip Meyer, anunció el fin de la prensa escrita para el año 2043. Cuando hizo estas manifestaciones en los años 60, cualquiera le hubiera tildado de pesimista, incluso de tener una visión demasiado apocalíptica y desalentadora. Pero en la segunda década del siglo XXI, y asistiendo un mes sí y otro también al cierre de periódicos y a los anuncios de despidos en medios de comunicación, cualquiera empieza a pensar que Meyer no andaba tan desencaminado. Al menos en el caso de España. Es más parece que se equivocó y tenía que haber adelantado sus previsiones unos años antes...

La crisis económica general está detrás de buena parte de los males de la prensa. Pero hay más motivaciones que explican la caída en ventas de los periódicos y que vienen de muy atrás. De hace, por lo menos, 15 años, explica Antonio López Hidalgo, profesor de Periodismo de la Universidad de Sevilla. «La crisis económica lo que ha hecho es agravar el problema. Por una parte, las tecnologías han hecho que todo se agilice y, al agilizarlo, que sobren profesionales», añade. Esta situación se traduce en muchos despidos de periodistas. Las cifras bailan, según leas un medio u otro. Pero, redondeando, alcanzan los 6.000 desde 2008. Pero hay más razones que explican que ‘sobren’ profesionales de la comunicación. La crisis económica está detrás de la caída de la publicidad, que ha afectado especialmente a los diarios locales. E internet ha ‘seducido’ a muchos lectores, que ahora se informan en los diarios digitales y ya no compran periódicos.



Xosé López
«Se tiene que ir a un periodismo total, en
estado puro y alejado
de contaminaciones empobrecedoras»






Los empresarios de la comunicación se devanan los sesos para buscar nuevas fórmulas que les ayuden mantener lectores y, en definitiva, ventas. Para que la prensa no muera. Y aunque la situación invite a pensar lo contrario, hay muchos periodistas y teóricos de la comunicación que no sólo confían, sino que están convencidos de que la prensa sobrevivirá. Sólo hay que buscar fórmulas, que las hay. Uno de ellos es Xosé López García, catedrático de Periodismo de la Universidad de Santiago de Compostela. «Hay futuro para el periodismo. Cuando hay buenas informaciones, el público las consume», asegura en el libro Movimientos periodísticos. Las múltiples iniciativas profesionales y ciudadanas para salvar los elementos básicos del periodismo en la era digital, que la editorial Comunicación Social publicará en septiembre de 2012 y que da muchas claves para salvar la prensa y asegurar su futuro.

La primera fórmula es un periodismo de calidad: buenas historias, bien contadas –es decir, haciendo uso de todos los recursos narrativos y lingüísticos a su alcance-, bien documentadas, interpretando y anticipando consecuencias, y ofreciendo valor añadido respecto a otros medios de comunicación. Porque para informarse, para el flash informativo, el público ya cuenta con los medios audiovisuales y, ahora, con internet. «No se trata de ofrecer sólo lo que los usuarios ya tienen a golpe de clic», explica. En este sentido, López García reivindica una vuelta a los orígenes del periodismo, a «lo de siempre». Al reportaje bien escrito.



Begoña Echevarría
«Se tiene que volver al
nuevo periodismo: contar historias, historias reales, con todas las técnicas habidas y por haber de la literatura»



En su libro, Xosé López habla precisamente de los movimientos periodísticos, que surgieron, cada uno en un momento histórico, para buscar nuevas formas de hacer periodismo en contraste con el modelo estándar o dominante del periodismo y dar alternativas en momentos críticos. Uno de ellos, quizá el más conocido, es el nuevo periodismo. Truman Capote, Gay Talese, Norman Mailer y Tom Wolfe, entre otros, lo abanderaron a golpe de grandes reportajes -en extensión y calidad- que se diferenciaban de la línea marcada por el periodismo más tradicional.

Ahora, medio siglo después, Begoña Echevarría, profesora de Redacción Periodística de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, ‘invoca’ su vuelta para evitar que «el periodismo muera de verdad». «Se tiene que volver al nuevo periodismo. Puedo contar historias, historias reales, con todas las técnicas habidas y por haber de la literatura», afirma. En su contra, reconoce dos obstáculos: que «en España somos un poco tradicionales para este tipo de fórmulas» y que es «muy costoso, porque hay que escribir y no todos los periodistas saben hacerlo». En su favor, que son formas de hacer que no están reñidas con la objetividad, porque «se puede ser neutro y honesto con un lenguaje más creativo».


Antonio López Hidalgo
«El lector demanda otro periodismo; está cansado de que todos los medios sean iguales, de ir a la red y que no le aporte nada nuevo»




Igual de favorable es Antonio López Hidalgo, quien recuerda que algunos profesionales ya cosechan  esta nueva vía del periodismo narrativo con la creación de revistas y blogs para publicar este tipo de reportaje. Incluso hay editoriales que demandan este gran reportaje porque «se vende muchísimo».

Pero, ¿al público le gusta?, ¿pide este periodismo narrativo? ¿Ese nuevo nuevo periodismo? López Hidalgo piensa que sí. «El lector lo está demandando, está cansado de que todos los periódicos y todos los espacios informativos de los audiovisuales sean iguales, de ir a la red y que no le aporte nada nuevo».

Hace falta periodismo bien narrado, bien contado, pero muchas más cosas. El nuevo libro de Xosé López, Movimientos periodísticos, es una guía de soluciones digna de convertirse en lectura obligatoria para muchos empresarios de la comunicación y periodistas en crisis. Apunta a un «periodismo total, en estado puro y alejado de contaminaciones empobrecedoras»; «plural, respetuoso con todas las opiniones y sensibilidades existentes en la sociedad»; «participativo y más implicado con los problemas de los ciudadanos». Aunque, aclara este último punto, en su opinión no se trata de escribir sólo sobre informaciones superficiales, las llamadas soft news, informaciones de sociedad y de curiosidades que se han colado con éxito, incluso en los medios más serios. También, hay que escribir hard news, informaciones más duras (política o economía) que también interesan y ‘enganchan’ a los usuarios.





María Garrido

«El estilo de vida es el
depósito temático del futuro
y los medios de comunicación
tienen que atenderlo si quieren
aguantar el tirón de la crisis»






Quizá quepan los dos tipos de informaciones en el periodismo del futuro. María Garrido, profesora de Información Audiovisual de la Universidad Pontificia de Salamanca, ha investigado sobre el periodismo de servicio y las revistas femeninas de alta gama, estudios que aparecerán el próximo otoño en el libro Revistas femeninas de alta gama: crónica de un desdén. Estas publicaciones fueron las primeras que mostraron interés por el ámbito de lo privado, que recogieron informaciones de utilidad para el lector, consejos, respuestas a sus problemas cotidianos. Los contenidos que en su día fueron rechazados por la prensa seria, ahora son reclamados como atractivo para mantener y atraer lectores.

«El estilo de vida ocupa un lugar más relevante que hace unas décadas en el espacio público, pero también en los intereses de los lectores. A lo mejor hace varias décadas hubiera sido escandaloso que un periódico como El País publicase ciertas informaciones sobre cómo solucionar un problema con tus hijos». Es más, asegura, además de incluirlo en sus páginas, el diario español ha puesto en marcha «una revista de moda dirigida al público femenino. Los medios de comunicación han recurrido al estilo de vida para levantar sus ventas». Porque, para Garrido, el estilo de vida «es el depósito temático del futuro y los medios de comunicación tienen que atenderlo si quieren aguantar el tirón de la crisis».

Son ideas para mantener una profesión, el periodismo, en horas bajas. Los interesados no son sólo los periodistas en ejercicio, los periodistas en paro y los estudiantes de periodismo, necesitados de mantener su modo de vida. También la propia sociedad democrática. Porque podemos informarnos en la red sin la intervención, la mediación del profesional de la comunicación. Es verdad. Lo que no está tan claro es que sea una buena información, de calidad, veraz, no manipulada. Porque, como concluye Xosé López en su libro, «sin periodistas no hay periodismo y sin periodistas no hay democracia».